Durante el día de ayer se realizaron las tareas de exhumación del cuerpo de Luciano Arruga. A través del análisis de ADN se busca confirmar la identidad de cuerpo que ya fue cotejada a través de las huellas digitales. Complicidad e impunidad policial, política y judicial llevaron a que Luciano durante casi seis años se convirtiera en un NN mientras su familia, amigos y organismos de derechos humanos no dejaban de buscarlo.

Gloria Pagés @Gloria_Pages
Jueves 23 de octubre de 2014
Luego de este tortuoso trámite, el cuerpo de Luciano será entregado a su familia. Cinco años y ocho meses después de haber desaparecido y de desesperada búsqueda, mientras una montaña de papeles tribunalicios se amontonaban para tapar la complicidad de la policía bonaerense de Lomas del Mirador que ya había detenido, torturado y hostigado a Luciano en varias oportunidades. ¿Cómo, sino, frente a los insistentes pedidos de la familia, no pudo ser encontrado Luciano? ¿Cómo un joven cuya desaparición fue denunciada a gritos durante casi seis años figuró todo este tiempo como NN? No puede tratarse solamente de desidia o incompetencia burocrática.
Luciano llega accidentado al hospital Santojanni después de ser atropellado cuando supuestamente cruzaba por la vía rápida de la General Paz altura Mosconi. Cruzaba por donde nadie lo hace, capaz corría, sin zapatillas. Fue operado, pero no pudieron salvarle la vida y el 1ero de febrero de 2009 murió. La mamá fue al Santojanni a buscarlo y se fue como se iría de todos los lugares por donde lo buscó: “Acá no hay nadie con las las características de su hijo”, le dirían una y mil veces.
Y así ese mismo día, sin identificar, el cuerpo llega a la Morgue Judicial, que depende la Corte Suprema, y a pedido de la jueza que instruyó por el supuesto accidente se realiza la autopsia, que da cuenta de los traumatismos provocados por el choque y señala que esa fue la causa de su muerte. Por supuesto nada dice sobre lo que un accidente mortal puede tapar. ¿Habría tal vez signos de torturas, de golpes o malos tratos? Una sospecha que la familia quiere develar cuando insiste en saber qué pasó desde que Luciano fue visto torturado en el piso del Destacamento de Lomas del Mirador hasta que muere.
En esa misma autopsia, se le tomaron las huellas dactilares y muetras de ADN, que quedaron archivadas junto al informe y fotos como parte de la causa por el supuesto accidente. Y el cuerpo de Luciano fue a parar a Chacarita como NN luego de haber estado hasta mayo de 2009 en un nicho de la Morgue.
Como lo relata el sitio Infojusnoticias.gov.ar, “En cinco años y ocho meses la Justicia ordinaria de La Matanza y el Juzgado Federal de Morón pidieron en cuatro oportunidades al Cuerpo Médico Forense información en el marco de la causa Arruga. Ninguno de esos pedidos dieron un resultado positivo.” En abril de 2009 (¡tres meses después de su desaparición!) se solicita el primer informe que se responde recién en septiembre que señala que no hay ningún menor NN ya que el informe de Luciano decía que tenía entre 25 y 30 años y no se cotejaron las huellas digitales.
Un segundo pedido ocurre en enero de 2010 y la morgue envía a a la fiscalía 52 informes de casos de varones de identidad no identificada examinados en 2009. Entre ellos, estaba la ficha de Luciano Arruga. “La información estuvo en la causa desde entonces. Fiscales ordinarios, jueces, operadores judiciales y los distintos actores que trabajaron en el cuerpo no analizaron estos legajos”, se indica en Infojus.
A esta altura, la búsqueda de Luciano ya resulta un verdadero escándalo. La complicidad judicial con un caso que se sabía desde el inicio que tenía a la policía como principal implicada no puede ser más evidente ahora que se empieza a echar luz sobre el hallazgo del cuerpo de Luciano. Resta saber qué paso en esas tres horas cruciales a las que hace referencia Vanesa Orieta.
Recién, recordemos, el año pasado, cambia la carátula de la causa, de “averiguación de paradero” a “desaparición forzada de persona”. La causa pasa así al juzgado Federal de Morón que solicita a la morgue datos que tampoco resultan fructíferos. Entre lo que pide el juzgado y la información que había en la morgue se apreciaba un desfasaje en las fechas de inhumación del cuerpo. Luciano sigue siendo un NN. Un cuarto pedido, basado en la edad y el nombre de Luciano vuelve a foja cero la mal llamada investigación.
Recordemos también que el primer habeas corpus a días de desaparecido Luciano fue rechazado.
Recién en julio de este año, cuando la Cámara de Casación hace lugar al segundo habeas corpus, se hace lo elemental: cotejar las huellas dactilares del informe que nunca se había tocado en la causa con las huellas que constaban en poder de la policía de Lomas de Mirador, que fueron tomadas cuando a Luciano lo detienen y torturan.
Y es así como el peor final fue noticia el viernes pasado. En 48 horas apareció el cuerpo de Luciano, después de buscarlo cinco años y ocho meses. Después de una incansable lucha de la mamá, la hermana, los amigos y los organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y políticas que estuvimos siempre a su lado.
Develar la verdad sobre qué pasó luego de que mataran a Luciano es imprescindible para conocer la cadena de complicidades que está encubriendo a la policía, principal responsable de la muerte y desaparición de Luciano. Quedan muchísimas pistas por seguir y desandar. No descansaremos hasta que haya castigo a los culpables.