Las elecciones en el estado de México se acercan y el escenario de la votación es cada vez más cerrado. Este martes 9, a las 20 hs, será el segundo debate entre los candidatos.

Pablo Oprinari Ciudad de México / @POprinari
Martes 9 de mayo de 2017
Se acercan las elecciones en el Estado de México y el segundo debate se llevará a cabo mientras la guerra de encuestas se intensifica, aunque la mayoría coincide en que el candidato del PRI, Alfredo Del Mazo, pelea la gobernatura con Delfina Gómez, la candidata del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), en un virtual empate técnico. Detrás de ellos se ubicarían Juan Zepeda, el candidato perredista y Josefina Vázquez Mota, del Partido Acción Nacional, quien cayó notoriamente de las expectativas iniciales.
Está en juego el gobierno de la principal entidad del país, que muchos consideran una llave para desplazar al PRI de Los Pinos en el 2018.
El PRI y Morena, en el centro de la disputa
La campaña ha sido prolífica en las acusaciones entre los distintos candidatos, como pudo verse en el primer debate televisivo, con acusaciones cruzadas de corrupción, desvío de recursos públicos y nepotismo. El segundo debate mostrará más de lo mismo.
El candidato del PRI desplegó un discurso reaccionario y conservador que destacó por su oposición al matrimonio igualitario, a la despenalización del aborto y a la adopción por parte de personas del mismo sexo, mientras se despachó con propuestas securitarias para “combatir la violencia de género”, en la entidad que gobierna desde hace décadas y que ostenta el primer lugar en feminicidios y pobreza del país.
El empate técnico con Morena evidencia la caída en la popularidad del gobierno de Enrique Peña Nieto y el creciente descontento popular con las administraciones del tricolor a nivel nacional y en la entidad.
En ese contexto, el oficialismo aspira a mantener el Estado de México movilizando su estructura partidaria y evitando que el día de la elección los sondeos lo ubiquen en un segundo lugar. El PRI gobierna casi el 50% de los municipios, lo cual puede ser clave para poner cuantiosos recursos públicos en juego, apostando a la compra y coacción del voto.
La candidata del Morena experimentó un notorio crecimiento en las encuestas en las primeras semanas de su campaña. La participación de AMLO fue fundamental en ello, y convirtió la elección en una disputa de carácter nacional: el voto a Delfina Gómez es un voto a AMLO, y en la percepción popular lo que está en juego no es sólo la gobernatura del Edomex, sino el sillón presidencial en el 2018.
Sin embargo, el triunfo en el Estado de México no está asegurado, mucho menos si del otro lado está el PRI. Es por ello que AMLO pretende que el PRD, el Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo apoyen a la candidata del Morena, lo cual abrió una nueva guerra de declaraciones entre los distintos partidos.
La campaña de Delfina aunque se refirió a cuestiones sociales muy sentidas por las mayorías del estado, se cuidó de “asustar” a los sectores acomodados y al empresariado; y no presentó ninguna respuesta real a los intereses de los trabajadores y el pueblo de la entidad, ni los derechos democráticos de las mujeres y la comunidad sexodiversa.
Independientemente de que se concrete la “alianza” propuesta por AMLO, el discurso de Delfina Gómez transitará durante las ultimas semanas por la moderación, bajo la justificación de captar los votantes del PRD y del PAN. La reciente incorporación de la ex panista Tatiana Clouthier a su campaña está en sintonía con el reclutamiento que AMLO realizó de políticos provenientes de los partidos del Pacto por México.
Panistas y perredistas: la sal en la herida
La caída sostenida de la candidata panista es una de las notas de los últimos días. Vázquez Mota es una candidata surgida del riñón de la odiada clase política y perdió terreno frente al Morena. Además está claramente asociada al “PRIAN”: precursora de la reforma educativa que ahora lleva adelante Peña Nieto, y con vínculos notorios -a través de la fundación “Juntos Podemos”- con la administración priista.
Una fuerte derrota del PAN en estas elecciones tiene posibles consecuencias para las expectativas de este partido hacia el 2018, y ya está acelerando la confrontación interna. El año pasado, Margarita Zavala se mostraba como una posible contendiente y con posibilidades reales para la presidencia; aunque el 2018 está más cerca, las posibilidades de la ex primera dama se evidencian más lejanas.
Los factores internacionales y nacionales parecen haber impactado en la dinámica electoral; aunque AMLO mantiene un discurso moderado incluso ante el xenófobo y racista Donald Trump (ver aquí), para millones aparece como una alternativa de oposición capaz de dar respuesta a sus aspiraciones de cambio.
El PRD, histórico sostén por “izquierda” del régimen político, hace años que paga los efectos de su participación en el Pacto por México y su programa de reformas estructurales. El porcentaje de votación que le adjudican las encuestas no supone necesariamente una recuperación de la caída de los últimos años. Habrá que ver si es una expresión del peso que aún tiene en la entidad (cimentado con políticas clientelares similares al PRI o al PAN) o una operación mediática para minimizar el ascenso de la candidata del Morena.
Las elecciones del Edomex, preámbulo del 2018
Después del debate, restarán todavía 25 días hasta las elecciones. Una derrota del PRI, significaría una debacle para el partido de gobierno, al quitarle su bastión histórico, y una derrota “personal” para Peña Nieto, integrante del poderoso grupo Atlacomulco. Un triunfo priista por poco margen, pondrá en el centro de la escena las acusaciones de fraude y utilización de recursos públicos para la coacción del voto. Y golpearía también al PRI, polarizando el camino hacia el 2018.
Las elecciones del Estado de México serán un preámbulo y mostrarán las tendencias de las próximas elecciones presidenciales, con un partido de gobierno que viene en franca caída desde hace dos años y el fortalecimiento del Morena que aspira a capitalizar el descontento social.
Sin embargo, como hemos planteado aquí, su perspectiva se limita a democratizar el régimen político; para responder a las aspiraciones de las grandes mayorías es necesario cuestionar de raíz este régimen y a la llamada “clase política”, y los intereses de las trasnacionales y el imperialismo estadounidense. Para luchar por eso, es fundamental construir una herramienta política de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.