Aunque en el calendario escolar están marcados los días de descarga administrativa, estos nunca son respetados para su fin.
Viernes 19 de noviembre de 2021
La “nueva escuela mexicana”, al intentar hacer pensar que escucha el sentir de las maestras y maestros, crea estos días de descarga administrativa para según suavizar los procesos de evaluación en las escuelas, que son días muy estresantes y de simulación para hacer ver bien este sistema educativo, que no garantiza todas las necesidades de la población escolar.
La descarga administrativa otra simulación
El viernes de 12 de noviembre fue el primer día de descarga administrativa de este ciclo escolar, aunque en muy pocas escuelas fue respetado para su fin.
Este día según la SEP está establecido para que las y los maestros puedan dedicarlo a las evaluaciones de sus alumnos, poder calcular, entregar las calificaciones y subirlas al sistema.
De acuerdo con lo consultado con decenas de maestras y maestros desde nivel preescolar hasta secundaria, en algunas escuelas, por mandato de los directivos, fueron obligados a dar clases ese día y atender a los alumnos.
En otras escuelas, a los maestros desde días antes se les exigió la entrega de calificaciones y por tanto no asistieron. En otras se pedía ya llegar con las calificaciones al empezar la jornada y los directivos se inventaron un curso para así medio entretener a los docentes y dejarles más tareas. Y en otros casos solo asistieron los maestros a pesar de que ya se les había obligado a entregar las calificaciones, dejándolo como un día perdido.
Esto demuestra que las autoridades escolares no respetan ni siquiera los acuerdos establecidos por la SEP y solo los usan para su conveniencia, incluyendo en algunos casos hostigamiento a las profesoras y profesores. Incluso si un maestro o maestra reclama a los directivos, le dicen que ellos solo siguen órdenes de la supervisión escolar o que la plataforma para subir las calificaciones tiene fallas, o simplemente ni explicaciones dan.
Defendamos nuestros derechos laborales
Al magisterio mexicano cada sexenio le prometen que las cosas cambiarán, sin embargo pasa todo lo contrario.
AMLO prometió la revalorización de la labor docente y que además se mejorarían las condiciones laborales abrogando la reforma educativa de Peña Nieto, pero eso no pasó, ya que lo esencial de esa reforma neoliberal sigue vigente en el sector.
Además, con la pandemia se duplicó la carga laboral y ahora en la presencialidad, en medio de la pandemia, también sigue aumentando, debemos atender a los alumnos en lo presencial, las planificaciones, la elaboración de material didáctico y bajo los modelos híbridos además se debe dejar actividades en classroom o del aprender en casa, dar clases en línea para los alumnos que están a distancia.
Todo esto se suma al aumento de vejaciones a los derechos laborales que, al estar en la presencialidad, se observa que la gran mayoría de las escuelas no cuentan con las condiciones seguras para atender a los alumnos ya que las escuelas no cuentan con los servicios básicos, ni insumos. Peor aún, a los maestros no se nos asegura una segunda dosis de la vacuna, un hecho que nos hace temer por nuestra salud e incluso la vida.
Ahora, al no respetar el día de descarga administrativa para lo que realmente se debe utilizar, siguen avanzando de a poco contra nuestros derechos.
Mucho de la labor que realizamos los y las docentes es invisibilizado, pero detrás de una clase en línea o presencial hay horas de planificación para pensar las actividades y hacer el material didáctico, luego viene la revisión y evaluación.
Todo esto es realizado por fuera de nuestro horario laboral y obviamente no está cubierto en nuestro paupérrimo salario. Por lo que además muchas maestras tienen que seguir trabajando más allá de un turno, ya sea en otra escuela o en otras labores que no se relacionan con la educación, como la venta de artículos por catálogos u otras cosas.
Es por eso que el magisterio mexicano debe de empezar a exigir que las horas de planificación estén contempladas dentro de nuestro horario laboral, así como las evaluaciones. También necesitamos que los grupos sean máximos de 14 alumnos, como lo estipula la OCDE, para que podamos dar mejores clases y atender las necesidades de cada alumna y alumno. Si no defendemos nuestros derechos laborales podrán seguir avanzando para quitarnos los que conservamos.