La división de la Nueva Mayoría con dos candidaturas pone un dilema al Gobierno y parece abrir un camino de no retorno.
Lunes 30 de octubre de 2017

Recientemente la la ministra de Educación Adriana Delpiano declaró que es Guillier quien “representa la continuidad de las reformas” del segundo gobierno de Bachelet.
La UDI no dejó pasar la ocasión para acusar de “intervención” electoral.
Pero hay algo más de fondo. Con dos candidaturas provenientes de la coalición oficialista, la de Goic y la de Guillier, ¿a quién apoyar?
Hay mucho más de cálculo que de convicción. En la última encuesta CEP, Goic registró una caída, y aunque Guillier tiene una distancia que parece irremontable con Piñera, es el mejor posicionado para competirle en segunda vuelta.
Por eso, está produciendo movimientos más definidos en apoyo al senador y periodista, como lo manifestó la ministra Delpiano.
Goic, perjudicada, no pudo no advertirlo, y declaró que la ministra “sabe el aporte que ha hecho la DC para sacar adelante las reformas".
Nosotros también lo sabemos: el aporte DC fue el de “los matices” en favor del negocio de los privados en educación. Pero esto es otro tema.
El punto es que estos cálculos electorales tienen efectos políticos de mayor alcance: profundizar la división de la Nueva Mayoría. Probablemente, alcanzando un punto de no retorno, incluso más allá de un eventual apoyo a Guillier en segunda vuelta.