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Red Internacional
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APERTURA DE SESIONES LEGISLATIVAS. El discurso de Alberto Fernández y las prioridades económicas del Gobierno

El presidente intentó justificar la grave situación económica echándole la culpa al macrismo y la pandemia. Además hizo malabares con los números de la pobreza, las jubilaciones y los salarios queriendo ocultar que la crisis está recayendo sobre los que menos tienen.

Matías Hof

Matías Hof @HofMatias

Lunes 1ro de marzo de 2021 23:46

Foto: Télam

En su discurso de apertura de sesiones legislativas de este lunes, Alberto Fernández dedicó una parte importante de la más de hora y media que habló a intentar defender la política económica de su gestión. El 2020 tuvo la caída del Producto Bruto Interno (PBI) más grande desde el 2002, generando graves consecuencias. Para el Presidente hicieron todo lo posible para evitar el aumento de la pobreza y mejorar la situación de la población, si hay problemas serían responsabilidad del gobierno anterior y una pandemia imbatible. ¿Es así?

“Durante el primer semestre del 2020 la pobreza aumentó 5,4 puntos porcentuales (de 35,5% a 40,9%). Es una situación grave, que vamos a revertir. En esta crisis inmensa la pobreza creció menos que entre 2017 y 2019, cuando subió de 25,7% a 35,5%” afirmó Fernández. Una respuesta inaceptable para los más de dos millones de personas que no pudieron tener una vivienda digna, comprar vestimenta o acceder a una alimentación adecuada. También una maniobra con los lapsos de tiempo, de mantener ese ritmo de crecimiento al terminar 2021 la pobreza crecería más de 20 puntos. De hecho el incremento semestral fue el más alto de los últimos 4 años según los datos del Indec.

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La medida más importante del gobierno nacional para aumentar los ingresos de la población fue el IFE de $10.000 que sólo se entregó en tres oportunidades, una miseria. Mientras las empresas alimenticias hacían grandes ganancias elevando los precios por encima de la inflación y el campo recibía importantes beneficios impositivos, los trabajadores precarizados y los desocupados tuvieron que conformarse con $2.500 por mes en promedio para todo el año. Para el 2021 directamente lo eliminaron y las partidas a prestaciones sociales caerán de conjunto un 16,5 % (a las asignaciones familiares y por hijo les destinan un 7,3 % menos y la tarjeta alimentar le recortaron un 3,6 %).

Con los jubilados Fernández evitó dar números precisos porque no hay forma de defender el ajuste sobre los abuelos y abuelas, haciendo lo contrario a lo que le exigían a Cambiemos cuando eran oposición. “Preservamos el ingreso de jubilados y jubiladas aumentando sus haberes y otorgándoles bonos adicionales.” dijo el Presidente, una mentira. El porcentaje que se aplicará para ajustar los haberes en marzo se ubica más de tres puntos porcentuales por debajo de la inflación del trimestre. Otorgarían un bono por única vez que compensaría parte de la pérdida, pero solo para los adultos mayores de menores ingresos.

Si Alberto se estaba refiriendo a lo sucedido durante el 2020 tampoco es cierto. La jubilación mínima quedó cerca de la inflación, pero muy lejos del aumento del precio de los alimentos que subieron más de un 45 %. Para el resto de los jubilados lo perdido fue mucho más ya que algunos tuvieron aumentos inferiores al 24 %. Las jubilaciones están cada vez más lejos de cubrir la canasta básica de los jubilados que supera los $ 50.000.

“Para nosotros, la recuperación de los salarios reales es el objetivo prioritario", dijo sin sonrojarse el dirigente del Frente de Todos, sin mencionar que el año pasado cayeron entre un 3 % y un 7 % dependiendo el sector y los que más se vieron afectados fueron los empleados públicos. El diputado del Frente de Izquierda, Nico del Caño, le respondió de forma categórica: "El salario mínimo está por debajo de la línea de indigencia, por lo tanto más allá del discurso que plantee el Presidente, Argentina es uno de los tres países de América Latina donde más creció la desigualdad, deberían aumentarse las jubilaciones a $50.000 que es lo que cuesta una canasta para los jubilados y lo mismo con el salario mínimo".

Alberto Fernández comenzó su discurso enumerando las medidas tomadas para combatir la pandemia (sin mencionar que el país está entre los que más muertos tienen y menos testeos realizaron) y aclaró que todavía no terminó, haciendo un llamado a continuar cuidandose. Pero no explicó por qué para el 2021 el presupuesto tiene un recorte de casi el 10 % en salud, como si el sistema sanitario no tuviese grandes deficiencias y los trabajadores de los hospitales no cobrarán sueldos que están muy lejos de la canasta básica.

La realidad no se puede tapar con discursos o dibujando números, tarde o temprano termina saliendo a la luz. Un ejemplo de esto son los trabajadores que están peleando en defensa de sus puestos de trabajo como los de Hey Latam o Arrebeef. Para priorizar a los que menos tienen es urgente un IFE de $40.000 y un salario y jubilación mínimas de al menos $ 50.000.

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