PP y C’s intentan cerrar en falso la investigación sobre la “brigada política” de Interior bajo el mando de Fernández Díaz. Desde ERC se exige la visualización de un documental con pruebas inéditas.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 21 de junio de 2017
La comisión que investiga la brigada política que se articuló en el Ministerio del Interior bajo el mando del por entonces ministro Jorge Fernández Díaz, consiguió un mes más de vida a finales del mes pasado, lo que fijaba su fecha de disolución para el próximo 9 de julio, aproximadamente.
Pero más allá de las irónicas fechas y tiempos de trabajo de la comisión (apenas un mes para miles de hojas de pruebas) las presiones del Partido Popular, Ciudadanos y ahora el silencio cómplice del “nuevo” PSOE, dibujan un panorama donde esclarecer cualquier tipo de responsabilidad, o conocer algún detalle mínimo de los sucedido, es pura utopía.
Gracias a la “gran coalición”, la comisión de investigación no ha podido citar al ex director adjunto operativo (DAO), Eugenio Pino, a su jefe de Gabinete, José Ángel Fuentes Gago, y al excomisario José Manuel Villarejo Pérez, los tres principales sospechosos de la haber fraguado la brigada política.
El último obstáculo que ha salido a la luz que desde las altas esferas del Régimen esperan levantar, es la prohibición de difusión del documental elaborado por Mediapro durante casi un año junto al mismo equipo de investigación que en su momento obtuvo las grabaciones en el despacho de Fernández Díaz y desvelaron la trama de la “Operación Catalunya”.
Ayer miércoles ERC y Unidos Podemos pidieron en la comisión que al menos los diputados que forman parte de ésta pudieran ver el vídeo pues contiene pruebas relevantes para la investigación.
El documental, de una hora y media de grabación, cuenta con una decena de entrevistas con los protagonistas, victimas y ejecutores, de la trama político – policial. Este documental titulado “Las Cloacas del Estado”, cuenta con testimonios clave que no han sido hechos públicos hasta la fecha.
El material muestra el nacimiento y desarrollo de la brigada política, su actividad y generación de montajes contra adversarios políticos o bien a favor de grandes empresas y además, según fuentes del propio documental, con la participación secreta del Ejecutivo.
Gabriel Rufián, diputado de ERC, ha sido quién más directamente ha interpelado al PSOE y en especial a su líder, Pedro Sánchez reclamando al “flamante y renacido secretario general del PSOE que si es tan nuevo y de izquierdas como dice que permita visionar ese documental”.
Frente a este circo, de vez en cuando mediático (cuando no consiguen silenciarlo del todo), a los sectores populares, las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes, parece que tan solo nos quede la alternativa de esperar el buen hacer y la justicia del Estado capitalista y sus “mecanismos”, en este caso una comisión de investigación.
Del mismo Estado que perdona 60.000 millones de euros a la banca, del Estado que deja libre a corruptos, que aprueba amnistías fiscales para las grandes fortunas engordadas a base de robos y explotación, del Estado que recorta en Sanidad, en Educación, en ayudas a la Dependencia. De un Estado que es ajeno a la vida a la clase trabajadora y los sectores populares, es decir, de la mayoría, es de quién tenemos que esperar justicia.
Que duda cabe que en épocas de crisis económicas y políticas, el sistema capitalista tiene mayores dificultades para mantener las apariencias. La democracia, la libertad, la justicia, y todas esas cantinelas en boca de los políticos burgueses, son equipajes del pasado.
En este caso todo el maquillaje y marketing del “nuevo” PSOE ha sido un castillo de naipes en medio de una tormenta. Fiel a su papel, se ha vuelto a aliar junto a PP y C’s para proteger de luz las cloacas del Estado.
Del mismo modo, la solicitud de ERC y Unidos Podemos por que “al menos los diputados de la comisión de investigación visualicen el documental” es del todo insuficiente. La luz no llega a las cloacas del Estado, pero tampoco llega a los pasillos del Congreso. Es una pataleta que no cuestiona en lo más mínimo la esencia del oscurantismo de los mecanismos del Estado de la burguesía.
Tan solo una exigencia de investigación real, de una comisión independiente de las instituciones, sin limitaciones de tiempo, ni de citaciones, ni mucho de materiales, podría esclarecer los hechos. Y por supuesto demandando que todo el contenido de la investigación y materiales fueran públicos.