La divergente evolución de la economía norteamericana y la europea impulsa al dólar a su máximo nivel en 14 meses y al euro a su mínimo en el mismo lapso.
Miércoles 10 de septiembre de 2014
Fotografía: Grupo P7 Mais Europa
El dólar alcanzó un máximo frente al euro el martes. Abona este movimiento por lado, la confianza en que la economía de Estados Unidos estaría creciendo en línea con la perspectiva de que la Reserva Federal comience a elevar tasas el próximo año. Por el otro, la crítica situación de Europa a la que muchos sindican como al borde de la depresión y algunos, como el Ministro de Finanzas polaco, escribe en el diario El País que está “en una situación peor que la de Japón después de la crisis financiera de los años ochenta y que la de la Gran Depresión de los años treinta.” En este contexto, luego de tocar un nuevo mínimo de 1,2860 dólares en la rueda europea, el euro cotizaba ayer a 1,2886 dólares.
La moneda estadounidense consolidaba su fuerte avance del lunes, tras una investigación de economistas del Banco de la Reserva Federal de San Francisco que mostró que los inversores podrían estar subestimando el momento en que la Fed probablemente eleve las tasas de interés. El dólar a su vez se beneficiaba de un euro débil, que se ha seguido deteriorando desde que el Banco Central Europeo redujo las tasas la semana pasada a nuevos mínimos y lanzó un programa de compras de activos privados para combatir el peligro de deflación.
No todo lo que brilla es oro
Datos alentadores de Estados Unidos afianzaron la visión de que la Fed podría estar más cerca de subir las tasas. Por su parte, el avance del dólar tuvo lugar al mismo tiempo que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro ante las expectativas de que la Fed adopte una postura más dura la próxima semana y por una presión de ventas antes de una subasta de deuda esta semana. Más allá de que casi indefectiblemente los pronósticos son revisados a la baja, la proyección para este año arrojaría un crecimiento del 2,5%. La recuperación es un hecho, no obstante, muchos sospechan que la continuación de la “capacidad ociosa” en el mercado de trabajo norteamericano, hará que la Fed se abstenga de actuar en lo inmediato. La mala calidad del empleo creado, los millones de trabajadores que aún siguen sin empleo y los bajos salarios, siembran muchas dudas sobre la calidad de la recuperación de la economía norteamericana, ver en edición de ayer Claroscuros de la recuperación norteamericana.