La DC y el PC realizaron ayer un encuentro, para discutir las agenda política del Gobierno, en medio de las persistentes tensiones que recorren al conglomerado oficialista. Otro paso en el camino del giro del Gobierno, que el PC sostiene con todas sus fuerzas.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Martes 18 de agosto de 2015
Las disputas
En las semanas previas, la DC y el PC fueron noticia por el cruce de declaraciones. El PC reafirmaba el camino de reformas prometido, llegando incluso, por unas pocas horas, a afirmar que en caso contrario deberían discutir dejar el conglomerado oficialista. Rápidamente encontraron el modo para permanecer diciendo que se trataba de una disputa a dar dentro de la Nueva mayoría.
Por su parte la DC clamaba por el camino de la moderación, los matices, la gradualidad y la jerarquización.
Como informamos en La Izquierda Diario aquí (http://www.laizquierdadiario.cl/DC-PC-disputas-de-papel), no fueron más que disputas de papel, en los medios de prensa.
El encuentro, las declaraciones de buena crianza
Ayer lunes, se produciría el encuentro. Las directivas de la Democracia Cristiana (DC) y del Partido Comunista (PC), se reunieron en el ex Congreso para mejorar el trabajo conjunto para el éxito del Gobierno y de las reformas.
El presidente de DC Jorge Pizarro declaró que "hacía falta conversar respecto de cómo podemos ayudar a mejorar la gestión del Gobierno en la implementación de la agenda que ha planteado la Presidenta Bachelet en el último cónclave".
La DC y los matices
El último cónclave puso la medida exacta del programa de Gobierno, la primacía del “realismo”, el retroceso en sus reformas, como por ejemplo con la revisión de la reforma tributaria.
La DC se impuso dentro de la Nueva Mayoría con sus “matices”. Fue así con la reforma tributaria, que vuelven a modificar, y están preparando una nueva cocina en el Senado para la reforma laboral. Ya rebajaron la reforma educacional, votando la Carrera Profesional Docente contra los profesores y con solo el 50% de gratuidad en educación superior.
Aún así, el PC busca activamente acuerdos con la DC. ¿Para qué?
Ganarse a las capas medias
El PC puede intentar justificar estos acercamientos para crear una mayoría social por los cambios, que requiere el apoyo y la alianza con las capas medias.
La discusión es cómo lograrlo. ¿Con acuerdos con la DC, el partido de centro que históricamente la representaría en las últimas décadas (desde la decadencia del Partido Radical en Chile)?
La historia enseña. León Trotsky, para una situación diferente pero útil para pensar el problema, analizó el problema, para una situación revolucionaria en Francia.
Recordemos las palabras del viejo revolucionario (y donde diga “radicales” podemos leer “democrátacristianos”).
Primero, analiza la naturaleza de las capas medias:
“Desde el momento de la victoria de Los nazis en Alemania, en los partidos y grupos de “izquierda” se ha hablado mucho sobre la necesidad de acercarse a las “clases medias” para cerrar el camino al fascismo … Acercarse a los campesinos y pequeños burgueses de la ciudad, atraerlos a nuestro lado, es la condición necesaria del éxito en la lucha contra el fascismo, por no hablar de la conquista del poder. Solo es necesario plantear el problema de un modo correcto. Pero para ello se debe comprender claramente cuál es la naturaleza de las “clases medias”. Nada es más peligroso, especialmente en un periodo crítico, que repetir fórmulas generales, sin examinar qué contenido social recubren. La sociedad contemporánea se compone de tres clases: la gran burguesía, el proletariado y las “clases medias” o pequeña burguesía. Las relaciones entre estas tres clases determinan en última instancia la situación política del país. Las clases fundamentales de la sociedad son la gran burguesía y el proletariado. Estas dos clases son las únicas que pueden tener una política independiente, clara y consecuente. La pequeña burguesía se distingue por su dependencia económica y su heterogeneidad social. Su capa superior toca inmediatamente a la gran burguesía. Su capa inferior se mezcla con el proletariado y llega a caer incluso al estado del lumpen-proletariado. Conforme a su situación económica, la pequeña burguesía no puede tener una política independiente. Oscila siempre entre los capitalistas y los obreros. Su propia capa superior la empuja hacia la derecha; sus capas inferiores, oprimidas y explotadas, son capaces, en ciertas condiciones, de virar bruscamente a la izquierda, es por esas relaciones contradictorias de las diferentes capas de las “clases medias” que ha estado siempre determinada por la política confusa y absolutamente inconsistente de los radicales, sus vacilaciones entre el bloque con los socialistas, para calmar a la base, y el bloque nacional con la reacción capitalista, para salvar a la burguesía. La descomposición definitiva del radicalismo comienza desde el momento en que la gran burguesía, ella misma en un callejón sin salida, no le permite seguir oscilando. La pequeña burguesía, las masas arruinadas de las ciudades y del campo, comienza a perder la paciencia. Toma una actitud cada vez más hostil hacia su propia capa superior; se convence en los hechos de la inconsistencia y perfidia de su dirección política”.
Sigue con el motor de las decisiones de las capas medias:
“El campesino pobre, el artesano, el pequeño comerciante, se convencen en los hechos de que un abismo los separa de todos esos intendentes, de todos esos abogados, de todos esos arribistas políticos”. Y agrega:
“Es precisamente esta desilusión de la pequeña burguesía, su impaciencia, su desesperación, lo que explota el fascismo. Sus agitadores estigmatizan y maldicen a la democracia parlamentaria, que respalda a los arribistas pero que nada da a los pequeños trabajadores. Estos demagogos blanden el puño en dirección a los banqueros, los grandes comerciantes, los capitalistas. Esas palabras y es gestos responden plenamente a los sentimientos de los pequeños propietarios, caídos en una situación sin salida. Los fascistas muestran audacia, salen a la calle, enfrentan a la policía, intentan barrer el Parlamento por la fuerza. Esto impresiona al pequeño burgués sumido en la desesperación. Se dice: “Los radicales, entre los que hay muchos estafadores, se han vendido definitivamente a los banqueros; los socialistas prometen desde hace mucho eliminar la explotación, pero nunca pasan de las palabras a los hechos … Los pequeño burgueses desesperados ven ante todo en el fascismo una fuerza combativa contra el gran capital, y creen que, a diferencia de los partidos obreros que trabajan solamente con la lengua, el fascismo utilizará los puños para imponen más “justicia”. A su manera, el campesino y el artesano son realistas: comprenden que no podrá prescindirse de los puños. Es falso, tres veces falso, afirmar que en la actualidad la pequeña burguesía no se dirige a los partidos obreros porque teme a las ‘medidas extremas’. Por el contrario: la capa inferior de la pequeña burguesía, sus grandes masas no ven en los partidos obreros más que máquinas parlamentarias, no creen en su fuerza, no los creen capaces de luchar, no creen que esta vez estén dispuestos a llevar la lucha hasta el final. Y si es así, ¿vale la pena reemplazar al radicalismo por sus colegas parlamentarios de izquierda?”.
Finalmente, desnudará el contenido real de los acercamientos del PS, y del PC con el Partido Radical, afirmando contundente que “una alianza con los radicales sería una alianza contra las clases medias”. Y explica que los dirigentes de estos partidos “se imaginan con toda seriedad que una alianza con los radicales es una alianza con las ‘clases medias’ y, en consecuencia, una barrera contra el fascismo. Esta gente no ve otra cosa que las sombras parlamentarias. Ignoran la evolución real de las masas y se vuelven hacia el partido radical que se sobrevive y que hace tiempo los ha dado la espalda. Piensan que en una época de gran crisis social, una alianza de clases movilizadas puede ser reemplazada por un bloque con una pandilla parlamentaria comprometida y condenada a la desaparición. Una verdadera alianza del proletariado y las clases medias no es una cuestión de estática parlamentaria, sino de dinámica revolucionaria. Esa alianza, es necesario crearla, forjarla en la lucha”.
De todo esto, sacará la conclusión necesaria: de lo que se trata es de desembarazarse de estos “representantes de las capas medias”: “El partido obrero no debe ocuparse en una tentativa sin esperanza de salvar al partido de los especialistas en quiebras; debe, por el contrario, acelerar con todas sus fuerzas el proceso de liberación de las masas de la influencia radical. Cuanto mayor celo y energía ponga en el cumplimiento de esa tarea, mejor preparará verdadera y rápidamente la alianza de la clase obrera con la pequeña burguesía. Es necesario tomar a las masas en su movimiento. Es necesario ponerse a la cabeza de ellas y no a su cola”.
De todos modos, hoy por hoy, el objetivo del PC es más moderado, más pragmático, más inmediato, más acorde al régimen heredado de la dictadura.
El encuentro, y su verdadero propósito
Es que el PC busca preservar al Gobierno y la Nueva Mayoría de los embates que lo debilitan. Que no son solo de los empresarios. Son también de los trabajadores subcontratistas de base de Codelco exigiendo renovar el Acuerdo Marco contra la decisión del Directorio de la empresa, de los profesores contra el proyecto de Carrera Profesional Docente, de los estudiantes contra la moderada reforma educacional.
Y, más prácticamente, busca asegurar sus puestos en el próximo ciclo de elecciones que se iniciará el próximo año con las municipales y seguirá el siguiente con las parlamentarias y presidenciales.
El presidente del PC Guillermo Teillier reveló el verdadero alcance del encuentro diciendo que "alcanzamos a esbozar que vienen las elecciones municipales, y al parecer los partidos estamos de acuerdo que tenemos que ir juntos a la elección municipal”. Rematando el presidente falangista con un "lo único claro del punto de vista político es que vamos a ir unidos en materia de alcaldes y tendremos que decidir si vamos en una, dos o tres listas a nivel de concejales y eso es algo que tendremos que seguir evaluando".