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CUENTOS. El enigma del bailarín rosarino

Domingo 11 de septiembre de 2016

Allá por el 1970 solíamos salir con los chicos del Poli al Centro Gallego de Rosario. Allí se bailaba cumbia fundamentalmente, era el primer boliche de Rosario en el que se bailaba esa música. Yo era siempre el primer bailarín registrado. Vos me hubieras visto en esa época, bailaba muy bien. Conocía un paso que lo hacía yo sólo, no se lo enseñaba a nadie, era el famoso paso del elefante.

En esa época en el centro Gallego había que anotarse para salir a bailar, eran muy severos, severísimos con eso, para mí en exceso. En general íbamos caminando o en bondi, no teníamos un mango y lo poco que teníamos lo gastábamos para bailar. En esa época se pagaba para bailar la cumbia una cuota social, como se hacía en los clubes populares.

El Pichón Masías y su hermano Daniel Masías eran compañeros nuestros de la escuela en esa época y venían a bailar con nosotros. Recuerdo una vez que le pasó algo muy gracioso, no recuerdo bien qué, pero Pichón siempre tenía estas ocurrencias muy graciosas. Los hermanos Masías siempre se cagaban a puñetes, entre ellos fundamentalmente. Eran un par de locos muy valientes, y siempre se pelaban para defender a un compañero o amigo. Tenían una noción de la amistad muy importante. No eran grandotes para nada, eran más bien petisones, de estatura mediana, pero eran muy fuertes. En el centro Gallego también se habían peleado, una vez hasta volaron unas cuantas sillas. Parecía una batalla campal. ¡Qué quilombo se armó ese día! Se armó tal quilombo que esa noche ni siquiera pode hacer el paso del elefante.