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Red Internacional
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Universidad de Chile. El espectáculo de la derecha en la UChile y los planes del gobierno

Luego de la agresión a la coordinadora de la CDU y al hijo de la diputada Cristina Girardi (PPD), la derecha ha utilizado los hechos para atacar a la organización estudiantil en general y a la izquierda en particular, obligando debates fundamentales para el conjunto del movimiento por la educación pública.

Juan Andres Vega

Juan Andres Vega Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer

Jueves 8 de agosto de 2019

Desde hace poco menos de un mes hay un debate sobre la violencia política, la represión policial y las movilizaciones, que cruza a la Universidad de Chile. Esto luego de que el 10 de julio, en un acto de provocación irracionalmente descarado, la coordinadora de la Centro Derecha Universitaria, Polette Vega -estudiante de Trabajo Social, enfrentó a un grupo de encapuchades que se encontraba enfrentando a las Fuerzas Especiales de Carabineros que habían entrado al campus Juan Gómez Millas. Luego de lo cual fue agredida. Ataque utilizado hábilmente por la derecha para iniciar una campaña contra las movilizaciones estudiantiles y contra la izquierda por "fomentar la violencia", acusando que su agresión fue provocada por "ser de derecha". Denuncia apoyada por rectoría, a cargo de Ennio Vivaldi, militante del Partido Socialista.

A esto se suma que, el pasado 26 de julio, un estudiante de la facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, luego de golpear a tres estudiantes, fue agredido por otro grupo de encapuchades, por lo cual el estudiante -hijo de la diputada por el PPD Crisitina Girardi- terminó en el hospital. Lo que motivó que rectoría instruyera un sumario y la conformación de un Consejo de Campus "Triestamental" para resolver el "problema de la violencia".

Finalmente, el día de ayer fue publicada en el Diario LaTercera una entrevista a Polette, donde resaltaba la "díficil" situación de la derecha en un campus donde "todo está pensado para tener un pensamiento de izquierda" y "la planta académica y el enfoque de las carreras es marxista muchas veces". Lo cual hace casi obligatorio el debatir estas ideas que nada tienen que envidiarle a los planes en Brasil de Bolsonaro y su "escuela sin partido" para perseguir militantes de izquierda en las universidades, que solo muestran más claramente el objetivo de la derecha universitaria: desarticular al movimiento estudiantil, el más temido enemigo de Chile Vamos que vio cómo su primer gobierno se hundió tras el estallido del 2011.

La "difícil" situación de la derecha

El actual gobierno de Chile Vamos, presidido por Sebastián Piñera, contó con el apoyo de las grandes fortunas de este país con un objetivo: aumentar las ganancias de los grandes empresarios del país y del capital internacional. ¿Cómo? Mediante la aprobación de las "Reformas Estructurales": un pack de tres reformas (Previsional, Laboral y Tributaria) elaboradas en Washington, en las oficinas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para todos los gobiernos de derecha en América Latina. Dentro de este plan es donde se enmarcan las reformas de Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina y, por supuesto, Piñera en Chile.

Sin embargo, este plan tiene un gran límite: para aumentar las ganancias empresariales necesariamente deben atacar las condiciones de los millones de personas que componen al pueblo trabajador, oprimido y explotado. La reducción de impuestos a las grandes fortunas (que implica un aumento a los de la mayoría para poder equilibrar), la flexibilización laboral y la sobreexplotación han causado que hasta la "oposición" parlamentaria tenga que rechazar partes de la reforma para no perder el apoyo popular en un gobierno de derecha.

De esta manera, se configura la difícil situación del gobierno que para lograr su objetivo estratégico tiene que neutralizar cualquier movilización obrera, estudiantil, feminista o medioambiental que pueda ser un catalizador del descontento popular, para poder así negociar con la oposición sus reformas en las puertas del Congreso, utilizando como "bisagra" la colaboración de la Democracia Cristiana. Aquí es donde se inscribe la escalada represiva que cuenta con la muerte de Camilo Catrillanca, la destrucción del Sindicato de Estibadores en Valparaíso, el ingreso de FF.EE. a las salas de clases del Instituto Nacional, la expulsión de más de 200 estudiantes por Aula Segura, etc.

El espectáculo mediático de la CDU: ¡Alerta para les estudiantes!

Ya está en curso el plan de la derecha: un Aula Segura universitaria. Ante la imposibilidad de establecer un estatuto único universitario (lo que sería un atentado directo contra la Autonomía Universitaria, quitándole piso a la derecha), la diputada UDI María José Hoffmann anunció un proyecto de ley para que cualquier estudiante que sea sumariado por "hechos de violencia" pierda el beneficio de la Gratuidad. "Hechos de violencia", que sabemos que para la derecha son desde encapucharse, hasta paralizar las clases y movilizarse. Esto solo puede ser un llamado de alerta para les estudiantes: ¡La derecha necesita aplastar nuestra organización para poder pasar sus ataques!

Por otra vía, pero con los mismos fines, Polette declara en su entrevista que la responsabilidad de la violencia y la "izquierdización" de la comunidad universitaria es del estamento académico y sus mallas curriculares "proselitistas". Si bien las acusaciones caen por su propia inconsistencia, es necesario detenerse para no dejar lugar a dobles interpretaciones.

La conciencia de izquierda en les estudiantes de la Universidad de Chile, en general, y del Campus Juan Gomez Millas no son responsabilidad de las y los académicos, sino de haber sido el corazón de la lucha por la educación gratuita, por haber jugado el rol de entregarle al movimiento estudiantil entero una de sus consignas más potentes que todavía hoy remece a miles de estudiantes e incomoda a la derecha. Es una conquista de les estudiantes de las facultades de Filosofía y Hdes., y la de Ciencias Sociales el haber podido mantener elementos de su tradición histórica, como las asambleas, la unidad obrero estudiantil y el ánimo de transformación social, a pesar de que dichas facultades (junto a otras y a nivel nacional) sufrieron las purgas genocidas de la dictadura pinochetista.

Por otro lado, las mallas de la universidad distan mucho de ser "marxistas" -a menos que así se llame el que algunas mallas, de algunas carreras contengan un par de textos marxistas, indispensables para dar una panorámica más integral de las teorías sociales-, sino que más bien -y así lo atestigua la experiencia de estudiantes y profesores- son mallas profundamente neoliberales, que apuntan a generar profesionales al servicio del mercado, de las necesidades empresariales o estatales. Si es que hay proselitismo en las carreras es el del individualismo y el exitismo más extremo, ese que instaló Jaime Guzmán con sus Chicago Boys. Muestra de aquello son los suicidios recurrentes, las largas listas de espera para atención psicológica o el enfoque ultraliberal de la escuela de economía de la Universidad de Chile.

Con el argumento académico, sumado a la campaña antiorganización y antiizquierda de la derecha, intentan no solo aumentar las medidas represivas contra la juventud, sino que también continuar con un plan que sale a la luz cada vez que se habla de mallas: el mítico plan Boloña, es decir, la reducción de conocimientos en el pregrado (con la excusa de hacerlo más corto), para volver obligatoria la especialización y la continuación de estudios para poder ser "competitivos" en el mercado laboral.

¡Todavía estamos a tiempo, pero hay tareas urgentes!

Ante el clima desquiciante que quiere generar la derecha, cuestionando las movilizaciones, la comunidad universitaria y su autonomía, es fundamental la más amplia unidad y organización para enfrentar esta situación. De más está decir que no será de la mano de las autoridades universitarias que se dará salida al problema. Esas autoridades que no tiemblan para expulsar, sumariar y criminalizar estudiantes, que no se inmutan para declarar que una toma -motivada por la intransigencia del decanato de Filosofía y Humanidades- es violenta. Es desde abajo, a través del debate y organización cotidiana entre los tres estamentos que se puede articular la fuerza necesaria para hacerle frente a la derecha y los poderes que lo sostienen.

Dejando fuera las mezquindades y la calumnias, es urgente que todas las fuerzas políticas de izquierda dentro de la universidad se aboquen a la tarea de entregar las herramientas para que les estudiantes puedan ver la situación en perspectiva, fortalecer el debate y las instancias de organización, convocar a les estudiantes a ponerse en guardia contra este ataque. Es necesario que el Frente Amplio, que dirige el actuar de la FECh, ocupe todo su peso en organizar a la comunidad universitaria, no en fortalecer las herramientas represivas de rectoría como lo son los sumarios.

Es fundamental prepararnos triestamentalmente para esta batalla contra la derecha, su gobierno y su policía, para poder avanzar en el control democrático de los espacios universitarios, en expulsar a la policía de nuestros espacios y prepararnos para enfrentar las reformas de Piñera. Esa es la reflexión e invitación que hacemos les estudiantes que nos agrupamos en Vencer hacia la comunidad universitaria en este complejo escenario que atravesamos.