José Manuel Soria, ex ministro de Industria del gobierno de Rajoy involucrado en los Panamá Papers renunció como representante español ante el Banco Mundial para evitar una crisis mayor en el PP.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Miércoles 7 de septiembre de 2016
Duró lo que un suspiro. Parecía increíble que, en medio del debate de investidura, con la derrota de la candidatura de Rajoy en esta semana y un futuro incierto, se postulara a Soria como representante español ante el Banco mundial. Parecía increíble, pero la prepotencia conservadora del PP lo hizo posible.
La gimnasia en decenas de causas por corrupción que terminan en la nada, la impunidad de “Estado” que caracteriza a los líderes de la derecha conservadora española, los acostumbraron a hacer y deshacer a su gusto.
Proponer a un ministro involucrado en los Panamá Papers como representante español al Banco Mundial era también toda una metáfora del capitalismo español y de los poderes financieros mundiales.
Sin embargo, tras la candidatura fallida, las voces críticas se hicieron escuchar cada vez más fuertes, no solo entre la oposición parlamentaria, sino en el propio partido conservador. Y Soria tuvo que renunciar, de nuevo.
Mientras Rajoy seguía defendiendo el nombramiento de Soria, con actitud cerrada, los cuestionamientos comenzaron a supurar en su propio partido.
Alberto Núñez Feijóo, que enfrenta unas elecciones cruciales este mes en Galicia donde se postula para su reelección, dijo que el nombramiento era “difícil de entender”. Y viniendo de un líder del PP que se pasea en yates de lujo con conocidos narcotraficantes, es mucho decir.
También expresó sus dudas Cristina Cifuentes, de quien nadie puede dudar de su ADN derechista, pero que se preparar para hacer una larga carrera política en el PP, con o sin Rajoy.
Rápidamente Sánchez aprovechó para reforzar su campaña electoral, con la posibilidad de terceras elecciones a la vista. Dijo que la renuncia de Soria confirmaba “lo inmoral de la propuesta y las falsedades con que han intentado justificarla”. Sin embargo, el PSOE muestra una hipocresía sin igual, al contar en su propio partido con importantes casos de corrupción y una tradición de “puertas giratorias”, ex ministros y ex presidentes del PSOE trabajando para empresas multinacionales españolas.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.