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Red Internacional
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OPINIÓN: GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA. El fallido intento de legalizar el golpe

Más allá de los sucesos de facto realizados por la fracción derechista y conservadora que hemos podido seguir, existía una necesidad indispensable, por parte de los golpistas, de darle un barniz de legalidad al golpe suscitado el pasado 10 de noviembre. Sin embargo, con la autoproclamación de Jeanine Añez el día 12 de noviembre, esto no se ha podido conseguir debido a las irregularidades que pasaremos a considerar.

Karem Calix Abogada y miembro del ProDCHre (Profesionales por los DD.HH y contra la Represión Estatal)

Viernes 15 de noviembre de 2019

Foto: redes

Después del amotinamiento de la policía y el aval de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) ha existido un vacío de gobierno, que no podía ser llenado aun por los militares y policías, porque eso pondría en evidencia el carácter golpista de los acontecimientos sucedidos y conocidos por la población en general, entonces la fracción golpista cívica empresarial, tenía como objetivo dar la imagen de una sucesión constitucional transitoria.

Es aquí donde los cívicos, policías y militares que lucharon por la “democracia”, van a violentar los mismos procedimientos legales que supuestamente pretenden hacer creer que defenderán.

Primero, la Constitución Política del Estado (CPE) en su art. 169 parágrafo I, establece que:

“la sucesión presidencial se da en caso de impedimento o ausencia definitiva de la presidenta o presidente del Estado, será reemplazada o reemplazado en el cargo por la vicepresidenta o vicepresidente y, a falta de esta o este, por la presidenta o presidente del senado, y a falta de esta o este, por la presidenta o presidente de la cámara de diputados…”

En el artículo citado, en ningún momento se establece que la sucesión presidencial pueda recaer en la segunda Vicepresidenta del Senado o Vicepresidente del Senado, es decir, que para poder darle un rostro de legalidad al golpe, la señora Jeanine Añez debió antes haber sido posesionada como presidenta del Senado, sin embargo, esto se hubiera entorpecido debido a que la mayoría en esa cámara la tiene el Movimiento al Socialismo (MAS).

Si bien es cierto que la renuncia de Evo Morales, Álvaro García Linera, Adriana Salvatierra y Víctor Borda fue realizada de forma pública, éstas aun no fueron tratadas ni aceptadas por la Asamblea Legislativa Plurinacional, aspecto necesario para formalizar dichas dimisiones. Como ejemplo histórico se puede señalar lo que sucedió el año 2005 cuando Carlos Mesa renuncio públicamente a la presidencia en un contexto convulsivo, pero la misma no fue aceptada por el Congreso de aquel entonces y continúo desarrollando las actividades propias del presidente, sin embargo, en una segunda oportunidad renunció de forma irrevocable al cargo, misma que fue aceptada en esa ocasión por el Congreso, así como los sucesores correspondientes: Hormando Vaca Díez, presidente del Senado, y, Mario Cossío, presidente de la cámara de diputados de aquel entonces. Así, en ese entonces, el cargo de presidente recayó en el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé. En la actualidad y desde la Constitución del 2008 ya no se contempla la posibilidad de que la presidencia recaiga en éste último.

El TCP (Tribunal Constitucional Plurinacional) el mismo que avaló la postulación de Evo para la cuarta ocasión, y ahora avala el golpe de Estado cívico policial militar, establece como fundamento la Sentencia Constitucional (SC) N° 3/2001, en la parte que señala que “el funcionamiento del órgano ejecutivo de forma integral no debe verse suspendido”, por lo que el siguiente en la línea sucesora asume “ipso facto” la presidencia. Es oportuno contextualizar que el fallo de la mencionada sentencia Constitucional fue redactado porque en aquel momento la sucesión se debió a la muerte del ex dictador Hugo Banzer Suarez, motivo por el cual el sucesor inmediato fue el ex Vicepresidente del fallecido ex dictador y ahora “demócrata” Jorge Quiroga Ramírez. En ese caso la figura estaba absolutamente clara respecto a la sucesión presidencial, cosa totalmente distinta en la actualidad, toda vez que no existe la posibilidad de que una segunda vicepresidenta del Senado asuma el cargo de presidente o presidenta del Estado, dado que ésta posibilidad no está contemplado en la CPE.

Por lo antes señalado se puede concluir que los golpistas, por más esfuerzo que hagan, no pueden legalizar ésta ilegal e ilegítima sucesión presidencial, pero lo que queda claro es que la legalidad siempre va estar ubicada de parte de los que detentan el poder en los hechos y así es como una imagen puede capturar la consumación del golpe de Estado. Esto se vio de manera pregnante cuando la banda presidencial entregada a Jeanine Añez fue realizada por el hasta entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kaliman.

Es oportuno dedicarle unas líneas a la resistencia del pueblo alteño, que más allá de las limitaciones organizativas, viene dando una batalla monumental contra la arremetida del golpe, lo que sí resulta sorprendente y canallesco es la postura del MAS, que no ha desconocido en la cámara de senadores y diputados categóricamente el golpe, siendo que ha sesionado en dos oportunidades una en la cámara de Diputados y otra en la cámara de Senadores, con una posición bastante condescendiente con los golpistas, señalando que: “su intención es viabilizar nuevas elecciones”, dando así su consentimiento para que las amplias masas en resistencia sufran una desmoralización importante. El mismo Evo Morales señala en su cuenta de Twitter que: “La pacificación llegará a Bolivia con diálogo, un diálogo con la participación de las Naciones Unidas, de la Iglesia Católica, con países voluntarios como mediadores”, ¿un diálogo con los golpistas? nos preguntamos.

Por la cobertura que se ha podido seguir mediante La Izquierda Diario, se puede observar que la resistencia en El Alto es monumental, sin embargo, existen dos flancos por las que puede ser derrotada una por la violencia que puede desatar el gobierno golpista y otra por la postura del MAS, con la desmoralización de los movilizados demostrando una actitud obsecuente y conciliadora con los golpistas.

Lo que nos queda claro desde la LOR-CI es que nose puede aceptar una negociación con el golpismo pues su brutalidad recaerá, como lo estamos viendo, sobre el pueblo trabajador. Es necesaria la autoorganización del movimiento obrero, campesino, indígena y del pueblo pobre para enfrentar la profunda crisis actual que vive el país.