
Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Domingo 5 de octubre de 2014
El domingo 5 de octubre 142 millones de brasileños irán a las urnas para elegir presidente, gobernadores y parlamentarios nacionales, estatales y distritales. Se trata de una elección clave en un país de dimensiones continentales que no solo tendrá repercusiones al interior de Brasil sino en toda la región y particularmente en Argentina.
Al mismo tiempo, Brasil abre un mes en el que se desarrollarán elecciones cruciales para Sudamérica, en países con gobiernos "progresistas" o "pos neoliberales". El 12 de octubre en Bolivia, Evo Morales se presenta a una re-reelección prácticamente asegurada frente a una oposición de derecha desarticulada. El 26 de octubre le toca el turno a Uruguay, donde Tabaré Vázquez y el Frente Amplio se enfrentan a un escenario aún incierto.
Las elecciones del domingo 5 serán las más disputadas y difíciles de prever en toda la historia brasileña reciente.
La aparición en escena de Marina Silva, candidata por el PSB, tras la muerte de Eduardo Campos, junto a los elementos estructurales que se vienen acumulando desde las movilizaciones de Junio de 2013, sacudieron todo el panorama electoral
Desde fines de agosto los sondeos mostraron un despegue de la candidatura de Silva que llegó a amenazar con un triunfo en segunda vuelta contra la actual presidenta y candidata por el Partido de Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, dejando relegado a un tercer puesto al candidato del PSDB, Aécio Neves, que quedaría por fuera de las dos primeras fuerzas electorales por primera vez en los últimos 20 años.
Sin embargo con el correr de las semanas, la candidatura de Silva se fue “desinflando”. Sus promesas de representar la “nueva política” o ser una “tercera vía” terminaron decepcionando tanto por su perfil neoliberal en lo económico, cómo por su posición conservadora frente al matrimonio igualitario o el derecho al aborto.
Este respiro para Dilma en las últimas encuestas, no significa sin embargo que un hipotético triunfo del PT esté exento de dificultades y contradicciones. De hecho la debilidad que mostró el PT y la figura de Dilma con la aparición en escena de Marina Silva tiene como trasfondo la declinación del fenómeno del lulismo.
Detrás de la crisis del lulismo y la amenaza de una derecha renovada se encuentra el deterioro de las bases económicas que mejoraron las condiciones de vida de los brasileños en los últimos años; el choque entre las aspiraciones generadas por el lulismo y los límites impuestos por los problemas estructurales del país; y los elementos de crisis de representatividad que estallaron en junio del año pasado.
Estos elementos emergieron permanentemente en medio de la campaña electoral como se demostró en los escándalos de corrupción en Petrobras, la crisis de los indicadores económicos y el anuncio del ingreso en una “recesión técnica”, y un aumento de la conflictividad obrera pos junio de 2013, que tuvo una primera etapa antes de la Copa del Mundo y que volvió a expresarse en las últimas semanas tanto en la prolongada huelga de la Universidad de San Pablo, como en las actuales de los trabajadores bancarios, de los correos y metalúrgicos. A esto se suma el fuerte peso que tiene la bancada evangélica en la política del país, que durante la campaña se expresó en la negativa de los principales candidatos a pronunciarse a favor del aborto o del matrimonio igualitario, como por plenos derechos para la comunidad LGTB.
Desde la izquierda la candidatura más visible es la de Luciana Genro por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Genro, viene aprovechando los debates nacionales para hacer conocer sus posiciones, atrae simpatizantes, pero falla en la defensa de los intereses de los trabajadores y la juventud. Es decir no se apoya ni refleja el movimiento que emergió en junio de 2013 y el descontento posterior.
También se presentan en el espectro de la “extrema izquierda”, Zé Maria por el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), Mauro Iasi, del Partido Comunista Brasileño (PCB) y Rui Costa, del Partido de la Causa Obrera (PCO).
La lista de candidatos se completa con Everaldo Dias del Partido Social Cristiano, Eduardo Jorge (Partido Verde), Jose María Eymael (Partido Social Demócrata Cristiano) y Levy Fidelix (Partido Renovador Laborista Brasileño).
El domingo también se elegirán candidatos a prefectos y gobernadores de importantes estados como San Pablo, Rio de Janeiro y Minas Gerais.
Desde La Izquierda Diario venimos cubriendo las elecciones en Brasil con artículos de actualidad y opinión, y vamos a realizar una cobertura especial el mismo domingo con corresponsales en vivo desde las principales ciudades del país.

Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario