La energía eléctrica es fundamental para la industria del acero, no solo para el proceso sino también para la seguridad, acá te contamos como se vivió desde adentro.
Martes 18 de junio de 2019 17:54
Llegó el apagón y no solo se vivió en las casas de los trabajadores, donde se vivieron horas interminables sin servicios, este apagón, que afectó a 50 millones de personas, dejó al descubierto el completo desinterés del Gobierno y las empresas distribuidoras de energía.
También se trasladó a los lugares de trabajo donde la situación no fue distinta, como en las grandes siderurgias transnacionales Acindar y Siderar, donde hasta Paolo Rocca se hizo presente.
Claramente preocupado por las 300 toneladas de acero sin colar que se quedaron dentro de las cucharas de los hornos de colada continua y el resto de los daños que sufrieron sus instalaciones, demostrando poco interés al igual que sus mandos medios por la seguridad de los cientos de trabajadores que al momento del apagón desarrollaban tareas con normalidad, y al irse el suministro quedaron varados en sus puestos de trabajo, tal es el caso de las acerías donde el personal debió utilizar sus celulares para iluminar escaleras y pasarelas que conducen a los puentes grúas ubicados a varios metros de altura, o en el laminador continuo de Siderca donde un operario sufrió la fractura de 2 de sus costillas por no contar siquiera con luminarias de emergencia. En ninguna de estas empresas se cuenta con un plan de contingencia, evacuación y capacitación. En Siderca y Acindar fallaron los sistemas de emergencia, los tarifazos no generaron ninguna inversión, al igual que las empresas de energía las siderúrgicas la juntan en pala y se la llevan. No invierten en mejorar las condiciones de trabajo, por eso es necesario que se renacionalicen y estaticen bajo gestión de los trabajadores y usuarios estos servicios e industrias estratégicas.
Porque nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias, debemos exigir comités de seguridad votados en asambleas y formados en su totalidad por los trabajadores. No podemos permitir que nuestra integridad siga siendo manejada por las empresas que no invierten en seguridad real, sino que por el contrario despiden y aprietan trabajadores para que todo vaya en pos de sus millonarias ganancias y presionan por más reformas laborales flexibilizadoras con el claro aval de los sindicatos que hoy llaman a votar la formula F.F. como la gran solución, pero que durante los años del kirchnerismo se comportaron de la misma forma que lo hacen ahora. Siendo hoy como antes junto al Gobierno cómplices de miles de muertes obreras en los puestos de trabajo.