El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, salió al cruce de las especulaciones sobre una devaluación durante lo que queda de mandato de Cristina Fernández.
Viernes 24 de julio de 2015
Fotografia : Taringa
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, volvió a advertir ayer que “no esperen una devaluación” y sostuvo que el ministro de Economía, Axel Kicillof, “las tiene bien puestas” para enfrentar a “una banda de especuladores” que “lo que quieren es llevársela toda”. En su habitual contacto con la prensa al llegar a la Casa Rosada, el funcionario advirtió que “estamos en una posición muy ordenada y seria, buscando que ese tipo de especuladores no generen preocupación”.
Agregó que “los que generan este tipo de olas para que a los timoratos les tiemble la pera están esperando que en algún momento se tome una decisión de esas características”.
Cuando se le preguntó si la disparada del dólar blue podría estar ligada al contexto electoral, al aproximarse la fecha de las PASO presidenciales, Fernández respondió: “No, es especulativo. A estos tipos les importan un comino (las elecciones)”. Fernández insistió en justificar las restricciones a la venta oficial de dólares y otras monedas al sostener que “no emitimos divisas. Para vivir tenemos que conseguir las divisas de la balanza comercial: para pagar viajes, deudas y componentes de productos que se fabrican en Argentina con componentes extranjeros. Ese marco tiene necesidad de divisas”.
“Como la divisa es escasa porque muchos (productores rurales) no liquidan (sus cosechas) y por un montón de otras razones, esa divisa tiene que ser cuidada. No es un cepo, es cuidar. Se permite la posibilidad que se siga comprando dólar para el ahorro”, desarrolló.
Apuntó que una devaluación “sería una decisión desacertada”. Confió en que Kicillof “sabe las decisiones que tiene que tomar, y por supuesto quien toma las decisiones finales en este país es la presidenta de la Nación”. A pesar de la confianza del ministro coordinador, este equipo es el mismo que en enero de 2014 aplicó una fuerte devaluación de más del 20 %, que significó fuertes ganancias para bancos, exportadores y otros empresarios, y una aceleración de la inflación que significó el peor golpe al bolsillo de los asalariados desde 2002.
No hay entonces ninguna postura firme contra la devaluación como pretende Fernández, aunque es cierto que por ahora la receta parece ser mantener el dólar quieto. La receta para hacerlo, ya conocida y de muy corta duración: acelerar el ritmo de endeudamiento (si Griesa lo permite) y recrear la famosa bicicleta financiera.