Una vez más, el ultraderechista Matteo Salvini, hace gala de su racismo y su xenofobia, dejando a bordo de un barco a casi dos centenares de inmigrantes provenientes de Libia hasta que la UE decida su “reubicación”, como si se tratara de meros objetos y no de seres humanos.
Lunes 20 de agosto de 2018 15:06
El gobierno de Italia impedirá a los 177 inmigrantes que están a bordo de un barco de la Guardia Costera italiana, que atracará en la ciudad siciliana de Catania, que bajen a tierra hasta que la Unión Europea (UE) decida su “reubicación”, como si se tratara de meros objetos, que pueden ser “colocados acá o allá” y no de seres humanos.
Así lo confirmaron este lunes fuentes oficiales, que indicaron que "el Ministerio del Interior italiano no ha dado ni dará ninguna autorización (para desembarcar) hasta que no tenga la certeza de que los 177 inmigrantes irán a otros países" miembros del bloque europeo.
Las fuentes señalaron que el Gobierno espera "una respuesta por parte de la UE" para recolocar a estas personas, como se ha hecho en anteriores ocasiones, como la semana pasada con el barco Aquarius y sus 141 rescatados, que desembarcaron en Malta y serán repartidos entre seis países europeos, incluido Italia.
La posición del xenófobo ministro italiano del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini (líder de la Liga), se produce después de que el titular de Infraestructuras y Transportes, Danilo Toninelli, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), informara en Twitter que el barco Diciotti de la Guardia Costera atracará en Catania.
La embarcación se hizo cargo el pasado jueves de los inmigrantes socorridos por otros dos barcos de la Capitanía de Puerto cuando se encontraban en dificultades en aguas de Malta, según el Ministerio del Interior italiano. Desde entonces, esperaba en el mar a que el gobierno italiano, formado por el M5S y la Liga, le permitiera acceder a uno de sus puertos. Estos cinco días en el mar parecían llegar a su fin con el anuncio de Toninelli, pero ahora el futuro de estas personas queda en el aire.
Salvini mantiene su estrategia para frenar la inmigración procedente de África hacia Italia y tiene cerrados los puertos a las ONG con inmigrantes rescatados en el mar que están a bordo de sus barcos. Sin embargo, esta era la primera vez que el Gobierno italiano impedía llegar a un puerto a una nave de su propia Armada.
Ayer mismo, Salvini, instó a la UE a intervenir en los casos de inmigración o advirtió que Italia conducirá a los inmigrantes interceptados directamente a Libia. "O Europa decide seriamente que tiene que ayudar a Italia, comenzando por los inmigrantes en la (patrullera) Diciotti o nos veremos obligados a hacer algo que acabará definitivamente con el negocio de los traficantes. Es decir, acompañar a un puerto libio a las personas recuperadas en el mar", anunció.
Salvini afirmó que tendría que ser Malta quien se ocupase de estos inmigrantes, pero el ministro del Interior maltés, Michael Farrugia, reiteró el domingo en Twitter la negativa de su país de hacerse cargo del barco. Farrugia acusó a Italia de haber interceptado a los inmigrantes en aguas maltesas "pero solo para impedirles entrar en aguas italianas" ya que el barco no pidió auxilio.
La novedad en este caso es que Italia niega el atraque en sus puertos a un barco de la Guardia Costera de su país que actualmente se encuentra a pocas millas de la isla de Lampedusa.
Italia, que con el nuevo gobierno de Salvini ha cerrado sus puertos para rescatar embarcaciones, registró alrededor de 18.130 inmigrantes que llegaron por mar desde Libia este año, mientras que el resto se dirigía a Grecia, Malta y Chipre. El Mediterráneo continúa siendo un cementerio a cielo abierto. Al menos 1.500 inmigrantes perdieron la vida intentando cruzarlo en lo que va de 2018 por quinto año consecutivo y la ruta entre Libia e Italia es la más letal para quienes hacen lo posible por llegar a Europa.
La crisis migratoria continúa agravándose año a año, y la UE sólo toma medidas expulsivas y cada vez más restrictivas contra la inmigración, a la que se ven obligadas miles de personas que escapan de la miseria y la guerra en sus países de origen. El fortalecimiento de los discursos (y prácticas) racistas y xenófobas, a la orden del día.