El gobierno porteño lo dispuso, tras la fusión de la policía federal y la metropolitana, y por la cual se conformó la "Policía de la Ciudad de Buenos Aires", conformada por 25 mil efectivos.
Miércoles 18 de enero de 2017
Ayer martes, mientras la policía reprimía brutalmente a los trabajadores de la gráfica AGR Clarín, que están en lucha por sus puestos de trabajo, se llevaba adelante la disposición de rotar en sus cargos a los jefes de las 54 comisarías, de las 8 circunscripciones de la Ciudad de Buenos Aires.
Los nuevos jefes son: César Gambarte (I), Roxana Corbo (II), Rodolfo Alí (III), Carlos Pereyra (IV), Claudio de Proenca (V), Carlos Quiñones (VI), Ana María Molina (VII) y Roberto Ahmed (VIII).
Según el ministro de Justicia y Seguridad Martín Ocampo, la rotación responde al "comenzar de cero" que busca el Gobierno de la Ciudad con la nueva policía. Desde su Ministerio dijeron que “los que tengan irregularidades serán investigados”, pero que el recambio no se dió por este motivo.
Preparando la unidad y el presupuesto para reprimir
Durante el mes de octubre del año pasado, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, presentó a esta "una nueva fuerza", cuando se producía el traspaso de la Policía Federal a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Para financiar el costo del traspaso, el Gobierno nacional aumentó por decreto (para variar) los fondos coparticipables para la Ciudad de 1,40% a 3,75%. Este aumento representa $16.747 millones.
El lector quizás se pregunte cuantas obras de infraestructura podrían haberse hecho con semejante cifra para que dejen de inundarse miles de personas todos los años, o cuantas escuelas, hospitales, viviendas populares, refugios para víctimas de violencia de género y sus hijos, entre tantas necesidades urgentes del pueblo trabajador.
Unir fuerzas para reprimir las luchas, criminalizar a los trabajadores, a los inmigrantes y a la juventud
La represión en estos últimos días a los trabajadores de AGR, a los manteros, a los trabajadores estatales, sólo por nombrar algunos casos, demuestran cuál es el rol de la policía y todas las fuerzas de seguridad: reprimir a los que luchan para defender los intereses de las patronales y sus gobiernos. Ni los jubilados se salvaron, reprimidos en el Puente Pueyrredón.
En los últimos meses los casos de gatillo fácil en la Ciudad de Buenos Aires causaron un enorme repudio.
En pocos días fueron asesinados 2 jóvenes en el mes de diciembre, como en el barrio de San Cristóbal cuando un policía de civil le disparó en la cabeza a un joven que estaba con las manos en alto.
Los vecinos y testigos denuncian que en este, como en tantos casos, la Policía montó una escena falsa para cubrir al asesino.
Otro caso fue el del joven trabajador Jonatahan, el muchacho de 28 años que murió tras ser impactado por una bala policial. Su padre denunció que "Quisieron tapar todo, pateaban las vainas".
En el último año, las estadísticas indican que una persona es asesinada cada 25 horas por parte de las distintas fuerzas policiales, según el archivo anual elaborado por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).
Como se viene denunciando en La Izquierda Diario, el Gobierno desde que asumió viene intentando avanzar con una política represiva contra las luchas y manifestaciones que se vienen dando contra las políticas de ajuste. En un primer momento crearon el famoso “protocolo antipiquetes”, que no lograron implementar por la fuerza de la movilización.
Ante un panorama económico cada vez menos alentador, vienen buscando reforzar esta política para buscar frenar el descontento que empieza a tener su expresión en las calles.

Andrea Lopez
@lopez76_andrea Cronista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario, miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos.