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Red Internacional
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MADRID PERSECUCIÓN ANTISINDICAL. El “gran juego” del Casino Gran Vía: explotación laboral y vulneración de derechos sindicales

Despidos antisindicales, acoso laboral, bajos salarios y precariedad: el juego del Grupo Comar en el Casino Gran Vía de Madrid.

Martes 18 de septiembre de 2018

Foto: ID

Un escenario de película, un edificio histórico con decorados de lujo en el centro de Madrid. ¡Se abre el juego, señores! Pero detrás del glamour se oculta una realidad de explotación y precariedad laboral cotidiana para la plantilla de 300 empleados del Casino Gran Vía de Madrid.

Después de meses de una negociación del convenio laboral larga y dura, que estuvo atravesada por movilizaciones, despido de trabajadores y acoso a los representantes sindicales, el Casino de Madrid avanza en la vulneración de los derechos sindicales, despidiendo al presidente del Comité de empresa por CGT, Javier Monge.

La excusa que esgrimen para el despido es que un cliente robó a otro “seis fichas” que apostaba en una ruleta americana, mientras Monge ocupaba el puesto de jefe de mesa. ¡Como si fuera la responsabilidad del trabajador vigilar que no se cometan robos! El argumento es inverosímil, como aseguran desde el sindicato: “Acometen este despido absurdo e injustificado en un intento desesperado de debilitarnos frente a las próximas elecciones sindicales, pensando que esto nos iba a mermar de algún modo y soñando con nuestra desaparición”, denuncian en un comunicado.

El despido del presidente del Comité de empresa, que tuvo lugar el pasado 4 de septiembre, vulnera por completo los derechos sindicales y es la continuación de una política de acoso y persecución permanente en los últimos meses hacia los miembros de ese sindicato y activistas. Esto se intensificó desde que la empresa logró firmar un convenio laboral que garantiza la precariedad y los bajos salarios con otros sindicatos.

“Desde ese momento comienza un acoso y persecución hacia nuestro sindicato que no tiene límites. Se despide a todo aquel que pudiera compartir amistad con los representantes de CGT, se despide a la pareja de uno de ellos junto con otros afiliados, y en un acto de vulneración de los derechos de libertad sindical la empresa termina despidiendo a dos miembros de nuestra sección sindical que ostentaban el cargo de Secretario de Acción Sindical y el Secretario de Organización”, informan desde CGT.

El grupo Comar, propietario del Casino Gran Vía, cuenta con 9 casinos y 8 bingos en España, además de otras instalaciones, ocupando a un total de 1500 trabajadores. Según informa en su web corporativa, sus ganancias no han parado de crecer en los últimos años, alcanzando un volumen de negocios de 114 millones de euros en el año 2017.

El Casino gran Vía abrió en enero de 2014, trasladando a muchos empleados del Casino de Aranjuez. Al poco tiempo, los trabajadores comenzaron a denunciar la degradación de sus condiciones laborales.

Los salarios en los Casinos de Comar son los más bajos en el rubro. El Casino promete que se complementará a base de propinas, un recurso usual en la hostelería para precarizar las condiciones laborales. Pero, además, éstas no alcanzan y son muy variables. A esto se suman las condiciones laborales, donde el Casino juega a la ruleta con la vida de los trabajadores: horarios imposibles, turnos rotativos sin festivos, acoso laboral, enfermedades laborales como lumbalgias, etc.

En marzo de este año, los trabajadores y trabajadoras del Casino afiliados a CGT convocaron movilizaciones en la Gran Vía de Madrid para denunciar este régimen laboral que comparan con una dictadura. Desde entonces la empresa busca erradicar la actividad de ese sindicato.

“El sueño de la directiva del Casino es que todo siga igual, que esto siga siendo una máquina de hacer dinero, que usa su materia prima humana como combustible, contratando personas, consumiendo personas y tirando personas al cubo de la basura, las anulan, las privan de toda dignidad, las embaucan por su juventud o inexperiencia, las hacen creer falsas promesas en un sueño dulce que en poco tiempo se convierte en pesadilla”, asegura CGT en un comunicado.

Los trabajadores y trabajadoras afiliados a CGT se están reorganizando para luchar por la readmisión de los despedidos y por la mejora de sus condiciones laborales.