275 euros de gasto medio por familia van a parar cada inicio de curso a las editoriales. Un gran negocio para las empresas.
Aníbal Maza Zaragoza
Viernes 23 de septiembre de 2016
Este debate no es nuevo. Aparece todos los años con motivo del inicio del curso escolar: el negocio de los libros de texto. La compra de los textos escolares significa un desembolso muy importante para las familias, más aún ahora que los trabajadores sufrimos la creciente devaluación salarial impuesta por la patronal y el gobierno.
La aplicación de la LOMCE (extensiva a todas las EEMM este curso) supone una gran regalía del gobierno a las empresas editoriales con el consiguiente cambio superficial de los libros de texto para adecuarlos al cumplimiento de la nueva ley a costa de los bolsillos de las familias.
Las editoriales beneficiadas “casualmente” dependen de la Iglesia Católica que ha tejido una red de empresas y organizaciones que dominan el negocio de los libros de texto. Debe ser que, aunque ‘su reino no es de este mundo’, sus negocios sí, y por eso se les quedan cortos los 5000 millones de Euros que les asigna directamente el Estado.
Como ya se viene denunciando en otros artículos periodísticos, los grupos total o mayoritariamente controlados por la burocracia de la Iglesia Católica son:
El grupo SM (Santa María), fundado por los Marianistas, es una multinacional que opera en nueve países. Además de los libros de texto, le pertenecen colecciones como El barco de vapor y Gran angular, presentes en muchas aulas.
El Grupo Edebé, fundado por los Salesianos. Otra multinacional presente en Argentina, Chile y México. En Andalucía, tiene la marca Guadiel, en la Comunidad Valenciana, Marjal, en Galicia Rodeira y en el País Vasco Giltza.
La Editorial Edelvives, pertenece al Instituto de los Hermanos Maristas, de sobra conocida en todos los centros escolares.
La Editorial Bruño, fundada por el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas La Salle. Tiene acuerdos de ventas con Hachette Livre (Francia) y es propietaria del grupo editorial Salvat. En 2004 amplió su negocio con el Grupo Anaya que a su vez engloba grupos como Algaida, Vox, Cátedra, Pirámide o Alianza.
La editorial Santillana, propiedad del grupo Prisa (el mayor conglomerado de empresas de comunicación de España, y uno de los más grandes del mundo con presencia en 22 países). Hasta 2009 fue propiedad de la familia Polanco y en la actualidad los bancos HSBC, La Caixa y Santander, además de Telefónica y dos fondos buitre están entre sus 10 accionistas mayoritarios.
Con estas editoriales, además de poseer un suculento negocio multinacional, la “Santa Trinidad” de la Iglesia, la banca y las grandes empresas extienden su influencia ideológica más allá de los 2.600 centros escolares que controla de forma directa en nuestro país. Pues los libros de texto, lejos de transmitir conocimientos “anodinamente neutrales” como algunos creen, son una formidable herramienta para la imposición de la ideología capitalista a las clases populares. Por ello han sido objeto de atención para cualquier gobierno desde la creación de los sistemas escolares nacionales.
Los trabajadores de la educación están impulsando iniciativas de alcance nacional como Textos Marea Verde, libros gratuitos, sujetos al currículo que impone el ministerio de Educación.
Estos trabajos buscan adaptarse a las necesidades del alumnado y del profesorado, a diferencia de los libros de texto de las grandes editoriales. Son materiales abiertos a la comunidad, personalizables y compatibles con cualquier sistema operativo. Su propio origen, una experiencia de gestión de los trabajadores en la educación, siempre abierta al trabajo colectivo, viene a demostrar a nivel germinal la superioridad de esta organización del trabajo frente a la mediocridad, autoritarismo (para el alumno y el docente) y desperdicio de recursos (materiales y humanos) que caracteriza históricamente a los gobiernos y empresas capitalistas que se lucran con el negocio de la educación.