Si Slim ha amasado grandes fortunas es a costa de lo que saca de los bolsillos de sus trabajadores
Martes 25 de julio de 2017
En Sanborn’s la explotación de Slim es descarada. Sólo recibes el salario mínimo, que está muy por debajo del costo de los alimentos básicos para que un trabajador pueda subsistir. La empresa se excusa con que tu vida se puede resolver con las comisiones o propinas extras que recibes.
Pero en realidad es una trampa, porque éstas no se cuentan para tu pensión, aguinaldo o cualquier otra prestación. Si las comisiones no son buenas le echan la culpa al trabajador, cuando en realidad las tiendas están año con año más vacías, el salario de los consumidores se convierte cada vez más en una burla y los precios de la tienda se elevan por las nubes.
Son contadas con los dedos de una mano las tiendas donde sus trabajadores comisionan bien, pero en la gran mayoría los trabajadores están inconformes. Una prueba de eso es que aún y con todo el desempleo que asfixia al país, a Sanborns le falta personal. Es fácil que en Sanborn’s los trabajadores no duren más de cuatro meses laborando debido a las raquíticas quincenas que reciben, lo cual perjudica bastante a la plantilla porque los gerentes te obligan a realizar el trabajo del personal que no contratan.
En lugar de elevar los salarios y atraer a nuevos empleados, el poco personal existente debe redoblar su trabajo, recibiendo un dinero que no corresponde jamás al esfuerzo realizado.
“¿Quién me puede atender?” “¿Lo puedo pagar en otra caja?” “¿Dónde está el personal de la tienda?” son las preguntas sintomáticas de los clientes que reflejan la precarización de la tienda, mientras los trabajadores sólo escuchan detrás de la caja preocupados porque la presión constante no les haga equivocarse contando el dinero, porque si hace falta ellos lo pagan con su sueldo.
Es un crimen que los bolsillos de los empleados de Sanborn’s estén tan vacíos, tomando en cuenta que Slim es de los hombres más ricos del mundo. Si este empresario tiene las cajas fuertes llenas es en gran parte por lo que le roba a sus trabajadores.
Mientras los trabajadores se parten el cuerpo en la tienda por un sueldo miserable, a Slim jamás lo verás pararse por ahí ensuciándose las manos.