Una reseña de la película "Los ausentes" (2016), de Luciana Piantanida. Estreno jueves 8 de septiembre.

Diego De Angelis @DieDeAngelis
Jueves 8 de septiembre de 2016
En un pequeño pueblo de provincia, en vísperas de los festejos de carnaval, sobrevendrá lo extraño. Un pueblo como abandonado a su suerte, como habitado por fantasmas. Los ausentes, ópera prima de Luciana Piantanida, establecerá desde la primera escena una atmósfera extraña y misteriosa que determinará el conjunto de su puesta y apuesta dramática.
Una pareja de jóvenes maneja allí un bar. No pertenecen al pueblo, más bien llegaron a él, tal vez escapándose, tal vez en busca de hacerse de una vida nueva. “La gringa”, así es como se llama o como le dicen, está embarazada. No bien el día comienza aparecerá ante ellos un hombre y les pedirá habitación y comida. Su nombre es Tania y, como si viniera de un tiempo muy lejano, buscará obsesivamente a su mujer, quien por lo que es posible inferir lo ha abandonado.
Entre Tania y “la gringa” fundarán, acaso por la situación desventurada que atraviesa él y la situación desventurada que tendrá que atravesar ella, una inmediata complicidad. Complicidad que terminarán compartiendo con un tercero. Porque al bar concurrirá también Jafa, un hombre que sobrevivió a un accidente, pero que perdió allí a su mujer, presencia espectral que lo atormentará cada noche antes de irse a dormir. Quizás sea ese el motivo por el cual Jafa intentará realizar, con absoluta convicción y perseverancia, un insólito trámite en el registro de cementerios del pueblo. Trámite que será continuamente diferido por los empleados burocratizados del registro.
Los ausentes avanzará a partir de un tratamiento particular del tiempo muerto, donde no sucederá más que la repetición constante de situaciones definidas por su carácter fallido y enfermizo. La pareja de jóvenes comenzará a distanciarse después de un doloroso hecho, Tania espiará escondido a su exmujer sin nunca encontrar el momento para acercarse, Jafa reclamará, fracasando siempre, la realización de su trámite. Estarán esencialmente solos, sobrellevando su tristeza, tan solo acompañados por la presencia sombría de las ausencias que los determinan. Lo que sucederá a su alrededor, la realidad misma que los rodea, la cotidianidad del pueblo y sus habitantes, se encontrará fuera de foco, en un contundente y sintomático fuera de campo. La cámara permanecerá muchas veces ajustada al rostro de los personajes, como si quisiera de esa manera aislarlos en su soledad y evidenciar así su secreta e íntima angustia.
Piantanida pondrá, sin embargo, demasiado énfasis en suscitar en el espectador la sensación de inquietud. Por momentos subrayará, a partir de reiterados gestos de asombro o incredulidad, el proceder extraño de sus personajes, la condición anómala que atraviesan. Un exceso que amenazará con forzar el equilibro entre la trama y la precisión formal que la joven directora sin dudas ostenta, y que terminará por debilitar, al resaltar en demasía, la construcción levemente fantástica que le interesa promover. Lo que debilitará, a fin de cuentas, una atractiva historia de perdedores que cargan como pueden la amenazadora ausencia de sus seres queridos. Hasta perderse ellos mismos en su propio ensimismamiento.
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PREMIOS Y FESTIVALES
FICHA TECNICA
REPARTO: Jimena Anganuzzi - Agustín Rittano - Alberto Suarez - Jorge Prado - Claudia Cantero -Elvira Onetto.
Dirección: Luciana Piantanida
Guion: Luciana Piantanida
Año: 2016 | Argentina

Diego De Angelis
Nació en Buenos Aires en 1983. Licenciado en Letras en la UBA, escribe sobre literatura y cine en diferentes medios. Programa y coordina el ciclo "Cine para lectores".