×
×
Red Internacional
lid bot

El jefe de la OTAN reconoce que el objetivo del ataque a Siria fue dar "un mensaje a Rusia e Irán"

Lunes 16 de abril de 2018 11:47

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reconoció este lunes que el reciente ataque conjunto de Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra Siria fue un "mensaje" dirigido a Rusia e Irán.

"La operación fue un mensaje claro al régimen de (el presidente sirio, Bachar al) Asad, y a Rusia e Irán, que lo apoyan. Mostró que la opinión internacional no se puede quedar sentada al margen, sin voz", aseguró Stoltenberg en una entrevista con la emisora turca NTV, según informó la agencia EFE.

Te puede interesar: Las razones imperiales del ataque contra Siria

El jefe de la Alianza Atlántica, de visita en Ankara, afirmó que "Naciones Unidas ha hecho esfuerzos para una investigación independiente de las armas químicas (en Siria)” y agregó que supuestamente “Rusia lo ha impedido".

La declaración de Stoltenberg mostró que el supuesto motivo humanitario no fue más que una masacar usada por las tres potencias imperialistas que pretenden legitimar su militarismo. También reconoce que hasta el momento no hay pruebas del supuesto ataque químico perpetrado en la zona de Duma y mucho menos quiénes fueron los responsables si existió.

Luego del ataque imperialista la ofensiva continúa con sanciones

Estados Unidos busca, con el apoyo de sus aliados, imponer esta semana una ofensiva en los organismos internacionales con el objetivo de arrinconar al gobierno de Siria, Rusia e Irán.

Tanto Washington como Londres y París quieren fortalecer las conversaciones del alicaído proceso de Ginebra, ampliar sanciones y forzar una investigación de largo aliento sobre el supuesto uso y almacenamiento de armas químicas por el régimen de Bachar El Asad. Para lograrlo estás potencias imperialistas centraran sus esfuerzos en conseguir medidas del Consejo de Seguridad de la ONU, Bruselas y la Liga Árabe.

Junto a esas medidas Estados Unidos anunciará nuevas sanciones contra Rusia por el supuesto uso de armas químicas por parte del gobierno sirio. El anuncio lo hizo este domingo la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley.

Rusia dice que el supuesto ataque químico fue “un montaje”

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, negó este lunes que su país haya "manipulado" las pruebas del supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma.

"Puedo garantizar que Rusia no ha manipulado el lugar", afirmó Lavrov en unas declaraciones a la cadena británica BBC. El titular de la diplomacia rusa agregó que lo que ocurrió en Duma ha sido un "montaje" y descartó que se utilizara armamento químico en esa localidad, algo rechazado por EE.UU., Reino Unido y Francia.

"No puedo ser descortés con los jefes de otros Estados, pero usted ha citado a líderes de Francia y el Reino Unido y EE.UU. y, hablando con sinceridad, toda la evidencia que ellos citan está basadas en informes de los medios y de las redes social", añadió Lavrov durante la entrevista.

El ministro agregó que su país tampoco ha negado el acceso de los inspectores de la OPAQ a la localidad de Duma. De acuerdo con la delegación británica de esa organización, los inspectores no lograron acceder a la zona hasta el momento.

El jefe del equipo británico de la OPAQ, Peter Wilson, acusó a Rusia y a Siria por impedirles ingresar a Duma y afirmó que "deben cooperar" con la investigación y advirtió de que el acceso a la zona del ataque es "esencial" para el trabajo de los expertos.

Con la guerra civil en Siria, que ha entrado en su octavo año con un carácter completamente reaccionario, la posibilidad de que sean Rusia e Irán los que dirijan la posguerra siria ha sido una de los motivos del ataque imperialista.

Estados Unidos y sus aliados occidentales y regionales, buscan impedir el éxito del gobienro de Al Assad, Rusia e Irán. Estas contradicciones son las que reactualizan los riesgos de profundizar un conflicto regional que hace tiempo se ha vuelto internacional.

Lo que en su momento comenzó como un levantamiento democrático popular contra el régimen dictatorial de Assad, se ha transformado en una guerra multifacética donde las potencias mundiales y regionales pugnan por sus intereses. En este juego de intereses reaccionario es la población civil la que está pagando el precio con 500.000 muertos, 12 millones de refugiados y desplazados y una destrucción sin precedentes que será el negocio futuro de los vencedores.