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Red Internacional
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Transición presidencial. El kirchnerismo y su apoyo al ajuste de Macri

El Frente para la Victoria le ofrece gobernabilidad a Cambiemos, que se prepara para aplicar el ajuste. Después de la demagogia electoral, le aporta un ministro a Macri y pide no ponerle “palos en la rueda”. La izquierda es la única que llama a preparar la resistencia contra el ajuste.

Fernando Scolnik

Fernando Scolnik @FernandoScolnik

Viernes 27 de noviembre de 2015

Hasta hace menos de una semana, desde el Frente para la Victoria repetían hasta el cansancio todos los males que podría traer un gobierno de Macri para los trabajadores, los pobres, la clase media, la producción nacional o las empresas públicas.

Sin embargo, ya el mismo día del balotaje, Miguel Bein, uno de los principales asesores económicos de Daniel Scioli, publicaba en Infobae una columna titulada “El resultado electoral no cambia la agenda económica”. En esa nota explicitaba su programa, con propuestas difíciles de diferenciar de las de Mauricio Macri. Según Bein, los problemas de la economía argentina se superarán por la vía de una devaluación, bajando las retenciones a las patronales del campo, tomando deuda externa, levantando el cepo cambiario.

La campaña electoral había terminado, y empezaba a bajar de a poco la espuma de la intensa demagogia desplegada por el kirchnerismo para tratar de ganar el balotaje.

Las definiciones de Miguel Bein confirmaban lo que el Frente de Izquierda había denunciado durante toda la campaña: que las coincidencias entre Scioli y Macri eran mucho mayores de lo que decían durante la competencia electoral.

Pero la aplicación de ese programa, en el que coinciden unos y otros, enfrenta varios problemas. El fantasma de la “gobernabilidad” acecha una vez más sobre un gobierno que no es peronista, ni tiene mayoría en el Congreso, ni cuenta con fuerza propia en los sindicatos.

Esto preocupa a las clases dominantes. Las bolsas recibieron el ajustado triunfo de Macri con una pronunciada caída, preocupadas por la fortaleza con la que contará el gobierno para aplicar su programa, teniendo en cuenta además que millones de trabajadores no están dispuestos a dejar pasar ataques a sus condiciones de vida.

En este marco, en pocos días, para el Frente para la Victoria, Macri pasó de ser lo peor que le podía pasar a la Argentina, a ser un gobierno con el cual hay que colaborar para que le vaya bien.

Si hay que guiarse por los antecedentes, cabe recordar que en la Ciudad de Buenos Aires el kirchnerismo es indispensable desde hace años para el gobierno del PRO, votándole todas las leyes fundamentales en la Legislatura porteña.

Sólo la izquierda llama a darle la espalda de entrada al nuevo gobierno, para enfrentar su programa de ajuste.

Prometiendo gobernabilidad

Daniel Scioli dijo ayer que “la campaña terminó, la gente habló a través de las urnas”. Sostuvo también que hay que “darle tiempo al nuevo gobierno y no juzgar sobre cosas que aún no han ocurrido”. Asimismo, le indicó al peronismo que hay que “tener un espíritu de colaboración, de responsabilidad y prudencia. Cuando le va mal a un presidente, le va mal a la gente”.

No conforme con eso, celebró también que es “importante que se haya dicho que van a mantener el programa ´Ahora 12´, que forma parte del consumo popular”. La misma persona que hasta hace 10 días pronosticaba lo peor si ganaba Macri, hoy ve algunos signos esperanzadores y llama a darle una cuota de confianza.

La diputada kirchnerista Diana Conti fue aún más lejos y señaló que “Macri va a tener nuestro apoyo. Vamos a ser una oposición positiva y responsable, no obstructiva”. En la misma sintonía, el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey indicó que “debemos colaborar para que a Macri le vaya bien”.

Vale recordar que la misma presidenta, Cristina Fernández, había dicho este miércoles, en su discurso desde el Hospital Posadas, que “vamos a colaborar y sostener la gobernabilidad”. Luego de esto, en reunión con parlamentarios kirchneristas, les pidió “no ponerle palos en la rueda al gobierno”. Usaron la misma expresión los diputados bonaerenses del FpV, quienes también afirmaron que “queremos acompañar a Vidal, que tenga la absoluta tranquilidad de que este bloque va a acompañar todas las iniciativas legislativas que tengan que ver con el bienestar de los bonaerenses”.

Por su parte, los ministros Florencio Randazzo (Interior y Transporte) y Alberto Sileoni (Educación) se reunieron con sus sucesores Rogelio Frigerio y Esteban Bullrich, respectivamente. Las reuniones dejaron definiciones como la de Sileoni en radio Vorterix: "Quedó claro que lo que viene es una profundización o un mejoramiento. Lo que está diciendo el ministro Bullrich es profundizar estos objetivos que, en algún sentido, tienen alto consenso en la comunidad educativa".

De las palabras a los hechos

Hace 14 días, el actual ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, participaba de una actividad electoral a favor de Daniel Scioli, que consistía en lavar platos en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. La imagen remite al momento en que, en los años ´90, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo mandó a la socióloga Susana Torrado a realizar esa tarea, ofendido por la divulgación de un índice de desocupación calculado por la investigadora del CONICET.

Durante la actividad de campaña, Barañao dijo que "me parece una manifestación sincera (la de científicos lavando platos) de una comunidad que no está dispuesta a volver atrás”. Luego, en referencia a un posible gobierno de Macri sostuvo que “acá está la posibilidad de un gobierno democrático pero que a través de presupuestos cortos logre el mismo resultado, que es la devastación del sistema. No se puede volver a una época en la que los científicos eran considerados prescindibles".

13 días después, Lino Barañao fue anunciado como ministro de Macri, el que puede “devastar el sistema”. Aceptó el cargo con el aval de Cristina Fernández.

La izquierda prepara la resistencia contra el ajuste

A la par que ofrece gobernabilidad, el kirchnerismo se prepara para intentar capitalizar el descontento que resulte del ajuste que aplique Cambiemos una vez en el poder. Por eso Cristina Fernández llama a no poner “palos en la rueda”, pero a la vez no se cansa de enumerar lo que ella considera que son las conquistas de la mal llamada “década ganada”, y de repetir que el pueblo está “empoderado” para defender sus conquistas. Tampoco le debe disgustar que la cumbre entre ella y Macri haya sido vista como una reunión tensa e improductiva, o que queden replicando frases suyas como la que dijo respecto de que "el país no es una empresa".

Cuando Macri aplique el ajuste, llevando adelante el programa económico con el cual tienen muchas coincidencias desde el Frente para la Victoria, el kirchnerismo buscará que el momento actual sea recordado como una época mejor. Que Macri pague el costo de hacer el trabajo sucio. Más allá de las múltiples incógnitas sobre cómo se reconfigurará el peronismo en la oposición, esto es parte de la estrategia, al menos de algunos, para lo que viene.

La burocracia sindical, por su parte, se reacomoda para negociar con el próximo gobierno, ofreciendo paz social a cambio de sus prebendas.

Mientras tanto, la izquierda es la única que se propone organizar la resistencia contra el ajuste, como continuidad de una larga campaña electoral en la que el Frente de Izquierda denunció los planes de los candidatos de los capitalistas. A la par que acompaña o protagoniza luchas como las de Metalsa, Hutchinson, Cresta Roja y otras, prepara un gran encuentro obrero combativo en la Zona Norte del Gran Buenos Aires para el 12 de diciembre. Tiene el objetivo de coordinar las luchas frente al ajuste, y poner proa hacia un gran encuentro nacional a principios del año que viene, construyendo a la par una alternativa política de los trabajadores, para que la crisis la paguen los capitalistas.


Fernando Scolnik

Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.

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