Poeta de talento precoz y sorprendente, Aleksandar Vutimski nos regala una hermosa muestra de literatura búlgara poco reconocida y menos recordada. Un poema largo y afilado que son, a la vez, varios poemas breves vertebrados por la presencia o la ausencia de un amor obsesivo: “El muchacho azul”.

Eduardo Nabal @eduardonabal
Miércoles 26 de agosto de 2020
El autor, nacido en 1919, trata la soledad, la fantasía, el homoerotismo, el amor no correspondido y nos sumerge en los barrios más desfavorecidos y los escenarios más variopintos retratando personajes e imágenes con enorme belleza y sutil ironía.
“El muchacho azul” es la historia de un hombre que traza poesía persiguiendo la belleza que se le puede escapar en cualquier momento entre los dedos, sumiéndole en la melancolía y la desesperación.
Mezclando lirismo y pesimismo humanista, el joven poeta hace un recorrido hermoso y estremecedor por diferentes lugares, sitios y rincones que acaban también adquiriendo distintos significados, gracias al imparable ritmo de su verso y a la pasión que el autor deposita en su historia de “amour fou”.
Encontramos gran cantidad de imágenes bellas y sugerentes a partir de situaciones muchas veces difíciles y sórdidas en el que el autor se retrata a la vez que trata de dibujar con palabras la escurridiza figura de su amigo-amante, al que evoca por las callejuelas, los hoteles, desafiando a los elementos, la herencia del totalitarismo y siempre logrando imágenes de gran evocación plástica.
Por los versos de “El muchacho azul” hay rabia contra la Europa de los poderosos y también un canto intimista a la pasión no correspondida y a la búsqueda, casi imposible, de un amor auténtico, feliz y duradero.
Aleksandar Vutimski, genio precoz, murió de tuberculosis a los veinticuatro años de edad, pero dejó una considerable producción escrita entre la que se incluye este a la vez frágil y contundente poemario en el que transita por los rincones de la ciudad y los escondites de su corazón.
Estudiante de filología clásica en la universidad de Bulgaria, Vutimski tuvo una breve pero apasionante existencia marcada por la búsqueda de la belleza sin dejar de lado el costumbrismo, la lucha por la supervivencia y el retrato social.
Mezclando diferentes motivos y recomponiendo variopintos escenarios, Vutimski rompe con el tabú de la poesía homoerótica en lengua búlgara y se adelanta a su tiempo por la intrépida, a la vez luminosa y sombría, calidad de sus versos que te atrapan en un mágico sendero a la búsqueda de la autenticidad.
Con gran atención a la estética y la belleza formal, pero sin descuidar el compromiso social y los trazos realistas y de clara denuncia nos encontramos con una “rara avis” de la literatura universal. Gracias a la cuidada traducción de Marco Vidal podemos aproximarnos a esta preciosa rareza de la poesía sentimental, existencialista y homoerótica, un libro de distribución alternativa que, desde su aparente modestia, va a dar mucho que hablar.

Eduardo Nabal
Nació en Burgos en 1970. Estudió Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Salamanca. Cinéfilo, periodista y escritor freelance. Es autor de un capítulo sobre el new queer cinema incluido en la recopilación de ensayos “Teoría queer” (Editorial Egales, 2005). Es colaborador de Izquierda Diario.