El posicionamiento de Valls ofreciendo su apoyo a Colau y Collboni “sin condiciones” para evitar la investidura de Maragall (ERC), sumado a la posibilidad de un pacto de Más Madrid con Ciudadanos en el consistorio de la capital del Estado, deja al neorreformismo en las manos de la derecha liberal.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 29 de mayo de 2019
Foto: Twitter @VallsBCN_2019
El 26M dejó a Podemos, IU y a los ayuntamientos del cambio como los grandes derrotados. Lo que se constató en la derrota electoral fue la consecuencia de cuatro años de gestión donde las medidas de cambio que aventuraban en 2014 se quedaron en agua de borraja.
Gestiones de gobierno que nada tuvieron que envidiar a sus antecesores, especialmente en los casos de Madrid y Barcelona, que acabaron por provocar un desencanto importante en parte de su base.
En esencia, ejemplos municipalistas de la adaptación que desde el 2015 y de forma continuada viene teniendo el neorreformismo con el Régimen del 78 y a sus poderes económicos.
Pues bien, lejos de ser un viraje acabado, esta adaptación de las formaciones neorreformistas al Régimen del 78 y a sus instituciones puede tener en pocas semanas un nuevo capítulo producto de los resultados del pasado 26 y los posibles pactos postelectorales.
¿Colau y un ayuntamiento del 155?
Manuel Valls ha expresado su decisión de ceder los 6 concejales que obtuvieron el pasado 26M para que Colau o Collboni, ocupe la alcaldía. Para Valls ahora mismo hay un objetivo claro, “evitar que Barcelona tenga un alcalde independentista”.
🗣️ @ManuelValls: "La prioridad es evitar que #Barcelona sea la palanca del independentismo y la capital de una república imaginaria, lo que Ernest Maragall prometió que haría. Y su discurso desde el domingo lo confirma".
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— Valls BCN 2019 (@VallsBCN_2019) 29 de mayo de 2019
Esta oferta de Valls, “sin condiciones”, podría traer a la ciudad de Barcelona el ayuntamiento del 155 de la mano de la formación naranja, la misma que apoyó la candidatura de Valls y que gobierna en Andalucía con el Partido Popular y Vox.
Por ahora es una oferta sin respuesta oficial desde las filas de Barcelona en Comú y con límites impuestos por Ciudadanos. Valls, el candidato que concurrió en cabeza de lista en las elecciones ha asegurado “no querer entablar ninguna negociación” y ofrece su apoyo sin condiciones por “responsabilidad y ética”, algo de lo que se ha desmarcado rápidamente Ciudadanos.
La formación de Albert Rivera, que dio apoyo a la candidatura de Valls, se ha desmarcado de las declaraciones del ex primer ministro francés asegurando que se sentarán a negociar, en todo caso, con Collboni.
“Si hubiera que impedir que haya un alcalde independentista o populista los concejales de Ciudadanos negociarían con un candidato que no sea ni independentista ni populista”, contempla el comunicado. Y el único que cumple esas condiciones, como enfatiza el comunicado, es Collboni.
Valls no ha querido responder en su comparecencia si lo que hay sobre la mesa es una ruptura con Ciudadanos y la división del grupo parlamentario tras la reunión que mantuvo con Inés Arrimadas. De los 6 concejales obtenidos por la candidatura de Valls, 3 son independientes y 3 son de Ciudadanos.
No sería de hecho la primera vez que existe una diferencia entre Valls y la cúpula de Ciudadanos. De hecho el ex primer ministro francés, que representa el ala de una derecha más liberal, era crítico del pacto en Andalucía con la extrema derecha.
Barcelona en Comú, en comparecencia de la propia Ada Colau, se mostraba hace dos días partidaria de una coalición con el PSC y ERC, que fuera reflejo “de la demanda de Barcelona” que se expresó el 26M. Ahora esta nueva ficha en el tablero y las diferencias insalvables con ERC en torno a la cuestión democrática catalana pueden dejar ese deseo en el tintero.
Además, porque la oferta de Valls tiene similitudes con las reclamadas en otros municipios, nada más y nada menos que Madrid, y puede por lo tanto marcar estrategias postelectorales mucho más amplias que la que imponga la coyuntura municipalista.
Más Madrid, más liberales
Partidarios de Manuela Carmena se están movilizando a través de las redes sociales y de Whatsapp para realizar una manifestación en Madrid el próximo 1 de junio a las 19:00 de la tarde en Plaza Cibeles para exigir que la actual edil en funciones vuelva a ser elegida alcalde.
¿Y cómo sería eso? pues que Ciudadanos abandonara la idea del trifachito (pacto con PP y VOX) y pactara con Carmena y Pepu Hernández. Una idea surgida de las redes sociales pero que sin duda ha tenido una gran acogida, no ya en el PSOE de Madrid sino en la propia formación de Más Madrid.
El tono a día de hoy desde la formación de Carmena es más cauto que el expuesto en la noche del 26M, cuando se aseguró que no habría pacto con Ciudadanos. También es más cauto el tono y el mensaje del círculo más cercano de Manuela Carmena.
Inés Sabanés, portavoz de la formación y Delegada del Área de Gobierno de Medioambiente y Movilidad, se mostró muy crítica con el hecho de que el pacto de Ciudadanos con PP y Vox “se diera por hecho”.
La división de Podemos, las disputas internas, y los procesos de descomposición que no cesan, han dejado el proyecto neorreformista y de los “ayuntamientos del cambio” tocado y hundido. El fin de ciclo del neorreformismo.
A fecha de hoy y a la espera de ver lo que sucede en las próximas semanas de negociaciones, la posibilidad de un pacto con la derecha liberal está sobre la mesa, la posibilidad de un nuevo capítulo del ocaso del proyecto neorreformista.