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Red Internacional
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Universidad. El nuevo uniforme de Pumas Acatlán y el uso del presupuesto

En los últimos días, la FES Acatlán presentó el nuevo uniforme del equipo de Futbol Americano de la escuela, esto generó fuertes críticas por gran parte de la comunidad estudiantil por priorizar estos gastos excesivos y no garantizar el equipo de bioseguridad para el próximo regreso a clases presenciales.

Lunes 8 de noviembre de 2021

En el marco de la pandemia y de un próximo regreso a clases en el que se necesitará garantizar recursos como jabón, gel antibacterial, cubrebocas, sanitizante, etc., la página oficial de Facebook del equipo Pumas Acatlán subió el 3 de noviembre, el uniforme que utilizaron en esta temporada en su debut con el equipo Borregos Monterrey; un partido que finalizó 34-0 a favor del equipo regiomontano.

A un semestre del movimiento #UNAMnoPaga que sacudió la UNAM denunciando bajos salarios y precariedad en las condiciones de trabajo de la docencia, la imagen de Pumas Acatlán viene acompañada de la frase “Este año vestiremos Nike”.

Nada se dice sobre cuánto dinero se gastó en dicho uniforme, aunque es bien sabido que, en manos del director de la FES Acatlán, Manuel Martínez Justo, una de las prioridades es el equipo de americano, en la presentación del equipo de la liga mayor en 2018, el cuestionado director señaló:

“El objetivo es fortalecer los elementos administrativos necesarios que requiere un programa de liga Mayor: mejoramos algunas instalaciones, habilitamos un comedor, dimos mantenimiento a los campos estableciendo un uso racional; además, gestionamos una serie de implementos deportivos, como cascos, uniformes y zapatos”.

Sobre lo que si sabemos al respecto del dinero destinado al equipo, como lo explicamos en esta nota, es que, en el periodo 2017-2018, se destinaron más de 12 millones de pesos al futbol americano, lo que equivale a casi el 29% del presupuesto de la FES Acatlán, esto de acuerdo a la Unidad de Transparencia y al primer informe de actividades de Martínez Justo en su primer periodo como director en la Facultad.

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Por otro lado, es de conocimiento de la comunidad, la estrecha relación que mantiene Manuel Martínez con cierto sector de Futbol Americano de Acatlán, pues mientras algunos (como la liga mayor) tiene a su acceso gran parte del presupuesto, las jugadoras de tocho bandera, e incluso el equipo de porristas, han denunciado que los gastos de uniformes y equipo necesario corren por su cuentan. Así mismo tampoco cuentan con vestidores al interior de la escuela, por los “elementos administrativos” que se ajustaron con la llegada de este director, cosa que se replica en otras disciplinas como baseball o básquetbol.

Además, en semestres pasados, se ha cuestionado el uso que le da la dirección de la FES Acatlán al equipo deportivo como grupo de choque para evitar que los estudiantes se organicen, por ejemplo, contra la violencia de género al interior de la Facultad, los cual nos debe poner a reflexionar las intenciones de Justo por destinar tanto presupuesto a ese sector.

Siendo que fueron los mismos que lo felicitaron por su reelección a principios de este año, a pesar de que gran parte de estudiantes, profesores y trabajadores mostraban su descontento, y en algunas encuestas en redes se mostraba que la mayoría de la comunidad no quería su reelección.

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Ante esta realidad, creemos que es fundamental la jerarquía en el uso del presupuesto, pues mientras un profesor de asignatura –es decir, más del 64% de la plantilla docente de la UNAM- gana, en promedio, 2,281.44 pesos mensuales, el head coach del equipo Pumas Acatlán gana alrededor de 64 mil pesos, el Director Martínez Justo gana alrededor de 100 mil pesos y el Rector Enrique Graue gana más de 200 mil pesos.

Es decir, mientras los salarios de los directivos y el equipo de americano son la prioridad, la mayoría de los docentes trabajan en condiciones precarias y con contratos al semestre (sin estabilidad laboral) y pueden ser despedidos en cualquier momento.

Como dijimos al principio de este artículo, esto está enmarcado por la imposición del regreso a clases aún en pandemia, sin toda la comunidad vacunada y demuestra que, quienes deben decidir sobre la distribución del presupuesto debemos ser los mismos profesores, estudiantes y trabajadores, para que este vaya destinado a garantizar todo lo necesario para garantizar un regreso seguro, así como un transporte universitario subsidiado.

Es necesario decirle basta a los sueldos exorbitantes de los altos administrativos como directores o el propio rector, dejar de gastar en ceniceros de 10 mil pesos y garantizarle a las y los profesores y trabajadores -que son quienes mantienen funcionando la universidad- un sueldo digno y acorde a la canasta básica y plenos derechos laborales. Además, para que ningún joven se quede sin estudiar por motivos económicos, se requiere una beca universal para todo aquél que la requiera. Todo esto se puede lograr si, como ha planteado el movimiento estudiantil en distintos momentos, luchamos por un aumento al presupuesto de la educación al 10% del PIB.

Somos las y los estudiantes, junto a nuestros docentes y la base trabajadora, quienes debemos discutir cómo, con qué ritmos y en qué condiciones regresamos a la presencialidad, para que no sea una imposición y poder disminuir al mínimo el riesgo de contagio.

Esta es la perspectiva y el programa con el que impulsamos la fórmula Ceballos-García: La Izquierda al Consejo Universitario, impulsada por la Agrupación Juvenil Anticapitalista y estudiantes independientes. Sabemos que estas demandas no van a lograrse por la buena voluntad de las autoridades universitarias o del gobierno, sino que tiene que ser arrancada vía la organización y la movilización de estudiantes, profesores y trabajadores.

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