Se rejuntan los actores de la funesta alianza partidaria que coordinó el gobierno de Peña Nieto con el fin de sacar adelante las reformas estructurales para beneficiar a los ricos empresarios nacionales y extranjeros.

Raúl Dosta @raul_dosta
Jueves 24 de diciembre de 2020
Se lo guardaron para el último día del plazo fijado por el Instituto Nacional Electoral para registro de candidaturas pero finalmente anunciaron su alianza tripartita para competir en las próximas elecciones y así salir mejor librados, según esperan, para enfrentar a la aplanadora del Morena.
Esta decisión es un reflejo de cómo el PAN, PRI y PRD quedaron disminuidos como ofertas del sistema electoral al servicio de los ricos que domina en México, en el cual el Morena se impuso categóricamente en las elecciones presidenciales del 2018.
Por ello buscan ahora revivir aquellos años en que la tarea de los partidos en las cámaras de diputados y senadores era hacer pasar las reformas que los empresarios y gobierno estadounidenses le exigían al gobierno de Peña Nieto y lo lograron bajo la política del Pacto por México, que integraron los mismos partidos que hoy se anuncian en coalición y que, hasta ahora lo sabemos -gracias a las revelaciones del caído en desgracia Emilio Lozoya, estaban sustentadas por un ingente reparto de dinero entre sus fracciones parlamentarias.
Así las cosas, el día de hoy la coalición “Va por México” anunció que los tres partidos acordaron participar juntos en 171 distritos delos cuales 57 serán con candidatos del PAN, 60 del PRI y 54 para el PRD. En su declaración inicial, los representantes de los tres partidos aseguraron que esta coalición parcial es para recuperar los equilibrios, generar contrapesos, ganar la mayoría en la Cámara de Diputados, y “corregir el rumbo del país en materia económica, de salud y seguridad”.
Este ideario programático no es ni más ni menos, el conjunto de críticas que los sectores opositores, a través de partidos, organizaciones patronales, opinólogos y “periodistas” de medios afines, vienen expresando desde que AMLO está en el poder. Una política hasta ahora impotente ante los altos índices de aceptación que aún conserva López Obrador es lo que les ha llevado a unificar el voto opositor, en lugar de mantenerlo dividido y así tratar de restarle curules al Morena. ¡Ah qué tiempos, dirán ellos cuando se mantenían los “contrapesos”! Con carretadas de pesos de por medio.
Cuando los lobos se disfrazan de caperucita
También dijeron que “la suma de esfuerzos de ciudadanas y ciudadanos, así como de diversas fuerzas políticas está orientada en la defensa del federalismo, el combate a la corrupción y el fortalecimiento democrático, anteponiendo siempre a la ciudadanía como el principal beneficiario de la agenda y comprometiéndose a que sus candidatos a diputados serán personas con solvencia moral y buena fama pública.” [1].
Lo anterior parece un plagio a los discursos del Morena cuando era oposición y buscaba llegar a la presidencia, de los cuales poco a poco se ha ido olvidando. Pero así se las gastan estos viejos políticos cuyo objetivo es confundir al electorado compitiendo en el discurso progresivo, aunque éste no olvida las traiciones, represión y penuria económica que le proporcionaron estos actores del Pacto por México -y AMLO se encarga de recordárselas todos los días en sus conferencias mañaneras-.
Viejos políticos con “nuevos discursos”
Va por México se autodefine,
“como un planteamiento estratégico, que nació de las necesidades de la sociedad, la cual pidió (sic) construir un bloque opositor, dejando a un lado las diferencias históricas.
“como un planteamiento estratégico, que nació de las necesidades de la sociedad, la cual pidió (sic) construir un bloque opositor, dejando a un lado las diferencias históricas.
Podrán tener razón en que, cuando se originaron, tenían grandes diferencias el PAN y el PRD entre sí y con el PRI, cuando surgieron para confrontar la hegemonía política de este último que venía detentando desde hace 91 años, pero también se debe decir metafóricamente que el neoliberalismo los atrapó y los trenzó en una misma empresa (Pacto por México) para ejecutar la entrega del país al extranjero.
Les estaba yendo bien, con dineros del erario de por medio, hasta cuando las “necesidades de la sociedad” los pusieron patas arriba y no les pidieron, en 2018, “que hicieran un bloque opositor” sino que desaparecieran como actores políticos, y casi lo logran: PRI, 13.56%, PAN, 17.66% y PRD, 2.83% contra el 44.49 del Morena solo.
Y tan falso es ese “pedido de la sociedad” (en realidad de la Coparmex y líderes empresariales como Claudio X. González jr.) que AMLO vive despreocupadamente -con su 64% de aprobación- y presumiendo los recortes al presupuesto público, mientras en nombre de la austeridad republicana despide a cientos de miles de trabajadores de base del Estado cuando mantiene los enormes sueldos de los funcionarios inamovibles; persiguiendo migrantes centroamericanos con su flamante Guardia Nacional, para la cual no falta presupuesto, o cancelando fideicomisos y dejando miles de familias en la calle por este motivo.
Sin embargo, la estrategia de este bloque opositor se enfrenta a la desventaja de la popularidad del gobierno de la 4T y, hasta donde se puede prever, su alianza política puede rendir frutos magros, por más intensa sea la oleada mediática en la campaña política que recién inicia.
El Morena y AMLO, que lejos de distanciarse con la política de estos partidos y actuar en favor del pueblo, como decía su discurso cuando era oposición, tiende a converger con ellos en muchos aspectos pues una buena parte de sus cuadros dirigentes son al final de cuentas, extracciones purulentas de militantes de esos viejos partidos. Éstos lo saben, pero su precaria situación, arrinconados por los bajos porcentajes obtenidos en 2018, les obliga a hacerse más beligerantes de lo que pueden ser en aras de “diferenciarse” y atraer votos de sectores descontentos con el amloísmo.
Los trabajadores, la gente pobre del campo y la ciudad, a quienes el juego político codificado por el INE sólo les da la “oportunidad” de votar cada seis años a quienes serán sus verdugos -votando planes y leyes que sólo los llevan a mayor empobrecimiento y explotación- deben tomar nota de los ires y venires de estos “representantes de la sociedad” a quienes nunca les hemos “pedido” que precaricen nuestros trabajos, ni que entreguen nuestras riquezas al extranjero, ni mucho menos que bajo el engaño de la “austeridad republicana” dejen a cientos de miles de familias en la calle.
Lo que debemos reflexionar es que mientras gentes ajenas a nosotros ocupen puestos de poder y pasen a empeorarnos la vida de miseria que de por sí llevamos, los únicos que "la libran" son ellos, políticos y empresarios, quienes engordan sus abultadas carteras a costa de nuestro esfuerzo laboral e impuestos. Es tiempo de comenzar a elegir a nuestra gente para que defiendan las necesidades genuinas del pueblo trabajador al lado de la movilización obrera y popular.
Es por ello que desde La Izquierda Diario impulsamos la aspirantía a una candidatura independiente, la de las compañeras trabajadoras Flora Aco y Leda Victoria, una fórmula del Frente de Izquierda Anticapitalista, integrado por para el Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas, el Movimiento al Socialismo, la Liga de Unidad Socialista y el Grupo Socialista Obrero.
Lo hacemos con la perspectiva de pelear también en el terreno electoral a los viejos y nuevos partidos del orden burgués, mientras nos organizamos y prepararmos para batallas superiores hasta voltear de cabeza este sistema que sólo nos da dolor y miseria.
[1] El Universal 23/12/2020