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Internacional. El papa Francisco dice temer por un futuro derramamiento de sangre en Venezuela

Mientras el enfrentamiento de posiciones se ha abierto durante estos días, el Papa sólo se pronuncia en busca de una salida “justa y pacífica” para todo el pueblo Venezolano

Javiera Rivas

Javiera Rivas Militante de Pan y Rosas Teresa Flores

Martes 29 de enero de 2019

La crisis política, económica y social en la que actualmente se encuentra Venezuela no ha sido espontánea, sino que hay bastantes responsabilidades políticas involucradas: El chavismo no ha hecho más que llevar a cabo un proyecto que tiene hundida en miserias y hambre a las grandes mayorías de dicho país; y por su parte, la intervención imperialista ha hecho de las suyas, entre otras cosas, profundizando la fuga de capitales.

En ninguno de los dos casos se ve a las y los trabajadores como protagonistas, pues ni al "socialismo del siglo XXI", como se autodenomina el chavismo, ni al imperialismo le interesa realmente defender otros intereses que no sean los suyos, y que con una u otra careta se llenan los bolsillos a costa de pauperizar cada vez más la vida de la ciudadanía.

Hasta ahora, el Vaticano no se había pronunciado respecto del conflicto abierto que existe en Venezuela, sin embargo, este fin de semana, luego de la visita a Panamá por la Jornada Mundial de la juventud (JMJ), tomó una postura digna del rol de la religión dentro de nuestra sociedad.

En la Eucaristía que abría para los peregrinos la JMJ, el monseñor José Domingo Ulloa, Presidente de la Conferencia Episcopal panameña, recordó que sería “un encuentro destinado a la juventud de las periferias existenciales y geográficas.

"Anhelamos que sea un bálsamo para la difícil situación con la que conviven sin esperanzas muchos de ellos, especialmente la juventud indígena y afro-descendiente, la juventud que migra por la casi nula respuesta de sus países de origen, que los lanzan a cifrar sus esperanzas en otros países, exponiéndolos al narcotráfico, la trata humana, la delincuencia y tantos otros males sociales". De esta forma, podemos ver que desde la religión lo único que se ofrece frente a los problemas cotidianos de la juventud, que producto de la desigualdad es arrojada a la pobreza, la prostitución o la migración, es la fe a modo de “bálsamo”, que poco busca solucionar los problemas profundos de desigualdad a nivel internacional.

Al igual que las salidas más reformistas, como por ejemplo el Frente Amplio en Chile llamando al diálogo entre las partes, el papa Francisco se refirió a Venezuela declarando su preocupación por un futuro derramamiento de sangre y que espera que todo se solucione de manera justa y pacífica.

Mientras Bergoglio reza por las víctimas y por todos los venezolanos, sigue muriendo gente a manos de la prepotencia imperialista y el callejón sin salida del Chavismo: 26 es la cifra de muertos durante la cuarta jornada de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, según revela un nuevo parte del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS); es por ello que no queda más que rechazar tajantemente la postura del Vaticano, pues llevarla a la práctica es irreal. Mientras existan intereses monetarios dentro de este conflicto, las fuerzas armadas que apoyan a Maduro seguirán matando a quienes se manifiestan en las calles, sean de oposición de derecha o de izquierda; y esto lleva inevitablemente a un enfrentamiento armado del que la oposición pro imperialista no rehuirá, y esto ya le venimos viendo en menor medida en el rechazo y deslegitimación al gobierno de Maduro por parte de Bolsonaro, Piñera, Trump, entre otros.

Una vez más la iglesia y la religión busca hacer parecer que no toman posición, cuando llamar a una salida del diálogo y pacífica es hacer caso omiso a que este conflicto requiere una solución pronta y efectiva, lo que no pasará si no es de la mano de las y los trabajadores en una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, capaz de deliberar en torno al futuro de su país.


Javiera Rivas

Militante de Pan y Rosas Teresa Flores

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