Los ministros de finanzas de los 27 países de la Unión Europea acordaron, después de más de 10 días de bloqueos y tensiones, un paquete de medio billón de Euros que en su mayor parte estará destinado a inyectar fondos a las empresas.

Carlos Muro @muro_87
Antonia Civelli Madrid
Viernes 10 de abril de 2020
El acuerdo contempla que los países integrantes de la UE podrán solicitar ayudas de un fondo de hasta 240.000 millones de euros, que se habilitará en los próximos días.
Durante las últimas dos semanas, el Eurogrupo estuvo dividido en cómo responder a la crisis del coronavirus a nivel financiero, con un duro enfrentamiento protagonizado por los países del norte encabezados por Holanda, que plantaba que el acceso a los créditos del MEDE no podían estar exentos de “obligaciones”, proponiendo incorporar duras condiciones al paquete de rescate, con una cláusula de nuevos recortes y ajustes. Alemania sostenía la utilización del rescate europeo “Mede” utilizándose solo para “luchar contra la pandemia”, rechazando por completo la idea de los “Eurobonos” y compartir los “gastos” con los países más endeudados y contraponiéndolo a un “plan de recuperación” dentro del Presupuesto de la UE.
Por otro lado, los estados del sur, con Italia en primer lugar, buscaban eludir el MEDE (el Mecanismo Europeo de Estabilidad) ya que es sinónimo de rescate y fue utilizado en 2012 con fuertes exigencias a los Estados. El Estado español, por su parte, había lanzado la idea de un “Plan Marshall” y se sumaba a la propuesta de creación de los Eurobonos.
Después de varias reuniones que resultaron en un estrepitoso fracaso, Alemania y Francia abogaron por mantener una respuesta unitaria del Eurogrupo y una salida de “compromiso”. Se utilizará el MEDE sin una cláusula escrita que condicione los fondos a nuevos recortes, pero se establece claramente que se respetarán las reglas fiscales de la UE, lo que incluye sus restringidos márgenes. Aunque no quede por escrito, los recortes vendrán, ya que los Estados van hacia un nuevo ciclo de endeudamiento.
Según informa El País este viernes: “El ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, admitió que los gastos destinados a sufragar los costes de la pandemia están exentos de condicionalidad. Pero advirtió de que si un país necesita un rescate financiero deberá pasar por un programa de ajustes y reformas”.
Junto con los fondos del MEDE, estarán disponibles 200.000 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones, destinados a créditos y ayudas a las empresas, a lo que se sumarán bonos emitidos por la Comisión Europea hasta 100.000 Euros, para financiar subsidios especiales a las empresas del estilo de los ERTE españoles, que permiten subsidiar a las empresas a cambio del compromiso de no hacer despidos masivos (pero rebajando el salario que reciben los trabajadores).
En las últimas semanas, con el estallido de la crisis del coronavirus, se ha reabierto una crisis profunda en la Unión Europa, con los principales Estados imperialistas compitiendo entre sí por la compra en los mercados internacionales de insumos médicos básicos como respiradores y mascarillas o prohibiendo a sus empresas la exportación de este material a otros países necesitamos de este material. Esto hicieron, por ejemplo, Francia y Alemania en los primeros días, negándose a responder a los pedidos de ayuda por parte de Italia.
Lo que está claro, es que, en medio de este fortalecimiento de las respuestas reaccionarias de los Estados imperialistas, la única “solidaridad” que muestran las autoridades de la UE y los gobiernos es para las empresas, a las que volverán a rescatar y financiar con super millonarios paquetes, mientras a millones de trabajadores, nativos e inmigrantes, les espera el paro, las reducciones salariales y mayor precariedad. Más que nunca, es necesario un programa internacionalista y de clase, para enfrentar estos nuevos acuerdos de la Europa del capital.

Carlos Muro
Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.