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Red Internacional
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Alemania. El partido de Gobierno alemán votó la continuidad del legado del Merkel

La Unión Demócrata Cristiana votó durante el fin de semana a quien continuaría al frente del partido tras la retirada de Merkel. Annegrete Kramp-Karrenbauer, la dirigente elegida por Merkel, será la nueva líder del CDU.

Lunes 10 de diciembre de 2018 11:15

Este fin de semana fue elegida para dirigir la CDU (partido de gobierno alemán) Annegrete Kramp-Karrenbauer (AKK). La ex ministra de interior y jefa de gobierno del Estado de Sarre (al oeste de Alemania) había sido designada Secretaria Nacional de la CDU y representa la continuidad del legado de Merkel.

AKK competía para dirigir el partido con Friedrich Merz y Jens Spahn. Ambos candidatos representaban un giro más “rupturista” con el perfil de Merkel y proponían “volver a los valores tradicionales” de la Unión Cristiana, representando un perfil más de derecha anti-inmigrante, que criticaba la “socialdemocratización” de Merkel.

Con la venia de un millar de votos, AKK fue elegida como la nueva conductora, representado el ala de “centro” del partido. La joven candidata, como describieron algunos delegados de la CDU en diálogo con el diario español El País, es la única capaz de mantener unido al partido , conteniendo en su seno las distintas alas del partido.

Los otros candidatos, si bien expresaban las aspiraciones de un amplio sector de la CDU, terminaron por ser considerados como demasiado “polémicos”, lo que encerraba varios problemas : primero la convivencia de un “doble comando” entre un ala crítica de Merkel al frente del partido y la propia Merkel al frente del gobierno, encerrando la posibilidad de elecciones adelantadas; Segundo –lo que también representaba una cuestión de Estado- era la relación que tendría una un candidato más de derecha al frente de la CDU y los socios de la Socialdemocracia (SDP) en la coalición de gobierno.

Si bien la socialdemocracia ha demostrado en estos años no tener demasiadas contradicciones gobernando con la centro-derecha (e incluso haciendo seguidismo del discurso anti-inmigrante de la CDU), quizás con un dirigente “polémico” como Friedrich Merz (en palabras de los mismos delegados los demócratas cristianos), que regresa del sector privado y un perfil más claramente empresarial, hubiera llevado a los socialdemócratas a diferenciarse más. Incluso, en su discurso Merz, llamó también a marcar diferencias con el SPD.

Esta problemática es lo que quizás haya terminado por definir la candidatura AK1. Una opción “estratégica” como la definió Fritz Güntzler, diputado de la CDU y delegado del partido. ““AKK es una opción más estratégica y Merz una más emocional. Es el mesías que promete resucitar a la vieja CDU. Él atrae a los soldados; ella a los oficiales”, precisó el diputado.

Si bien se terminó por optar la continuidad de Merkel, el hecho de que hayan sido necesarias dos votaciones, muestra las tensiones internas de la CDU. En la base de estas fricciones está por un lado, como se afirma en El País, la discusión alrededor de la inmigración, donde los sectores más de derecha opinan que Merkel “perdió el control de las fronteras” y exigen más persecución a los que cruzan hacia Alemania y por otro lado, la pérdida de votos frente a la ultra derecha. En la última votación la coalición de gobierno (la CDU con la SDP) perdió más de un millón de votos con variantes de la extrema derecha alemana.

Si bien AKK puede ser la continuidad de una política más de “centro” la es verdad que justamente esta orientación, donde la “socialdemocratización” no fue tal, y donde la CDU cada vez más fue copiando los discursos de la ultra derecha, es lo que en última instancia terminó por fortalecer las variantes nacionalistas y xenófobas. La CDU se enfrentó a la contradicción entre terminar por parecerse aún más a lo que dice combatir o seguir con un perfil (conservador con ribetes “socialdemócratas”) de “centro” que está en un estado cada vez más febril en Europa. Ejemplo de esto fue el PASOK griego, el PSOE español y la socialdemocracia francesa que se hundió de la mano de Hollande.