La organización política encabeza por progresistas independientes, busca las demandas del estallido social a través de reformas y una nueva constitución de la cocina parlamentaria.
Martes 21 de enero de 2020
Este lunes James Hamilton quien habría sido una de las víctimas abusadas por Fernando Karadima, junto al ex prisionero Claudio Narea y y la premio nacional de periodismo María Olivia Mönckeberg, presentaron oficialmente la creación del Partido por la Dignidad. Organización que busca representar a los independientes que no logran simpatizar con los partidos tradicionales. Pero que en sus líneas políticas dejan mucha duda de acuerdo a una orientación política acorde al movimiento, al expresar a través de su presidente, que “no son ni de izquierda ni derecha”.
El partido liderado por Hamilton, de carácter progresista se compone bajo un principio acérrimo al proceso de una nueva constitución, pactada por la cocina parlamentaria y la cual no posee características realmente democráticas al no ser libre y soberana, donde los trabajadores y pobladores puedan elegir libremente las temáticas a discutir en la nueva constitución y no sean impuestas por las instituciones del estado.
En la página web del partido, expresan con énfasis en sus principios: “Llamamos a votar en el plebiscito del 26 de abril. Llamamos a votar “apruebo” la redacción de una nueva Constitución. Llamamos a votar por una Convención Constituyente con el ciento por ciento de sus miembros elegidos”.
El partido que busca entregar soluciones a las demandas de 30 años de lucha en vuelta a democracia a través de una formula reformista. Que buscaría una mayor intervención del estado en materia económica, dentro de su manifiesto, no toca temas referentes a la empresa privada, que es un factor sustancial respecto al neoliberalismo. Y que es un punto fundamental para acabar con las brechas de una mejor educación y una mejor salud.
Como característica de partido instrumental para el proceso constituyente, no expresa, ni representa las mayores demandas del movimiento social por la dignidad del pueblo chileno, que busca con ansias la renuncia como también juicio y castigo a los todos los violadores de los derechos humanos. Punto que no se encuentra ni en sus principios como tampoco en su manifiesto.
Si bien el partido busca "establecer derechos amplios de sindicalización que den garantías a los trabajadores frente a eventuales abusos empresariales", el partido no entrega soluciones a la necesidad de garantizar el fin de eventuales abusos empresariales. Y muchos menos una alternativa que organice a la clase trabajadora.