Apenas dos días de la victoria del magnate xenófobo y la zozobra cunde entre la comunidad latina. El 31 de agosto pasado en su acto de Phoenix, Arizona, Trump había anunciado un plan de deportaciones masivas. Aquí, su plan.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Sábado 12 de noviembre de 2016
Donald Trump quiere llevar a cabo un plan de deportaciones masivas. Se inspira en el programa Comunidades Seguras, creado durante el gobierno de George W. Bush y que Barack Obama canceló ante críticas por falta de transparencia –de todas maneras durante sus dos administraciones batió el récord de deportaciones, con más de 2.7 millones de personas.
El presidente electo en Estados Unidos reiteró en el transcurso de su campaña que, de triunfar, impulsaría una política de “tolerancia cero” contra los “delincuentes” no nacidos en el gigante del norte. Según su plan, pretende accionar contra dos millones de migrantes que tengan algún antecedente penal, y también contra todos los extranjeros que permanecieron en territorio estadounidense luego de la expiración de sus visas. Se trataría de alrededor del 40% de los migrantes indocumentados, cuyo total es de 11.1 millones de personas.
El programa Comunidades Seguras se aplicó entre 2008 y 2014. De acuerdo con cifras de la Oficina de Inmigración y Control de Aduana (ICE), en ese periodo se deportaron 375,031 migrantes sin papeles que tenían antecedentes “criminales.”
El agravante de este programa, es que pasar un semáforo en rojo o tener un faro roto en el auto ya conlleva antecedentes criminales en Estados Unidos.
El programa consistía en la operación de una gran base de datos del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) que posibilitaba a agentes de policía locales determinar el estatus migratorio de una persona al momento de detenerla. Se realizaba una prueba biométrica y si la persona no tenía autorización para la estadía en el país del norte, enseguida los incluían en una lista de personas deportables.
Entonces los policías los entregaban los funcionarios de la ICE y se iniciaba el proceso de deportación. Familias separadas, pérdida de trabajo y de los pocos bienes con los que contaban fueron algunas de las consecuencias de la aplicación de Comunidades Seguras.
De acuerdo con Artemio Arriola, director ejecutivo de la Coalición por los Derechos Humanos de Illinois, más del 70% de las personas deportadas por ese programa no tenían antecedentes que pusieran en riesgo la “seguridad nacional”.
El programa Cumplimiento de Prioridad
Fue el que reemplazó a Comunidades Seguras. La versión oficial es que este nuevo programa toma en custodia a las personas que presentan una amenaza a la seguridad pública (según el gobierno), antes de que sean liberadas en sus comunidades. También opera a partir de agentes de policía locales.
Las prioridades de deportación del saliente gobierno de Obama son: 1) quienes sean considerados una amenaza a la seguridad nacional, de la frontera o pública (terroristas, personas involucradas en espionaje, criminales, pandilleros, entre otros); 2) a personas con historial extenso de violaciones de inmigración, quienes hayan cruzado la frontera recientemente (después del 1 de enero de 2014); 3) personas con cargos por violencia doméstica, explotación sexual, robo y cualquier delito que tenga más de 90 días como penalidad de cárcel y 4) migrantes con una orden final de deportación en o después del 1 de enero de 2014.
Ahora, el plan de Trump es radicalizar las deportaciones a partir de perseguir y criminalizar a los migrantes.
Gobierno de Peña Nieto avala las deportaciones
El gobierno de México ya da por hecho las deportaciones. Una clara muestra de la actitud que adoptará ante el presidente electo de Estados Unidos, que ha insultado y humillado al pueblo mexicano en forma continua. Subordinación y servilismo ante Donald Trump, represión y despidos a las maestras y maestros que han enfrentado la reforma educativa, ajuste y despidos para los petroleros y el conjunto de la clase trabajadora.
Peña Nieto acaba de acordar con los empresarios agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que darían empleo a los migrantes que retornen al país. Claro: en condiciones de precarización y con salarios cada vez más bajos, por el aumento de los precios de la canasta básica y la depreciación del peso mexicano.
En los estados fronterizos se espera una crisis migratoria, por el retorno obligado de millones de personas. ¿Y qué pasará con quienes están intentando entrar a Estados Unidos huyendo de la violencia y la miseria? Ya no podrán hacerlo.
Desde el norte del río Bravo se multiplican testimonios de incertidumbre de los migrantes que residen en Estados Unidos. Se dan a conocer ataques racistas: al momento sólo se informan mensajes de odio, pedido de construcción del muro, burlas y acoso contra los latinos, en escuelas, en universidades. El triunfo de Trump impulsó un avance de la xenofobia, de la homofobia, de la misoginia.
Las deportaciones (y la separación de familias) de Trump sólo podrán frenarse con la movilización de la clase trabajadora a uno y otro lado de la frontera.