Tras la invasión rusa de Ucrania, el gobierno se comprometió a subir el gasto en Defensa hasta alcanzar el 2% del PIB. Una reivindicación que es una cesión a las exigencias del gobierno estadounidense en el marco de la colaboración dentro de la OTAN. Pero el presupuesto militar llevaba ya una década aumentando.

Irene Olano Madrid
Miércoles 6 de abril de 2022
MADRID, 05/04/2022.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera Nadia Calviño, este martes durante el acto de intervención por videoconferencia del presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky en el pleno del Congreso de los Diputados.
La escalada belicista producto de la guerra en Ucrania, que ha incluido entre otras acciones, el envío directo de armas de países de la UE, como el Estado español, está siendo la última excusa para que los países imperialistas se rearmen hasta niveles no vistos desde la última guerra mundial, como es el caso de Alemania.
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También es el caso del Estado español, que ha anunciado un aumento del gasto en Defensa que alcance el 2% del PIB, un aumento que reclamaba históricamente Estados Unidos a los socios de la OTAN. Esto implicaría superar los 24 millones de euros en gasto en Defensa, una cantidad enorme que, al parecer, no está disponible para el gasto social, pero sí para armar hasta los dientes al ejército.
La política de la Unión Europea en el conflicto en Ucrania está siendo nefasta. No, como reclaman algunos críticos algo a la izquierda del Gobierno, porque no esté teniendo un “papel pacificador” y diplomático (más bien al revés, Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea habla como un general en el frente), sino porque su respuesta ante el conflicto está siendo de rearme militar y una escalada belicista sin final visible.
Los países que se están rearmando son países con una política exterior imperialista, que se alimenta con un fortalecimiento militar. El ejemplo perfecto lo tenemos en casa: apenas un mes después del comienzo del conflicto en Ucrania el “gobierno progresista” viraba en su posición hacia el Sáhara Occidental hacia posiciones aún más abiertamente imperialistas que las que ya mantenía.
Pero lo cierto es que el fortalecimiento militar no está siendo empujado (tan solo) por el conflicto en Ucrania y la presión de EEUU. En realidad en nuestro Estado es una política que lleva en marcha, al menos, una década. En 2012 la dotación oficial a Defensa era de algo más de 6.000 millones de euros. Hoy es de más de 10.000 millones, un aumento de casi el 61% en diez años. Una política que han perpetuado gobiernos tanto del PP como del PSOE, al que se suma desde hace dos años la coalición “más progresista de la historia”.
Pero además, la verdadera dotación a Defensa en algunos años ha desfasado y superado el presupuesto oficial. En la última década este sobregasto es de 14.556 millones de euros. Hay partidas relacionadas con la defensa por todo el Presupuesto. Entre otros se encuentran los conceptos conocidos como “Organismos Autónomos”, como el Instituto Social de las Fuerzas Armadas o el de Vivienda, Infraestructuras y Equipamiento de Defensa. Cada uno han recibido varios centenares de miles de euros.
Pero, ¿cómo alguien definiría como progresista seguir subiendo el gasto en defensa en un momento de crisis sanitaria, económica y ambiental? Un aumento de la dotación a defensa que alcanzara el 2% del PIB supondría un aumento de un 137% respecto de la dotación actual. Más de 24.000 millones de euros más en un momento donde la crisis económica se agudiza por consecuencia de la crisis sanitaria de los últimos dos años y la guerra actual en Ucrania.
Con un aumento de la inflación de casi el 10% la clase trabajadora y los sectores populares están condenados a perder una parte importante de su poder adqusitivo. Lo cual se suma a las crisis que ya venía sufriendo la clase trabajadora y a las que este gobierno solo ha sabido poner diminutos parches.
El problema de la inestabilidad laboral y la precariedad con la que no acaba la Reforma Laboral de Yolanda Díaz, el problema del cierre de empresas desde la pandemia que se subsana con ERTEs que paga también la clase trabajadora o el aumento enorme del precio de la electricidad a la que este gobierno es incapaz de dar respuesta son solo algunas de las problemáticas a las que se enfrentan los sectores populares.
Frente a esto, el gobierno solo plantea un exiguo escudo social porque parece que no es el momento de aumentar el gasto social, pero sí es momento de seguir aumentando el de Defensa.
Y es que una subida hasta el 2%, considerando que a día de hoy no llega al 0,8% del PIB, supondría convertirlo en el segundo ministerio más dotado económicamente, por encima del de Educación (que recibiría una tercera parte), el de Sanidad (que recibiría una séptima parte) o el de Ciencia (una quinta parte).
Urge un gran movimiento de masas que, como en otras ocasiones históricas, haga frente a la militarización de nuestras sociedades, que solo servirá para profundizar las políticas imperialistas de nuestro Estado, así como a incrementar la represión interna.