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Columna. El problema de la deserción escolar en contexto de pandemia

Palabras de una profesora que ha trabajado por más de 20 años en escuelas municipales y subvencionadas en diversas comunas vulnerables. Para quienes no han visto la desigualdad o la deserción escolar.

Miércoles 10 de junio de 2020

Por estos días estamos escuchando al Ministro Figueroa declarando que la pandemia traerá consigo un alto porcentaje de deserción escolar, sin embargo, en este contexto de pandemia en donde las familias carecen de medios tecnológicos para apoyar a los estudiantes en sus hogares o peor que eso, no cuentan con recursos para alimentar a sus hijos la verdad que la deserción escolar pareciera importar poco.

No parecen extraños estos porcentajes de deserción escolar (80% que plantea el Mineduc), considerando la terrible crisis sanitaria en que nos encontramos, viendo a diario cómo los casos de contagiados y fallecidos aumentan drásticamente.

Pero es necesario decir algunas cosas para quienes quizás no lo sepan o luego tengan el descaro de plantear que nunca lo vieron:

Antes de la pandemia el sistema escolar municipalizado y de sectores vulnerables ya carecía de muchos recursos tecnológicos que permitieran abordar el aprendizaje de los estudiantes con otras estrategias y herramientas que implicaran en el uso de internet o las redes sociales.

Muchas escuelas nunca contaron con internet, con sala de computación, impresoras o tintas para realizar trabajos tan sencillos como una guía, incluso algunas ni siquiera contaban con sistemas eléctricos que les permitieran mantener enchufado alguno de estos aparatos tecnológicos.

Antes de la pandemia ya teníamos familias altamente vulnerables al interior de nuestras escuelas, sufriendo las precariedades, las desigualdades, las injusticias a nivel transversal en salud, educación, vivienda, pensiones, etc., qué se hicieron patentes a partir del 18 de octubre del 2019.

Todas estas precariedades que son factores determinantes de la deserción escolar, hoy sólo parecen quedar más en evidencia, y sepan que ya existían antes de la pandemia, pero este y otros gobiernos no lo vieron o no quisieron verlo.

Lo mismo podemos decir, respecto a los espacios físicos o mobiliarios, cosas tan básicas que cualquier escuela pública debiera poder entregar a sus estudiantes. Me refiero escuelas que muchas veces separaban espacios con muebles viejos, que utilizaban sillas o mesas en desuso, a salas de clases sin vidrios, a espacios inadecuados para poder concentrarse o estudiar, y un largo etc.

También es necesario mencionar un gran porcentaje de estudiantes que presentan necesidades especiales que también desertan y que por años muchos de ellos han sido vulnerados en su derechos de acceso, continuidad y progreso educativo, sabiendo claro que existen Programas de Integración que simplemente nunca han podido responder a la demanda que siempre supera los cupos posibles.

Otros terribles ejemplos los tenemos en el Sename o las cárceles, allí también padecieron de la deserción escolar y las desigualdades, claro son víctimas también hoy del contagio y la enfermedad en medio del hacinamiento.

La deserción escolar y las dificultades de acceso siempre han existido en los sectores más vulnerables, y es justamente por todas las desigualdades que los más empobrecidos y precarizados padecen producto de este sistema capitalista perverso y de todos los gobiernos que a la fecha han venido ignorando.

Año a año en las escuelas vulnerables las y los profesores debemos dar cuenta de la deserción de estudiantes de todos los niveles desde educación pre básica hasta octavo año básico donde más se manifiestan las ausencias de los estudiantes, debido a que muchos de ellos se ven obligados a cambiar las aulas por el trabajo para ayudar a sus familias, o en el peor de los casos caen en la drogadicción o delincuencia tan común en nuestros días.

Es por esto que las palabras del Ministro Figueroa demuestran sólo del desconocimiento y falta de empatía con las realidades escolares y sociales que afectan al sistema público, el cual ha sido desmantelado desde que la educación pasó a mano de sostenedores municipales y privados.

Lo que debiera preocuparle al Ministro Figueroa es entregar canastas dignas a los estudiantes y sus familias, es entregar recursos y materiales educativos para quienes lo necesiten, es entregar aportes económicos para que nuestros estudiantes y sus familias pueden realizar cuarentenas dignas, puesto que hoy seguramente muchos estudiantes en sus familias estén sufriendo en la encrucijada de salir a buscar el sustento y exponerse a ser contagiados o definitivamente a morir de hambre.

Es, en definitiva, asegurar que los estudiantes puedan seguir siendo parte del sistema educativo, haciéndolos pasar de curso si es necesario, para que cuando sea posible se pongan al día, sin necesidad de verse obligados a desertar.

La dura realidad para los y las profesoras que vivimos o trabajamos en escuelas de sectores vulnerables es una amenaza permanente que destruye los sueños y las esperanzas de nuestros estudiantes con cientos de dificultades que UD. Ignora, pero que nosotros los profesores anhelamos superar cuando está pandemia decante, por lo mismo ya no queremos escucharle hablar como si La Pandemia fuera la culpable de la irresponsabilidad que por décadas han tenido los gobiernos de turno.