Richard Von Appen, heredero del clan, es hoy el candidato de consenso para presidir la Sofofa, el principal gremio de la patronal industrial.
Los Von Appen han protagonizado diversos escándalos los últimos años por su aberrante trato despótico contra los trabajadores. Diversas investigaciones históricas los vinculan a la Alemania nazi de Hitler y a violaciones a los DDHH durante la dictadura, y en negociados con los más notorios casos de corrupción.
Domingo 25 de abril de 2021
Hitler y los Von Appen
Al preguntarle a cualquier trabajador portuario eventual de Ultraport, en el puerto que sea, todos coinciden en llamarle “los nazis” a estos empresarios. Pero esto no es sólo por el trato despótico en el trabajo (por ejemplo, a todos los trabajadores les es asignado un código numérico, el cual reemplaza su nombre en toda la relación laboral), sino porque efectivamente el origen de la empresa procede de la Alemania de Hitler.
Julio Alberto Von Appen, fundador de la empresa, llegó a chile durante la 2ª Guerra Mundial como militante del partido nacionalsocialista en misión de sabotaje. Su objetivo principal era hacer explotar el Canal de Panamá, para lo cual el estado alemán le proveyó de recursos para montar una empresa naviera con base en Valparaíso. “Fui y soy militante activo del partido nazi. No lo niego (…) Sí, siempre mantuve contacto con Berlín y mi partido. En Chile organicé una filial. Debía substituir donde fuera el nuevo espíritu germano. Era mi deber. (…) Hice un viaje a mi país. Me enteré entonces de cuál era la razón de este retorno: el Partido Nazi me honraba con una misión que sólo a los elegidos se confiaba: debía trabajar para el Nuevo Orden en Chile (…) aprendí cómo se preparan y arman las bombas explosivas e incendiarias. Me enteré del rodaje mecánico de las grandes industrias chilenas (…) La gran misión de todos los alemanes apostados en América era volar el canal de Panamá en la primera ocasión. Pero no se logró, ustedes lo han visto”, declaró en 1945 al diario La Hora (“Chile y los hombres del tercer reich”, María Soldedad de la Cerda).
Una vez derrotados los nazis y sin haber logrado su propósito, Albert Von Appen mantuvo su empresa (Ultramar), la cual con los años pasó a manos de sus hijos Sven y Wolf.
Pinochet y los Von Appen
Tal cual otros empresarios que pusieron sus recursos a disposición de la dictadura, como Orlando Sáenz, Ricardo Claro o Agustín Edwards, los Von Appen también colaboraron activamente. En el contexto de la Mesa de Diálogo sobre DDHH, el año 2000, surgieron datos sobre el uso que habían hecho los militares del remolcador “Kiwi”, entre fines de 1973 y 1974, para arrojar cuerpos al mar en San Antonio. La investigación iniciada por el Ministro Alejandro Solís en 2004 echó más luz a esto: el remolcador, trasladado a Perú con el nombre de “El Brujo” (para la empresa Transocéanica, también de propiedad de los Von Appen), era en la época de propiedad de la empresa Kenrick, también absorbida por Ultramar. Según las indagaciones, tal empresa tenía completo conocimiento de las actividades realizadas en su nave, las cuales a su vez eran completamente conocidas por la Armada, y sobre todo por el jefe militar de San Antonio luego del golpe, Manuel “el mamo” Contreras, quien usó los camiones frigoríficos de la estatal Pesquera Arauco para trasladar detenidos, especialmente desde Londres 38, Villa Grimaldi y José Domingo Cañas, al puerto.
Pero esto no es todo. Luego de que el 2004 el senado norteamericano acusara que Pinochet mantenía cuentas secretas en el Banco Riggs de EEUU, y se inició una investigación por malversación de fondos públicos, el Ministro Carlos Cerda encargó el 2006 a la PDI periciar a la Fundación Pinochet, descubriendo que 113 empresarios hicieron donaciones –casi todas anónimas- entre 1996 y 2004, aumentando su patrimonio de $182.117.604 a $890.238.144 en el período. Tanto Wolf como Sven Von Appen aparecen donando fondos, pero además la justicia alemana investigó la donación de 250 mil dólares hecha por Solweig Burose, cuñada de Sven Von Appen, debido a la sospecha de que el traspaso se realizó para lavar el dinero que Pinochet mantenía en sus cuentas en el extranjero
La Concertación y los Von Appen
Hoy Ultramar, a través de Ultraport, controla sitios de atraque en la práctica totalidad de los puertos en Chile, desde Arica a Puerto Williams, incluyendo la mayoría de los sitios en los principales terminales, como Mejillones, Valparaíso y la VIII región, en un proceso privatizador que comenzó en 1997 con la Ley de Modernización de Puertos, en la presidencia de Eduardo Frei (DC), que enfrentó un Paro Nacional contra la privatización (1999-2000). Este Paro Nacional (que incluyó hitos como el famoso “puertazo” del 14 de Julio de 1999 en Valparaíso) sólo logró ser echado abajo por el entonces Ministro del Interior José Miguel Insulza (PS) por la vía de otorgar platas (para “indemnizaciones” y “reconversiones”) a los dirigentes sindicales de la época (encabezados por Walter Astorga -entonces militante PC-, Juan Bustos (PC), Roberto Rojas -entonces militante DC).
Una investigación hecha por la periodista Alejandra Matus en la desaparecida “Revista Plan B” (31 de Agosto de 2005) destaca que la Policía de Investigaciones concluyó que en los traspasos de plata hubo estafa, mientras que la Contraloría acusó “falta de rigurosidad” en la administración de los fondos públicos. La investigación a cargo de la jueza Vitaliza Quezada (en cuyo tribunal, previamente, habían desaparecido $50 millones de pesos en custodia, por lo que su probidad fue cuestionada) concluyó sin responsables. Los traspasos de plata lo realizaba el entonces subsecretario de Transportes, Patricio Tombolini (PRSD), posteriormente condenado por cohecho en el Caso Coimas. De parte de los trabajadores, la comisión que repartiría las platas ($13.360 millones de pesos de la época -23 millones de dólares-, compuesta por los dirigentes Jaime Muñoz, Roberto Rojas y Jaime Verdugo) las distribuyó “en forma antojadiza”, con lo que obtuvieron montos de dinero personas que ni siquiera habían trabajado nunca en un puerto, como la dirigenta del Ejecutivo de la CUT, Carmen Mayorga (DC). Ésta última, junto a Roberto Rojas y Sergio Baeza, siguen perteneciendo a la Cotraporchi, confederación de sindicatos portuarios amarilla y favorita de los Von Appen, y que durante años se ha dedicado a actuar como rompehuelgas y a boicotear los proyectos de ley que benefician al sector, como la Ley Corta de Puertos, que otorgaba la media hora de colación y la creación de los Comités Paritarios.
El resultado de la lucha contra la privatización, y gracias a éstos personeros de la Concertación, fue categórico. En palabras de Alejandra Matus: “dos hombres, asociados con capitales extranjeros, se alzaban como los grandes ganadores de la jornada: Ricardo Claro y Sven Von Appen”.
La corrupción y los Von Appen
Wolf Von Appen formaba parte del directorio de SQM cuando estalló el escándalo del financiamiento irregular de campañas políticas de la UDI, RN, DC, PS, PPD y el PRSD, que se transformó en una enorme crisis política para el régimen.
A su vez, los grupos Von Appen y Angelini han actuado como socios. Estos magnates se juntaron y acordaron poner un total de US$ 570 millones, entre Ultramar y Copec, para desarrollar un proyecto en la Isla Riesco llamado Minera Invierno, que consistía en la extracción de 6 millones de toneladas de carbón para uso termoeléctrico, para lo cual había que abrir una mina e instalar un puerto en la localidad magallánica (tal es la cantidad de plata, que le ganaron la licitación a BHP Billiton). Ésta minera de carbón, ya en funcionamiento, fue clausurada en Abril del 2020 luego de que el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia rechazara las tronaduras en las faenas.
El socio de los Von Appen, Angelini, también estuvo implicado en casos de corrupción. Justo inmediato antes de los casos Penta, SQM y Caval, recordemos, son los que protagonizaron la empresa Corpesca, de Angelini, y la diputada Marta Isasi (independiente pro UDI) el año 2013, quien recibió $25 millones para votar a favor de la Ley de Pesca, usando el método de la entrega de boletas por “asesorías”.
La antigua empresa estatal Sociedad Química y Minera de Chile, Soquimich, es la minera no metálica (salitre, yodo, litio) más grande del país. Pero en 1985 el esposo de Verónica Pinochet (hija del dictador), Julio Ponce Lerou, la compró, en el contexto de la venta de empresas estatales a empresarios de diverso pelaje, cambiándole el nombre a SQM. Desde entonces y hasta el día 22 de Abril del 2015 Ponce Lerou fue su presidente. En el directorio de la empresa, figura Wolf Von Appen desde 2005.
También figura desde 1993 Hernán Büchi, ex ministro de Hacienda de Pinochet (1985-1989), cargo desde el cual lideró la venta de la mayor cantidad de empresas estatales, y antes de lo cual colaboró en la creación del Plan Laboral y fue uno de los artífices principales del sistema de AFP, además de ser fundador del Instituto Libertad y Desarrollo. Ponce Lerou, recordemos, es uno de los empresarios nacionales que duplicó su fortuna en pandemia.
La empresa ya se había hecho famosa por ser controlada por las Sociedades Cascadas, a través de las cuales Ponce Lerou, siendo accionista mayoritario, vendía acciones y luego las recompraba a mayor precio, en desmedro de los otros accionistas. Tanto Wolf Von Appen como Daniel Yarur tuvieron que declarar en 2013 a la PDI por este caso.
Los portuarios y los Von Appen
La familia Von Appen era considerada por la prensa especializada como “de bajo perfil”. Pero los Paros Portuarios Nacionales de marzo y diciembre del 2013 los pusieron sobre el tapete por sus declaraciones contra los trabajadores. El 15 de mayo del 2013 Sven Von Appen declaró que los chilenos se habían vuelto “hambrientos” y hacía falta una crisis económica para que “no se volaran”. Su familia salió a decir que estaba senil, pero el 15 de Diciembre del mismo año insistió, planteando que si el gobierno de Bachelet lo volvía a hacer mal ellos estaban “buscando otro Pinochet”. Estos Paros ocasionaron que se detuviera por completo la cadena logística de todas las ramas estratégicas del país, desde el cobre hasta la industria hortofrutícola. Los paros, recordemos, buscaban obtener el siguiente derecho: media hora de colación.
Los sindicatos agrupados en la Cotraporchi actuaron en esos paros como reemplazantes de los puertos adheridos a la Unión Portuaria, mayoritarios en el país.
En el Paro Portuario de Valparaíso de fines del 2018 (gatillado por los sostenidos bajos ingresos de los trabajadores eventuales), a su vez, utilizó ampliamente rompehuelgas para mantener las operaciones de TPS, incluyendo estudiantes del Liceo Marítimo de la ciudad., en un contexto donde los trabajadores vivieron montajes, amenazas, golpizas, querellas y persecuciones. De la mano de la entonces Gobernadora regional, María de los Ángeles de la Paz (Evópoli), y con las fuerzas especiales de carabineros como punta de lanza, realizaron el asalto al Sindicato No 1 de Estibadores, resistido por 28 portuarios en el techo del local, y que ocasionó un Paro Nacional de la Unión Portuaria en solidaridad (hoy, la ex gobernadora integra el directorio de la Empresa Portuaria Valparaíso, EPV, la estatal que encargada de las concesiones).
Al momento del cierre del presente artículo, Von Appen habia logrado desactivar la huelga legal votada mayoritariamente por las tripulaciones de la Naviera Humboldt, que reclaman que los hacen trabajar embarcados en turnos que llegan hasta los 5 meses, sin poder ver a sus familias.
La Sofofa y los Von Appen
Richard Von Appen es el candidato de consenso dentro de la Sofofa para presidirla en el período 2021-2023, en el contexto de la pandemia y el proceso constituyente. En las elecciones de los nuevos integrantes del Consejo general (que votará al nuevo presidente), realizada la primera quincena de Abril, dentro de las 10 primeras mayorías el grupo Matte obtuvo 2 consejeros, Luksic 3 y Angelini 2.
En total, 6 de las 10 primeras mayorías, todas éstas familias apoyan la candidatura de Von Appen. Hay que destacar que uno de los consejeros del grupo Luksic es Rodrigo Hinzpeter (ex RN. Actual gerente de Quiñenco), ex Ministro del Interior en el primer gobierno de Piñera, uno de sus más cercanos, y uno de los más duros enemigos y represores de los así llamados entonces “movimientos sociales” junto a su sucesor Andrés Chadwick.
También integró una de las primeras mayorías el ex Ministro de Educación del segundo gobierno de Piñera, Gerardo Varela (que renunció en Agosto del 2018 luego de una seguidilla de polémicas, como calificar a la educación como un “bien económico”; que sus hijos usaban más de 3 condones porque eran “unos campeones”; calificar el acoso sexual como “pequeñas humillaciones”; y, por ultimo, proponer hacer Bingos en los colegios para solucionar sus problemas de infraestructura).
Todas éstas gentes votarán al nuevo presidente de la Sofofa en el Consejo General programado para el próximo 26 de Mayo.
Von Appen ha dicho que su intensión es darle mayor visibilidad al mundo empresarial, especialmente a los gremios regionales y sectoriales, disminuir la dependencia de Chile respecto del mercado chino, aumentar el crecimiento económico, fortalecer los lazos con los clientes y estrechar relaciones con el mundo sindical. En esto último, según ha trascendido en la prensa, dice tener cercanía con el presidente de la Central de Trabajadores de Chile (CTCh), el ex presidente de la CUT Arturo Martínez (PS) y con los sindicatos portuarios afiliados a la Cotraporchi.
En entrevista con el Diario Financiero (04 de Abril de 2021) planteó que “El crecimiento económico es esencial para el desarrollo del país, y eso hoy no está en la agenda política, social ni gubernamental (…) Para el crecimiento económico el comercio exterior juega un rol muy importante, sobre todo para un país chico como Chile”. En momentos donde se juega la continuidad del modelo económico impuesto por la dictadura, Von Appen aparece como un decidido a darle voz y defensa a un gremio empresarial completamente cuestionado. Pero insiste: “Más que las comunidades, más que los políticos, a quienes debemos entregar soluciones, es a los clientes”.
Aunque, para evitar que se le vea como otro magnate desligado y desconocedor de la realidad del país, explica que “Yo creo que el problema de la imagen del empresariado está mal enfocado, no es que nos falta relacionamos con políticos ni comunidades. Tenemos contacto con toda la ciudadanía, todos los días, en la mantequilla que compramos, el auto, todo suma y sigue”. Por supuesto, asume que sus más de US$1.000 millones de dólares de patrimonio es algo que le pertenecía a Chile, pero el país se lo dio: "Somos inmigrantes alemanes. Yo soy la primera generación nacida aquí, y quiero trabajar por Chile. Creo que puedo ayudar con mi experiencia. Este país nos ha dado demasiado. Demasiado”.
Lo cierto es que, en su visión de mundo, es claro que la iniciativa privada se ubica como motor de la sociedad, apoyado en el aparato estatal y en los organismos sociales tales como los sindicatos, que actúan como garantes de la “paz social”. Un verdadero corporativismo del siglo XXI.
Éste sería el nuevo rostro de los magnates industriales del país. Por su parte, tanto el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Juan Sutil, como los de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) Ricardo Ariztía, y el de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) Antonio Errázuriz, encendieron la polémica los últimos días al coincidir en que los trabajadores chilenos no iban a trabajar porque les llegaban los bonos del Estado.