El Gobierno envió ayer al Parlamento el proyecto de estatización de los ferrocarriles, anunciado por la presidenta Cristina Fernández el 1 de marzo pasado, al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso.
Jueves 19 de marzo de 2015
El ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, señaló que el proyecto fue enviado a la Cámara de Diputados, la creación de la empresa estatal lleva el nombre de "Ferrocarriles Argentinos", y aseguró que su tratamiento será "absolutamente favorable" y explicó que “tiene por objetivo la recuperación de la administración de todo el sistema ferroviario nacional” y que “el Estado es mucho más eficiente que los privados cuando hay decisión política y compromiso”.
Randazzo afirmó que “bajo esta ley, todas las concesiones son puestas bajo análisis” ya que “se habilita al Poder Ejecutivo a sentarse con todos los privados a renegociar bajo las cláusulas” que establece el nuevo texto. También agregó que “el proyecto contempla la creación de una sociedad del Estado, que es madre del resto de las empresas que hoy llevan adelante el funcionamiento de los ferrocarriles”, y que tendrá “toda la potestad en el sistema, tanto en pasajeros como en cargas”. El funcionario indicó que será el estado el que determine quién opera determinada vía y que no habrá prioridad con el que tiene la concesión.
Sobre el tratamiento del proyecto en la cámara baja tiene una visión positiva “somos absolutamente optimistas con respecto al tratamiento que tendrá, en el bloque del Frente para la Victoria, y en otras fuerzas políticas que tienen una historia ligada a la defensa de los ferrocarriles”, dijo Randazzo.
El proyecto de reestatizar los ferrocarriles ,y la decisión de rescindir los contratos de algunas concesiones fue anunciada con un objetivo electoral de apoyo a la candidatura de Randazzo, en la interna con Scioli, ya que en la actualidad por el gasto millonario que realiza el estado en subsidios, y la administración del Sarmiento, hoy se podría decir que están semiestatizados. Luego de 12 años de gobierno kirchnerista y ganancias millonarias para los Tasselli y los Ciriglianos (por nombrar algunos), el oficialismo pretende mostrar este proyecto como una patriada contra las empresas concesionarias.