Piñera retrocedió parcialmente con una concesión ante la amenaza de que se desarrolle y de un salto la lucha de clases en el país. Pero no ha cerrado. El día de ayer un contundente paro nacional portuario con piquetes fue dato de la jornada, y continúa el llamado a huelga general sanitaria este viernes 30 de abril. Hay que seguir el ejemplo portuario hacia una gran jornada de huelga y lucha para derrotar a Piñera.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Martes 27 de abril de 2021
El domingo en la noche, Piñera, flanqueado por Chile Vamos –menos Evopoli-, anunció un proyecto de retiro de las pensiones. En una ronda de negociaciones en palacio, primero con la oposición concertacionista, luego con su propia coalición, buscó una salida para frenar la escalada en la crisis política y alejar el fantasma de un nuevo “estallido social” que se abrió con la presentación del requerimiento ante el Tribunal Constitucional.
No logró una “cocina” con la Concertación, que exigió partir del proyecto votado en el parlamento, cuestión que Piñera no aceptó, pues mantiene el requerimiento ante el Tribunal Constitucional.
Pero sí dio un retroceso de su postura. Y ofreció un proyecto de retiro casi igual al aprobado por el Congreso, pero con “reintegro” en un 2% (a cargo de la empresa y el fisco), lo cual fue denunciado por muchos como un desvío a capitalización a las AFP. En caso de rentas vitalicias, el estado entregará ese 10% con reintegro por los jubilados. Y un bono de 200 mil pesos a 3 millones de personas que se quedaron sin fondos.
Piñera retrocedió parcialmente con una concesión ante la amenaza de que se desarrolle y de un salto la lucha de clases en el país. El malestar social de las mayorías trabajadoras y populares, golpeadas con la crisis mientras los “dueños de Chile” ganan como nunca, fue la base de este cambio en la correlación de fuerzas que se expresó en cacerolazos, protestas populares, paro portuario y centenas de declaraciones “de alerta” de sindicatos mineros, del transporte, del sector forestal, profesores, salud, etc., que llamaban a movilizarse contra la decisión de Piñera. La “huelga general sanitaria” convocada por la CUT para el 30 de abril, tomó vuelo.
La otra lectura era un “desbarranque electoral” el 15-16 de mayo en la convención constitucional y en las municipales. Según los grandes medios a palacio llegaron los parlamentarios con encuestas en mano a mostrarle a Piñera que peligra el “tercio” en la convención y varias comunas.
Lo cierto es que Piñera retomó ayer la agenda. Sin embargo, por ahora no cierra: alineó a lo más clave de su coalición, pero Evopoli amenaza votar en contra; la oposición se ha ubicado exigiendo el retiro del requerimiento ante el TC, aunque sería una maniobra a que Piñera pague el costo pues hoy estaría la decisión del TC sobre la admisibilidad del recurso.
Pero fundamentalmente si bien descomprime, no cierra el ánimo en la población, donde se dice que nuevamente “llega tarde” y “con letra chica” y continúa la convocatoria a “huelga general sanitaria” para este viernes 30 de abril.
Y una primera respuesta a Piñera fue de lucha. El día de ayer hubo un contundente paro nacional de los portuarios desde el segundo turno en 25 puertos del país. Se concentraron, encendieron neumáticos, gritaron y se movilizaron. En la zona central, San Antonio, su sucedieron enfrentamientos con la policía, también en Valparaíso. El odio contra Piñera se expresó en paros y piquetes. El apoyo popular a los portuarios que nuevamente muestran su importancia es grande. En Chuquicamata, dirigentes sindicales cortaron en la tarde durante un tiempo la ruta a la mina. Los grandes sindicatos mineros se han declarado en alerta. Hay expectación de qué rol jugarán. Es el momento que entren en acción.
Según un vocero portuario "este gobierno lo que está haciendo es atrasar este proyecto (…) seguimos pidiendo que Piñera baje el requerimiento ante el tribunal constitucional”. “Hay mucha gente que la está pasando mal” decían desde otro puerto.
Los portuarios han tomado cierta consciencia de su “posición estratégica” en la economía, y la usan en esta batalla. Si su ejemplo se generalizara a los mineros, trabajadores del transporte, telecomunicaciones, servicios, junto a profesores, estatales y la “primera línea” de la salud, con una gran huelga general sanitaria este 30 de abril, no solo podríamos torcer la mano a Piñera, sino que ir se podría ir mucho más allá e imponer medidas como ingresos de emergencia de 550 mil pesos, salarios y pensiones mínimas del mismo monto, prohibición de despidos y suspensiones, para que no paguemos la crisis y sean las grandes empresas. Ese debería ser el norte, uniendo la fuerza de la clase trabajadora junto al pueblo. Sólo esa fuerza puede abrir el camino de la huelga general para sacar a Piñera.
A ese temor le tiene miedo la derecha. Karla Rubilar señaló en televisión: "Necesitamos otro 15 de noviembre que nos permita llegar a los acuerdos que Chile requiere”.
Piñera estaba “más solo que nunca” y en “el peor momento después de noviembre de 2019” según muchos en el sector. Según la encuesta Cadem (del propio gobierno) Piñera alcanzó la peor aprobación en toda su presidencia: se derrumbó al 9%. El triunfalismo de la vacunación masiva duró poco y nada. De allí que hay mucha preocupación en la intelectualidad liberal acerca de la dinámica que están tomando los acontecimientos con la crisis del gobierno y lo que llaman “el desfonde” de las instituciones. Las elecciones son –para todos ellos- la principal vía de apuesta de oxigenación por ahora.
Pero que está solo Piñera es cierto parcialmente. Piñera expresa los dueños de Chile. Ariztía de la Sofofa señaló: “si doy bonos no van a trabajar” o la Cámara Chilena de la Construcción “tendremos que subir el sueldo”. Por ahora el núcleo del gran capital está dispuesto a otorgar concesiones pero bajo ciertos límites. Su apuesta estratégica por ahora venía siendo la vacunación masiva y el retorno a la “normalidad”. Sin embargo, la situación puede abrir fisuras. El Mostrador el día de ayer se preguntaba: “¿Quiebre en el gran empresariado?” ante la apertura del grupo Solari de aumentar impuestos a las empresas y a ciertas fortunas para recursos sociales. “Los de arriba tampoco pueden seguir gobernando como antes lo hacían”.
Pero a Piñera lo viste la “oposición” también. La Concertación en particular, que bravuconea solamente por cálculo electoral, pero siempre cuidando no encender el fuego y de estar prestos a salvar la república presidencial. “No se humilla quien pide en nombre de Chile” fue lo que dijo Provoste (DC), presidenta del Senado, en el ánimo de negociar una salida a la crisis con palacio. Acudieron a palacio, luego se fueron sin acuerdos. Denuncian, reclaman en la TV, amenazan con acusaciones constitucionales, etc., pero después le tienden la mano. El rey está desnudo, y la oposición lo viste.
¿El PC y el FA? Anunciaron nuevamente una acusación constitucional. La misma maniobra del 2019 que terminó fracasando por la concertación a la cual llaman a unirse hacia las presidenciales. El FA ni siquiera habla de la huelga general sanitaria de este viernes. El PC-CUT la convocaron, pero no hacen nada para impulsarla, y toda su estrategia es usar la presión social y popular para desgastar electoralmente a la derecha y capitalizar hacia una “victoria popular” en la convención y en noviembre de este año con Jadue, en unidad con la “oposición”. Su estrategia no pone el centro en la lucha de las y los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas y para poner fin a este régimen heredero de la dictadura que sigue cargando sobre nuestros hombros esta crisis.
Pero hay otra estrategia. Aprovechar la crisis en las alturas, para que intervenga la clase trabajadora de forma independiente, con los mineros, forestales, transporte, servicios, junto a la salud y profesores tomen el ejemplo de los portuarios, y luchar unidos a la protesta en las poblaciones. La unidad de la fuerza obrera y su alianza con las poblaciones es a lo que más teme el régimen y los dueños del país, y es lo que puede abrir el camino para conquistar medidas como ingresos de emergencia de 550 mil pesos, salarios y pensiones mínimas del mismo monto, prohibición de despidos y suspensiones, para que no paguemos la crisis y sean las grandes empresas, liberar a los presos políticos, poner fin a las AFP.
Para organizar el descontento, es necesario convocar a asambleas, comités de huelga y coordinar la lucha. Como el ejemplo de la coordinación que surgió en Antofagasta y que se convoca en otros sectores como en Puente Alto (linkear nota) para preparar la jornada del 30. Con esa fuerza se puede abrir el camino de la huelga general para sacar a Piñera y conquistar todas las demandas que demandamos en la rebelión, no las maniobras y cocinas parlamentarias que siempre lo terminan salvando.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.