Esta semana se reanudan las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba luego de anunciar en diciembre pasado el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Aunque las definiciones políticas requerirán debates más prolongados, el lobby empresario ya lleva adelante una frenética agenda por entrar al mercado cubano.

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Martes 24 de febrero de 2015
El próximo jueves 26 se reanudarán en Washington las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Tal como lo hicieron a fin de enero en La Habana la representante norteamericana Roberta Jacobson se reunirá con su par cubana Josefina Vidal en el Departamento de Estado para avanzar en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
Se trata de una agenda política cargada que deberá abarcar distintos aspectos de una relación que se interrumpió hace más de 50 años. Esto incluye desde las telecomunicaciones, el establecimiento de los cuerpos diplomáticos en cada país, la resolución sobre el territorio ocupado por EE.UU. en Guantanamo, el estatus de “país terrorista” en el que Estados Unidos tiene catalogado a Cuba y, más de fondo, el bloqueo económico de conjunto y el régimen político en la isla.
Obama tiene presión interna, sobre todo en el congreso dominado por los republicanos -aunque también con diferencias dentro de los demócratas-, y quisiera llegar a la próxima Cumbre de las Américas, que se realizará en Panamá en abril, con un avance en las negociaciones. En Panamá, Cuba va a volver a ocupar un asiento, aunque como invitado, por primera vez en 53 años entre los países que forman parte de la Organización de Estados Americanos, y Obama necesitará mostrar algún éxito en el avance de su política hacia la isla para calmar las aguas dentro de EE.UU.
De todas maneras los tiempos de las definiciones políticas van a ser largos. La mayoría republicana anunció que bloquearía la aprobación del fin del bloqueo, mientras que en la isla la exigencia de apertura política es un tema que será timoneado por la burocracia gobernante todo el tiempo que sea necesario, o al menos todo el que pueda.
Presión para liberalizar el mercado
En paralelo, y a diferencia del ritmo de los acuerdos políticos, se desarrolla una frenética actividad desde Estados Unidos para avanzar en una apertura de los lazos económicos con la isla, lo que significa hacerse de un nuevo mercado de 11 millones de habitantes a 140 kilómetros de las costas norteamericanas.
En tan solo un mes senadores de ambos partidos (demócratas y republicanos) presentaron al congreso de EE.UU. dos proyectos de ley para avanzar en los lazos económicos con Cuba. El primero para flexibilizar los viajes de norteamericanos y el segundo directamente para eliminar el bloqueo económico. Por otra parte el Departamento de Estado anunció la legalización de importaciones para una cantidad limitada de productores privados de Cuba con el objetivo de presionar para la liberalización de las licencias entre los cuentapropistas en la isla, en rubros que pueden interesar a empresas de informática y servicios de EE.UU.
Al mismo tiempo la semana pasada una delegación de diputados y senadores demócratas visitó la isla en el primer viaje oficial de una delegación de la Cámara Baja de EE.UU. desde el anuncio de restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
Detrás de estos movimientos se encuentra un enorme lobby empresarial que incluye el “cabildeo” no solo entre parlamentarios demócratas, sino también republicanos, y que no están dispuestos a perder un nuevo mercado ante otros competidores.
Como explica la propia Senadora Amy Klobuchar, principal promotora del proyecto para eliminar el bloqueo económico, “cincuenta años de embargo no han asegurado nuestros intereses en Cuba y han puesto en desventaja a los negocios norteamericanos por restringir el comercio con un mercado de 11 millones de personas a solo 90 millas de nuestras costas. Hay muchos asuntos en nuestras relaciones con Cuba que deben ser analizadas, pero esta legislación para eliminar el bloqueo comenzará a abrir nuevas oportunidades para las compañías norteamericanas, impulsará la creación de puestos de trabajo y las exportaciones”.
A empresas como Netflix, que ya consiguió el permiso para operar en la isla, se le suman otras como Mastercard, y empresas de telecomunicaciones y agroalimentarias que pujan por una parte del mercado.
De internet al mundo real
El sábado los cubanos se desayunaron con la noticia de que la empresa de telecomunicaciones estatal ETECSA acababa de cerrar un acuerdo con la norteamericana IDT Domestic Telecom para avanzar en la interconexión directa entre la isla y los Estados Unidos.
Este es un requisito indispensable para la política imperialista y el desembarco de todo tipo de negocios que necesiten operar en red, incluido las propias tarjetas de crédito, pero también el desarrollo que nuevas ramas dentro de los cuentapropistas, que ya superan los 450.000 y que pueden ser utilizados como mano de obra barata y calificada por empresas norteamericanas.
No por nada la inversión en telecomunicaciones es una de las prioridades del gobierno de Obama. Esto generó alarma al interior de la isla entre sectores que ven no solo el avance en cuanto a la apertura del mercado en términos capitalistas, sino en la utilización de estos medios para hacer propaganda a gran escala de parte de EE.UU.
Obama ya anunció que financiará distintos “programas” por 11 millones de dólares para fortalecer los “derechos civiles”, lo que significa la intromisión directa en la política de la isla. Todavía están por verse los términos de este acuerdo que potencialmente es mucho más eficaz para la propaganda imperialista que el daño que puede haber provocado la propaganda radial de la disidencia desde Miami durante todos estos años.
Desde el punto de vista económico el acuerdo implica un cambio radical. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, con sede en Ginebra (UIT), Cuba se ubica en el lugar 126 entre 166 países en desarrollo de las telecomunicaciones, la cifra más baja de América. La entidad acredita que solamente un 25 por ciento de los cubanos tienen acceso a internet.
En sintonía con los objetivos del gobierno norteamericano la revista Foreign Affairs plantea que “el incremento del acceso a internet tendrá un beneficio económico y político para el pueblo cubano, ya que al conexión a internet permitirá un desarrollo económico a largo plazo, facilitando la distribución eficiente de la información, bajando los costos de las transacciones y reduciendo las barreras para el ingreso de empresarios”.
Se trata de un primer paso en la batalla que ya han lanzado los lobbies empresariales norteamericanos por avanzar a vela desplegada por una apertura del mercado cubano y presionar por reformas capitalistas al interior de la isla.

Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario