De este lado del río las aguas parecen calmas en lo económico. Sin embargo, la deuda pública uruguaya ya trepa a las tres cuartas partes del PBI nacional y los niveles de actividad de la industria y las exportaciones aparecen estancados. Astori aspira a que su “desacople” con respecto a Argentina y Brasil funcione. En este panorama, el gobierno envía un presupuesto al Parlamento donde claramente la salud y la educación siguen apareciendo relegadas.
Lunes 23 de julio de 2018
La turbulencia y corrida cambiaria argentina ha puesto en primera plana los problemas de las economías dependientes de la región con respecto a la política de la Reserva Federal norteamericana de suba de la tasa de interés y el consecuente fortalecimiento del dólar a nivel mundial. En el caso argentino, lo que explotó por los aires fue el esquema económico que el macrismo había confeccionado a la medida del capital especulativo, basado en la toma indiscriminada de deuda y en la colocación de las Letras del Banco Central (LeBaC’s). Cuando el financiamiento externo se cortó, los grandes capitales provocaron la corrida bancaria y forzaron la ida al FMI para preparar un nuevo gran saqueo histórico.
Por otra parte, la victoria de López Obrador en México, el segundo país más importante de América Latina, plantea incertidumbres a propósito del tan mentado “giro a la derecha” que se ha dado en Latinoamérica. Los nuevos experimentos de la derecha, como los Macri, Temer, o ahora Piñera, no están asentados y tienen menos posibilidades que antes (al menos por ahora) de construir una nueva hegemonía social y política. Aún así han avanzado en aspectos de su plan económico, como la reforma laboral en Brasil, o la Reforma Previsional en Argentina.
De este lado del río las aguas parecen calmas en lo económico. Sin embargo, la deuda pública uruguaya ya trepa a las tres cuartas partes del PBI nacional y los niveles de actividad de la industria y las exportaciones aparecen estancados. Astori aspira a que su “desacople” con respecto a Argentina y Brasil funcione. En este panorama, el gobierno envía un presupuesto al Parlamento donde claramente la salud y la educación siguen apareciendo relegadas. Con la opinión pública al rojo vivo y los medios de comunicación en plena operación, el área de seguridad es una de las beneficiadas, que, junto a los 500 millones de déficit de la Caja Militar y el pago de intereses de deuda externa, configuran una sangría absoluta para las riquezas del país.
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En “la calle” y en los hogares de las familias trabajadoras poco importa el “grado inversor” de las calificadoras de riesgo. La carestía de la vida es un hecho y el ya pobre poder de compra de los salarios se sigue deteriorando. El desempleo se mantiene en el 8%, pero en base a trabajos de pésima calidad. Con una canasta básica por encima de los 78 mil pesos, hay más de medio millón de trabajadores que perciben salarios inferiores a 20 mil pesos. Muchos son jóvenes entre 18 y 30 años, confinados a los peores trabajos y muchas veces bajo regímenes de fraude laboral, ya sea mediante tercerizaciones, contratos precarios con bajos salarios, o directamente vía las empresas que se aprovechan de la no organización sindical para despedir dentro de los meses de prueba, garantizando plantillas de trabajo sin derecho a licencias ni antigüedad. El trabajo precario y chatarra existe y el estado lo premia con convenios y subsidios como el firmado este año con McDonald’s. El nivel de acceso a la vivienda en Uruguay es terriblemente restrictivo, con precios de alquileres impagables para los niveles salariales y fincas y terrenos ociosos únicamente utilizados para la especulación inmobiliaria. Pero no importa… ¡tenemos grado inversor!
El paro general
El paro general del jueves 28 de junio tuvo un carácter dual. Por un lado, puso sobre la mesa los problemas que tienen la mayoría de los trabajadores y trabajadoras en Uruguay para llegar a fin de mes, pero por el otro, la medida aislada y sin continuidad actúa como elemento de “descompresión” del humor social. Es que la dirección mayoritaria del PIT-CNT, como lo demostró en el Congreso, se encuentra embarcada en garantizar la “gobernabilidad” a Tabaré Vázquez. De lo que se trata es de “no hacer olas” para que, como diría algún peronista argentino, “haya 2019”.
Y tal es el compromiso, que el Partido Comunista fue capaz de cerrar filas con la corriente sindical Articulación en una sola tendencia al interior de la Central. Lo que hasta al momento funcionaba tácitamente, finalmente tomó una forma organizativa en la Corriente Gerardo Cuesta.
Precisamente la Gerardo Cuesta acaba de lograr el aplazamiento del paro general de 24hs que había sido votado para el 25 de julio. Ahora será el 22 de agosto, con la intención de llegar con mayoría de las negociaciones colectivas cerradas y con una Rendición de Cuentas pronta para pasar al Senado. La medida de fuerza no puesta al servicio de la lucha de los trabajadores y trabajadoras, sino para cerrar los conflictos y “decir que luchamos”. Son los mejores garantes de la gobernabilidad con el que cuenta el gobierno.
La danza de nombres al interior del Frente Amplio
Descartados (¿descartados?) Mujica y Astori como precandidatos a la presidencia, los dos dirigentes apuestan a imponer un candidato común que compita contra Daniel Martinez. Mujica propuso a Ernesto Murro, uno de los dirigentes claramente “vazquista” del gabinete de gobierno.
Mientras tanto, al interior del Frente Amplio suenan los nombres de los posibles pre-candidatos. El preferido de las encuestas es Daniel Martínez, quien se ha hecho de un “perfil de gestión” y le ha dado buenos réditos sus peleas contra los trabajadores municipales.
Pero ¿Qué proyectos políticos discuten los candidatos? Simplemente ninguno, porque lo que se están disputando son los futuros lugares y puestos de poder en el Estado. Es una pelea “por la caja” para hacer política desde el aparato de estado. Ya que Daniel Martinez como cabeza de lista le daría mucha preponderancia al Partido Socialista, en desmedro del MPP y el FLS. Estas son las urgencias de las discusiones dentro del FA y no tienen nada que ver con la situación del pueblo trabajador, de las mujeres, y de la juventud.
La derecha y su programa
Por el flanco derecho del régimen político, Larrañaga apuesta a resurgir con su campaña de firmas para sacar a los militares a realizar tareas de represión interna.
Es una jugada a dos bandas. Una hacia la interna del Partido Nacional, para intentar romper el bloque homogéneo de los dirigentes y sectores blancos que están encolumnados detrás de Lacalle Pou, y por el otro, es el intento de tomar un reclamo “sentido” de la sociedad (con una campaña del miedo masiva por los medios de comunicación) e intentar ser el representante político de la demanda.
Pero la propia historia uruguaya demuestra que la identificación de un dirigente político con una demanda extendida, no siempre reporta votos al candidato. Sino, pregunten a Pedro Bordaberry, quien fue uno de los principales abanderados de la baja de edad de imputabilidad, y en el mismo momento que el SÍ perdía 49 a 51%, Bordaberry cosechaba un magro 12% que enterró su carrera política para siempre.
El Partido Nacional, después del terremoto interno producto de los casos de corrupción (que siguen tocando a dirigentes, ahora a Verónica Alonso), ahora se alista con sus precandidatos para la presidencia. El programa del Partido Nacional en caso de ganar la presidencia, sin dudas será muy similar al programa de los autconvocados. Un programa que propone devaluación y recorte presupuestario a niveles mayores que el actual.
Es necesario preparar una salida de los/as trabajadores/as
La actual situación económica y política nos exige a quienes militamos por acabar con la explotación y opresión, pensar y preparar una alternativa política al Frente Amplio y la derecha tradicional. La mayoría de la dirección sindical ya demostró en el Congreso del PIT-CNT su lazo de unidad con el gobierno, que tiene su correlato con la actuación parlamentaria del Partido Comunista, votando el TLC con Chile. Sea quien sea el candidato del Frente Amplio, será solo dar un poco de maquillaje a algo que ya sabemos su contenido político de conciliación de clases y de entrega nacional al capital financiero. En caso de que vuelva la derecha, tenemos el desastre ahí enfrente, en Argentina. Es urgente construir la alternativa que parta desde los lugares de trabajo y estudio. Que luche por construir fracciones combativas del movimiento obrero y estudiantil y que pelee por la dirección de las organizaciones de masas, con independencia política y de forma antiburocrática.
Necesitamos una organización socialista, revolucionaria e internacionalista. Que se solidarice activamente con la lucha del pueblo argentino contra el FMI y con la lucha del pueblo brasileño contra el gobierno golpista de Michel Temer.
De cara a 2019 la izquierda clasista y socialista debe debatir y dar pasos en la conformación de un instrumento político de unidad. Una lista de unidad donde estén presentes militantes y activistas sindicales y estudiantiles que han sido parte importante de las luchas de los últimos años y que sean conscientes de que hay que dar el paso de la lucha sindical y social a la lucha política, en la perspectiva de un gobierno de los trabajadores y el pueblo.