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Red Internacional
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Precarización Laboral. El “secreto” de la industria automotriz: los salarios de hambre

México se encuentra entre los salarios más bajos, entre 18 países, en la producción automotriz, pagando un promedio de 3.95 dólares la hora.

Camilo Cruz México

Miércoles 15 de julio de 2015

Según la fundación Friedrich Ebert, en México, los últimos años en la rama de la industria automotriz fueron marcados por la tendencia a la baja en los salarios y el aumento abismal en las ganancias, acompañadas de un aumento en la productividad del 4.3% en la producción anual.

México ostenta uno de los salarios más bajos en comparación con otros países armadores, pagándose un promedio de 3.95 dólares a comparación de Taiwán, donde se paga 7.5 dólares, Brasil con 11.4, República Checa 11.5 y Canadá donde pagan 40 dólares.

El país ocupa el tercer lugar, en la relación menores costos / mayores ganancias, solamente atrás de China e India.

La baja en los salarios también es achacada a la división en la industria automotriz por los “Tiers” que son proveedoras de piezas claves y materias primas. En las Tiers la paga es la mitad del salario recibido en las plantas ensambladoras. Por ejemplo en Lear, los trabajadores reciben un pago de 3.9 salarios mínimos, lo cual se convierte en salarios que apenas alcanzan para subsistir y palear las necesidades cotidianas como ropa, alimentos y vivienda.

El Salario Promedio Diario (SPD) de un operativo del sector automotriz es de 158 pesos, en el mismo puesto un trabajador de la curtidora gana 248 y en el calzado 186. Comprobando que en la industria automotriz los salarios son raquíticos en comparación con otras industrias.

Empleos de “clase mundial”
En los últimos meses, el gobierno federal ha lanzado una campaña de spots donde recalca que gracias a las reformas estructurales, decenas de trasnacionales “confían en México” y nos devuelven el favor otorgándonos miles de empleos de “clase mundial”.

Los miles de empleos de clase mundial, son empleos marcados por la precarización y flexibilización laboral. Donde miles de trabajadores sufren el atropello de las trasnacionales en complicidad con los sindicatos pro patronales, los gobiernos estatales y el gobierno federal, así como las Juntas locales de Conciliación y Arbitraje, las cuales juegan siempre del lado del patrón.

La falta de sindicatos democráticos y más aún, sindicatos que no sólo agrupen trabajadores por fábrica sino por firma o sector, le quita poder al conjunto de los trabajadores que sufren cotidianamente jornadas laborales brutales y abusos impunes.

Prueba de ello es el caso de la empresa Johnson Controls, en el estado de Puebla, donde el 80% de la planta es personal femenino. Allí, desde hace más de cinco años se realizó una denuncia a la empresa, acusada de negar prestaciones básicas por maternidad, la exigencia de pruebas de embarazo, así como por casos de aborto en las líneas de producción.

Frente a estas condiciones brutales de explotación, los miles de trabajadores de la industria automotriz tienen el potencial poder para organizarse por fábrica y por rama industrial y para recuperar sus sindicatos. Está planteado poner al servicio de la lucha sus organizaciones y los recursos que se quedan en bolsillos de supuestos delegados sindicales que nadie conoce y que engrosan el poder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), una de las centrales encargadas de amedrentar los trabajadores que alcen la voz frente a los abusos patronales.

Los trabajadores de las decenas de trasnacionales que son parte del “boom” de la industria automotriz en México tienen el poder para golpear a la patronal, parar la producción y por ende sus ganancias. Para eso es fundamental comenzar a organizar y coordinar la resistencia.