El domingo 11 de octubre, en un intermedio de los talleres del Encuentro Nacional de Mujeres conversamos con jóvenes mendocinas: Lucía y Daniela de la Asamblea Popular por el Agua y Sol de la Asamblea por los Bienes Comunes de Malargüe, que viajaron junto a la delegación de Pan y Rosas de esa provincia cuyana.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Jueves 15 de octubre de 2015
Tanto Lucía y Daniela en Mendoza capital y Sol en Malargüe, vienen llevando adelante una lucha contra la minería y demás empresas contaminantes, que como vimos recientemente en San Juan, con la Barrick Gold, ponen en riesgo la salud de la población donde esas multinacionales se instalan.
Recordemos que hace apenas un mes la empresa de origen canadiense, asentada en la provincia de San Juan, derramó (por la rotura de una válvula que carecía de mantenimiento), un millón de litros de agua contaminada con cianuro en la cuenca del río Jáchal. Informes posteriores de la Universidad de Cuyo arrojaron altísimos niveles de aluminio, magnesio y mercurio en aguas de ríos a kilómetros del Jáchal. La multinacional encontró en el hoy kirchnerista, ayer menemista, gobernador Gioja a su mejor defensor.
La salud del conjunto de esas poblaciones donde se instala la Megaminería es defendida por las asambleas socio ambientales y los pobladores en general que iniciaron un proceso de movilización y auto organización. a raíz de este crimen ambiental producido por la Barrick..En la provincia de Mendoza las asambleas luchan contra los intentos del gobierno de instalación de otras mineras.
Estas tres jóvenes plantean claramente la necesidad de la prohibición de la Megaminería a cielo abierto, por ejemplo, por tratarse de una actividad extractiva con alto riesgo de contaminación, como se demostró ya en San Juan.
A continuación reproducimos la entrevista que le realizamos en la ciudad de Mar del Plata hacia donde viajaron de cara al XXX Encuentro Nacional de Mujeres.
¿Por qué decidieron viajar con la delegación de Pan y Rosas?
Lucía: A partir de entender que ni las mujeres ni la tierra somos mercancía que se compra o se vende, y tampoco somos territorio de conquista, entendimos esta lucha a un nivel más amplio. Que es una lucha que este sistema capitalista nos ha impuesto, dándonos a las mujeres un lugar de opresión y frente a eso, la organización en todos los aspectos creemos que es importante.
Cómo Asamblea venimos participando de ciertas instancias, pero no se ha tomado una postura en consenso de esta participación más colectiva. Frente a eso, individualmente cada una tiene sus inquietudes y en esta diversidad de lo que somos también existe ese marco de posibilidad para participar en estas instancias. Frente a eso venimos trabajando con el PTS concretamente en muchos proyectos, programas y leyes y han presentado un apoyo bastante fuerte en la lucha que se viene dando en Mendoza. Y entonces entendemos esto como una instancia más de coordinación en relación a toda la lucha que venimos dando.
¿Cómo se inicia este proceso asambleario en defensa del agua y del medio ambiente?
Sol: Yo particularmente soy de la Asamblea de Malargüe, del sur de Mendoza, nos organizamos en asamblea a partir del año pasado, en agosto, coincidiendo con el surgimiento de dos proyectos megamineros que querían implementar en Malargüe. Aparte de eso las asambleas en Mendoza ya venían militando desde el 2007 contra el intento del gobierno de abrir la Mina de San Jorge en Uspallata. La inquietud surge de un grupo de vecinos auto convocados dispuestos luchar contra estas mega empresas que vienen a avasallar al pueblo, desde lo ambiental, lo social e incluso lo económico, afectando también a pequeños productores. Nos organizamos y empezamos la lucha. Concientizando y enfrentándonos con legisladores y funcionarios del Gobierno. Incluso nuestra postura genera discusiones con la misma gente que vive en el pueblo, porque el hecho de que venga una empresa que supuestamente va a generar puestos de trabajo, a vos que te .opones a esa instalación te enfrenta con al menos un sector de la gente.
Esa contradicción, por decirlo de alguna manera, con sectores del pueblo, o con los mismos trabajadores, que pueden ver bien que se instale una empresa que supuestamente promete trabajo. ¿Cómo la van resolviendo, mientras luchan contra estas multinacionales?
Lucía: No sé si en la asamblea se está intentando resolver, creo que en la izquierda, con el movimiento obrero, el movimiento de mujeres y la lucha socio ambiental es una pregunta o una incógnita bastante grande. Es problemática la consigna de Barrick bajo control obrero, como lo que pasó ahora en San Juan, entonces no va por ahí, pero ¿cómo establecer un diálogo con los trabajadores (igual la Megaminería genera muy pocos puestos de trabajo), pero sí otros sectores productivos estratégicos que se deberían expropiar como el petróleo, lo que es la alimentación, los transgénicos, ahí hay más presencia de trabajadores y es una gran pregunta cómo hacemos para dialogar más, porque si no lo paramos ahora el año que viene vamos a estar todos con cáncer. Entonces es un gran peligro ahora, pero también es preguntarse cómo se dialoga con los trabajadores, con las luchas sindicales. Tiene que haber desde mi punto de vista más diálogo y más puntos de acuerdo en ese sentido, porque esas empresas nos afectan a todos.
A propósito de la situación de la megaminería y de doce años de gobiernos kirchneristas y particularmente de 8 de una presidenta mujer, ¿qué balance hacen del gobierno saliente?
Lucía: Particularmente yo creo que este gobierno ha sido totalmente reaccionario con respecto a la lucha de las mujeres y las luchas de los trabajadores. En los últimos años los índices hablan de mayor nivel de precariedad en el sector laboral, mayores víctimas de violencia de género, mayores víctimas de femicidios y a su vez una relación con la iglesia totalmente manifiesta y pública, con una intención política contraria a los objetivos por los que nosotras venimos luchando, que es la campaña por el derecho al aborto. Entonces creemos que realmente han sido años de retroceso donde se abrieron las puertas a las empresas privadas y hoy vemos, por ejemplo en San Juan, como vamos a tener no solo un nivel de contaminación altísimo, sino también altos índices de pobreza y va a haber mayores índices de desocupación cuando la empresa se vaya. Y también vemos cómo alrededor de todo este negocio estractivista ronda la cuestión de la mujer como un objeto sexual, como una mercancía que está posicionada en estos pueblos mineros o petroleros donde hay altas tasas de prostíbulos, casos de trata y desaparición de chicas.
Daniela: Este es un gobierno que se va a ir sin hacerse cargo del derecho al aborto, y con respecto a la megaminería, en este encuentro, es la primera vez que vemos en el taller de medio ambiente que se acerca alguien del oficialismo, de Unidos y Organizados, y dijo que en realidad la Barrick no hizo nada, y que se venía contaminando en San Juan desde los años 40. Trató de desmerecer el derrame. Y con total impunidad se plantó en el taller de medio ambiente para decir que la Megaminería no contamina.
Sol: Dijo que los índices de contaminación del río ya venían desde hace 70 años, después dijo que las empresas mineras no rompen glaciares, simplemente los ensucian. No sé de qué manera, como si fuera un polvo superficial que se le hecha al glaciar, le negó a otra compañera que la megaminería utilice enormes cantidades de suelo que puede ser útil o fértil, o sea le negó que utilizan ese suelo para hacer las open pit, que son las mineras a cielo abierto. Decía que Gioja se había equivocado sólo en la manera de decir las cosas, pero que en realidad el accidente no había sido de impacto contaminante. Realmente era una vergüenza escucharla, era increíble. Después de todo lo que ha salido en los medios y encima diciendo que los trabajadores de la mina no tenían ningún problema laboral, que no había habido conflicto de los trabajadores con la empresa, que estaban todos resguardados, que se había cumplido con todos los términos de su contratación. Cuando nosotras sabemos que de 7000 obreros quedaron 4000, casi la mitad de los obreros de la Barrick fueron echados después del derrame.
Lucía: Han intentado responsabilizar y judicializar a seis trabajadores por el derrame, por la rotura de una cañería y está verificado que la rotura fue por falta de mantenimiento de la empresa, no es una responsabilidad de los trabajadores.
Entonces vemos cómo estas empresas multinacionales más allá de que sean estractivistas, siguen lavándose las manos y culpabilizando a los trabajadores de sus propias negligencias.
También queríamos contar la lucha que se viene dando en San Juan, que es bastante interesante, las organizaciones que se formaron a partir de esto y el grado de movilización por parte del pueblo que es algo histórico. Creemos que es sumamente importante ver cómo a medida que avanza la desidia de estas empresas, también avanza la organización en cada uno de los territorios. Queremos utilizar este medio para saludar a la gente de San Juan y saludar la lucha que vienen dando.