El exministro franquista era enterrado este sábado al toque del himno falangista. Símbolo de impunidad, deja herederos políticos en las altas esferas del Régimen del 78.
Martes 25 de abril de 2017
Los agradecimientos a la dictadura no son algo nuevo para el Estado que sigue financiando con dinero público a la Fundación Francisco Franco. Encontrar no sólo a la hija de Franco, sino al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, al exministro de Interior Alberto Ruiz-Gallardón y a falangistas uniformados en el funeral del último gran cargo del franquismo que quedaba vivo no es así mismo algo excepcional.
El acto celebrado en la Iglesia de San Miguel en Nerja (Málaga) fue definido por la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía como “exaltación del franquismo”, al mismo tiempo que la propia Junta desestimó iniciar cualquier acción legal, pese a las críticas de otros grupos parlamentarios.
En la prensa el tratamiento era digno de la muerte de un Adolfo Suárez o un Manuel Fraga: omitir su responsabilidad directa en el asesinato de militantes antifranquistas. Así, este fin de semana el ABC le dedicaba una esquela y un artículo titulado "Fallece José Utrera Molina, el ministro que impulsó las barriadas de Sevilla", en el que se reproducían las condolencias se sus familiares y se le dedicaba un obituario de "hombre de estado".
Además este diario le dedicaba una doble página a hijo y yerno, Luis Felipe Utrera y Alberto Ruiz-Gallardón para que pudieran decir "te has marchado como soñaste: cara al sol, mirando al mar y sin cambiar de bandera" y "me hubiera gustado escribir estas líneas contando únicamente las excepcionales cualidades humanas de Pepe Utrera, un hombre machadianamente bueno y cuyo desprendimiento y caballerosidad no ha podido desmentir nadie que le haya conocido" respectivamente.
También El Mundo le dedicaba un "Muere a los 91 años José Utrera Molina, ex ministro de Franco y suegro de Alberto Ruiz-Gallardón" que constituía de facto un repaso laudatorio de sus actos.
Uno de los aspectos más comentados del acto es la presencia del que fuera yerno del exministro franquista, Alberto Ruiz-Gallardón, cuya derrota por una reforma legal que restringiera el derecho al aborto le hizo dimitir como Ministro de Interior en 2014. Éste sería elogiado por Utrera Molina como "político de raza" cuando era alcalde de Madrid, y es que la estirpe de numerosos altos cargos del franquismo y del actual régimen guarda frecuentes lazos familiares.
Pero, ¿quién fue José Utrera Molina?
En 1969 fue nombrado Subsecretario de Trabajo, en 1973 Ministro de la Vivienda y en 1974 Secretario General del Movimiento y Vicepresidente del Gobierno, habiendo sido gobernador civil de varias ciudades.
Fue uno de los representantes, del conocido como "búnker", la camarilla más inmovilista del aparato franquista que se oponía a la disolución de la Falange en nuevos partidos, como UCD y Alianza Popular y en múltiples puestos, como la judicatura, el sistema educativo, las fuerzas policiales y militares, etc. Con la llegada de las elecciones de 1977, sin embargo, se presentaría como candidato al Senado por Alianza Popular por Málaga y mantendría en los años siguiente contactos con la extrema derecha.
Su nombre aparecía en la "querella argentina" pidiendo su extraditación y juicio junto con otros 19 nombres por la firma de la sentencia de muerte del joven Salvador Puig Antich en 1974, que sería asesinado a garrote vil. Estas extraditaciones fueron paralizadas por la Audiencia Nacional, heredera el franquista Tribunal de Orden Público,
Para dejar sin juicio a uno de los más acérrimos franquistas fue necesario recurrir a la Ley de Amnistía de 1977, criticada por numerosos organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, la cual dejó sin castigo a los torturadores y asesinos franquistas, equiparó ambos bandos, igualando a víctimas y a verdugos, y cerró el camino para investigar los crímenes, desenterrar a los muertos y resolver las demandas de las víctimas.
Esta situación no sólo muestra la histórica tarea del juicio y castigo a los criminales del franquismo y la “democracia”, sino también de pelear por muchas demandas por las que ya se peleó hace 40 años, cuestiones que sólo puede resolver la ruptura con este régimen, para que se sepa además sobre qué bases, sobre qué muertos, se construyó y se sigue sosteniendo.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.