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Red Internacional
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Elecciones en Brasil. El último debate televisivo confirma las dudas entre Marina y Aécio por el segundo turno

El último debate antes de las elecciones del domingo reafirmó la tendencia de los últimos días alrededor de la caída de Marina Silva y el repunte de Aécio Neves en la disputa por el segundo turno.

Flávia Ferreira San Paulo | @FFerreiraFlavia

Sábado 4 de octubre de 2014

Marina asumiendo una postura de derrota no supo contra atacar a los adversarios. El debate instaló el tema de la corrupción en el centro de las polémicas entre los candidatos y las cuestiones fundamentales sobre el derecho al aborto, legalización de las drogas y la homofobia. Planteó el uso demagógico de las políticas populistas que no estaban en el programa de gobierno para obtener votos durante la última etapa de la contienda presidencial. Los grandes ausentes fueron los temas candentes de la vida de los trabajadores, las campañas salariales y la mayor oleada de huelgas en Brasil desde 1980.

El debate organizado por la tv Globo, el último y más tensionado de estas elecciones, reafirmó el primer lugar de Dilma a pesar de las denuncias sobre corrupción en el caso de Petrobras y el reciente en Correos. La corrupción, un problema estructural del régimen político burgués, no afecta los números de Dilma: la candidata continúa en primer lugar, con 40% de intenciones de votos, según Ibope. El hecho evidencia que para la gran mayoría de la población la garantía sobre la continuidad de los programas sociales como el Bolsa Familia y la certeza de que Brasil no volverá a los años neoliberales de la década del 90 bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC) pesa más que estas denuncias.

El PSDB de Aécio apostó a ser ofensivo dentro de una estrategia de desplazar a Marina Silva y llegar al segundo turno con Dilma. Hoy, el PSDB está técnicamente empatado con Marina, con el 21% de los votos según Datafolha. El proyecto neoliberal presentado por Aécio es el más coherente y convence a los sectores antipetistas de clase media más que el de Marina.

El candidato elogió las privatizaciones como “necesarias”, pidiendo aplausos para FHC (a pesar de la respuesta de Dilma, el PT en los últimos 12 años privatizó aeropuertos, carreteras y el Pre-sal, por medio de licitaciones y concesiones al sector privado que devuelve favores con financiamiento millonarios a la campaña petista). La estrategia de Aécio buscó golpear a Marina Silva ubicándola como una “ex-petista” cuyo discurso de “nueva política” es pura falacia pues su campaña resucitó “viejos políticos”.

Marina con una postura de candidata derrotada, no cautivó en el intento de ofrecer un discurso ofensivo que respondiera los ataques de Dilma y Aécio. El debate consolidó su tendencia declinante perdiendo espacio a favor de Aécio. Quedó claro para los teleespectadores que Marina no logró superar su victimización, profundizando sus contradicciones. La “nueva política” , de hecho, no es más que la vieja política económica neoliberal.

La candidata del PSB terminó ofuscada por su propio discurso, repetido hasta el cansancio, que era la única que presentó un “programa de gobierno”. Hace 20 días, Marina era imbatible golpeando al PT; pero frente a la embestida del PT y sus propias contradicciones, no supo resistir y el cansancio la venció.

Marina y Aécio confluyeron en la presentación de propuestas de tono electoral y demagógico, para atraer votos “populistas” a cualquier precio. Aécio agradeció el apoyo de su compañero Paulinho de Fuerza Sindical (Central sindical) y aprovechó para anunciar la propuesta de poner fin al factor jubilatorio. Marina propuso el aguinaldo para las familias que reciben el plan Bolsa Familia.
Los tres candidatos intentaron esconder a lo largo del debate que preparan ajustes económicos para “controlar” la inflación (desde el punto de vista de los empresarios y no del costo de vida de los más pobres) y afrontar la crisis a costa de los derechos, el salario y de los empleos de los trabajadores.

Luciana Genro del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) se posicionó en la línea de los “outsiders” de las elecciones, junto a Eduardo Jorge del PV, impactando en sectores de la juventud y la clase media. Su actitud fue ofensiva, con duras denuncias, muy diferente al último debate, frente a las posiciones reaccionarias del monstruoso candidato Levy Fidelix (PRTB) que en esta ocasión salió destruido.

El PSOL demostró que su preocupación es superar el número de votos del candidato Pastor Everaldo del PSC, sin el objetivo de desenmascarar a Dilma y al PT. Las consideraciones finales de Luciana Genro reafirmaron la estrategia electoral del partido de “ocupar los espacios del régimen político” con sus candidatos, para continuar 4 años más levantando las demandas de la juventud al interior de la Cámara y del Senado, lejos del uso parlamentario al servicio de fortalecer las luchas de la juventud en las calles, las huelgas. Por el contrario, los “movimientos sociales” bajo esta lógica son instrumentales a los parlamentarios.

De conjunto el debate reforzó la tendencia de toda la campaña electoral de esconder los derechos democráticos debajo de la alfombra, como ya es característico del régimen brasilero. La ausencia de temas fundamentales que hacen a la vida real de los trabajadores y del pueblo pobre, como la educación, la salud, el salario mínimo según la canasta familiar y las leyes laborales, los rumbos de la economía del país, además de las paritarias en curso (correos, bancarios y metalúrgicos) y las luchas en defensa de la educación como la reciente huelga de 116 días de las universidades estatales paulistas.
Es una muestra de que la forma de ocupar espacios electorales no puede dar respuesta a las demandas de la juventud, los trabajadores y el pueblo pobre como prometía el PT en sus orígenes, durante los años 80. La única respuesta coherente es la construcción de una fuerza política real basada en la movilización, apoyada en la mayor oleada de huelgas en el país desde los años 80 y en la juventud movilizada en Junio de 2013.