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Pueblo Mapuche. El verde del Wallmapu

Desde hace unos años el verde del Wallmapu no refleja la abundancia de bosque nativo, el esplendor de la naturaleza que hasta hace unas décadas caracterizaba el territorio antiguamente habitado por el pueblo mapuche.

Sandra López

Sandra López Periodista y Docente

Miércoles 13 de mayo de 2015

El verde que hoy se observa en las zonas de Arauco, Carahue, Malleco y Cautín es el verde de las plantaciones de pino y eucaliptus y de los uniformes de carabineros y el GOPE (Grupo de Operaciones Especiales) encargados de proteger los intereses de las empresas forestales y reprimir la resistencia del pueblo mapuche.

Al recorrer la Ruta 5 sur o los caminos interiores por Ercilla, Pailahueque, Galvarino, Lumaco, Purén, Cañete, Angol Collipulli, Carahue predominan los monocultivos forestales de pino y eucaliptus, lo “retenes móviles”, puestos de control policial, las patrullas, tanquetas, “zorrilos” y huanacos de carabineros. El verde de la depredación de la naturaleza para ganancia de unos pocos empresarios forestales y de sus guardianes de verde, la policía siempre resguardando fielmente los intereses de los empresarios millonarios Matte y Angelini a costa de reprimir, amedrentar y encarcelar a quienes resisten el “modelo” depredador y explotador.

Lo más grave es la naturalización de este “paisaje”. Ya no sorprende ver hileras de pinos perfectamente plantados, la tierra desnuda y seca cuando son “cosechados”, la sequía permanente, los pacos custodiando y controlando, las tomas de tierras con represión de civiles y policías, los carros policiales. Estas imágenes se volvieron paradójicamente “naturales”, parte del paisaje.

Y así como se naturaliza la depredación del medio ambiente, se invisibiliza la represión, el control policial, la existencia de presos políticos mapuche. Hace unos días los cuatro presos políticos mapuche que llevaban más de 45 días de huelga de hambre en la Cárcel de Angol, dieron por terminada la medida tras lograr un acuerdo consistente en que los dos comuneros ya condenados sean trasladados a un Centro de Estudio y Trabajo (CET) en un plazo máximo de 20 días, mientas que los otros dos presos mapuche que están imputados, si son condenados serán trasladados a ese mismo recinto.

Sin embargo esta huelga, como la de los ex presos políticos apenas tuvo cobertura de la prensa tradicional. Dos situaciones que dejan en evidencia las tremendas injusticias del Chile “neoliberal”, pero que se vuelven, “parte del paisaje” producto de una operación ideológica que volvió “invisibles” y “naturales” los abusos, la persecución política y la desigualdad, así como naturalizó el derecho de explotar y depredar la naturaleza y ser las “víctimas” que deben ser resguardadas y protegidas por la policía.