Otro entrevero expresó la tensión en el peronismo y la debilidad de la figura de Alberto Fernández. La Casa Rosada había difundido una invitación a un acto en la CGT que fue desautorizada por algunos de sus propios anfitriones. Finalmente se confirmó. Pura rosca, pero ¿a qué costo político?

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Miércoles 29 de junio de 2022 13:05
“Estimado/a. Por medio de la presente nos ponemos en contacto con usted con el fin de enviarle una invitación del señor Presidente de la Nación, para participar del acto en conmemoración del 48 aniversario del fallecimiento del Teniente General Juan Domingo Perón. El mismo se llevará a cabo el 1 de julio a las 17.30 hs en la sede central de la CGT. Se ruega confirmar asistencia por este medio. Dirección General de Ceremonial de la Presidencia de la Nación”.
La invitación llegó al celular de parte de la dirigencia de la CGT. Raro. Es como que te inviten a tu fiesta en tu propia casa. A algunos parece que nos les cayó bien. O en todo caso lo tomaron como argumento para meter un poco más de crisis en las internas sindicales avivadas por las del propio peronismo.
La presencia de Fernández estuvo en duda durante 24 confusas horas. Finalmente se confirmó en la tarde de este miércoles.
Un sector de la CGT imaginó el acto como una réplica al que realizó la vicepresidenta Cristina Kirchner en la CTA. Desde Presidencia pusieron el foco en una foto de Alberto con la CGT y los gobernadores que recibieron la invitación.
Héctor Daer insistió en mantener la visita. Mientras tanto, el primer albertista no perdía tiempo para meterse en la rosca hacia 2023. Esta semana se conoció su reunión con Cristina Kirchner, pero también sus diálogos fluídos con Daniel Scioli y Sergio Massa.
Las ideas y vueltas de la reunión del viernes hay que verlas en ese marco. La crisis del peronismo también tiene su pata sindical. Lo reconoció Omar Plaini, que este miércoles se reunía con Pablo Moyano (Camioneros) y “Paco” Manrique (SMATA). “Es un tema que demuestra cómo está nuestra coalición de Gobierno y cómo está la dirigencia del Movimiento Obrero”. Más claro imposible.
Pero más alla de la confirmación, esas 24 horas de confusión, invitaciones y desinvitaciones no son gratis. Echan lastre a la creciente pérdida de autoridad de la figura de Alberto Fernández. Si se levantaba la visita era un fuerte mensaje de debilidad, porque además lo dejaba uno de sus principales sostenes: las cúpulas sindicales peronistas. No llegó a tanto. ¿Será una nueva versión de la táctica vandorista? Desinvitar para negociar.
La rosca no puede ocultar otro debate importante: ¿qué va a hacer la CGT ante el ajuste y la inflación? ¿Un paro general, una marcha o nada? Ya vimos como la CTA invitó a Cristina Kirchner a un acto donde iba a promocionar su proyecto de reducción de la jornada laboral y terminó haciendo de anfitriona de una campaña contra las organizaciones sociales.
¿Se puede esperar algo distinto del acto de Alberto y la CGT del viernes?
Mientras las organizaciones sociales marchan contra el hambre y el punterismo estatal, mientras en algunas empresas pelean por ataques al convenio (Bagley, Peñaflor) o recuperación de derechos robados (Neumático), mientras el salario se vuelve a debatir en muchos gremios, las cúpulas de la CGT y la CTA siguen consumidos por sus internas.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.