El PRI posee un estratégico centro de equilibrio que le ha permitido mantenerse por mucho tiempo en el poder.
Lautaro Adriano Trabajador de la educación pública e integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase
Martes 25 de mayo de 2021
A pesar de la crisis de legitimidad que vive el Partido Revolucionario Institucional desde las elecciones del 2018, cuando pasó de tener 203 diputados federales a sólo 45, el PRI conserva su poder y la mayoría absoluta en el congreso local en Coahuila gracias a la hegemonía que mantiene sobre los sindicatos.
Los sindicatos coahuilenses han sido históricamente semilleros de importantes cuadros políticos del PRI. Sobre todo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha representado un auténtico bastión priísta. Por ejemplo, de ahí salió el ex gobernador Humberto Moreira, conocido por estar acusado de lavado de dinero y por la “mega deuda” estatal de más de 33 mil millones de pesos que dejó.
También, la actual diputada federal del PRI por el distrito 4 de Coahuila, Martha Hortensia Garay Cadena, ha forjado su carrera política en la sección 38 del SNTE, desempeñando distintos cargos de dirección. Por su parte, Carlos Ariel Moreira Valdés, actual Coordinador Colegiado Nacional de Organización del SNTE, es el hermano de los célebres ex gobernadores.
Cada vez que hay elecciones, las direcciones del SNTE ponen el sindicato a disposición del PRI garantizándole su permanencia en el poder. Por medio de la “Estructura Magisterial”, una especie de corriente sindical priísta al interior del gremio, los charros de la sección 35, 38 y 5 echan a andar toda la maquinaria del fraude electoral que le permite al PRI alcanzar la cantidad de votos suficientes para conservar su feudo.
No sólo estamos hablando de que el SNTE proporciona representantes de casilla, sino que nos referimos fundamentalmente a aquellos aspectos que “aceitan” la democracia burguesa nacional y sin la cual no podría reproducirse: estratagemas como la "mapachería”, el “carrusel”, el “ratón loco”, la resurrección de muertos y otros conceptos fundadores de las instituciones alquímicas-electorales mexicanas son operadas y garantizadas desde las harcas del SNTE.
Así, gracias a este control que las cúpulas del poder mantienen sobre el SNTE, los trabajadores de la educación coahuilenses son permanentemente ultrajados. Los charros sindicales cumplen dos funciones principales: por un lado, funcionan como correas de transmisión de los intereses de las autoridades entre los trabajadores; por el otro, desempeñan el rol de policía política dentro del magisterio para que prevalezca la ley y el orden.
En ese sentido, los desfalcos que cometen estos charros, como el dinero que la dinastía de Alfonso Cepeda Salas ha desviado del servicio médico de la sección 38 en beneficio de sus negocios familiares, o el robo que la burocracia sindical hace año con año del fondo de ahorro de los agremiados de la 35 y de la 5, quedan impunes precisamente por el gran servicio que las altas esferas del sindicato ofrecen a los gobiernos en turno.
Y cuando despertamos, el dinosaurio todavía seguía allí
Por eso, desde nuestro punto de vista, las próximas elecciones no sacarán al PRI del estado, pues esto sólo sucederá hasta que saquemos a patadas a los charros de nuestros sindicatos. Incluso, aún y perdiendo todas las diputaciones, el PRI seguirá conservando su feudo refugiándose precisamente en el SNTE y la CTM, esperando sigilosamente que pase la tormenta para asaltar el ruedo de nuevo. Semejante fenómeno ocurrió ya en la “alternancia” del año 2000, cuando luego de 70 años, este partido perdió la presidencia y la mayoría en las cámaras por primera vez, sólo para recuperarlas nuevamente 12 años después, con el gobierno de Peña Nieto.
Ni qué decir tiene que el Partido Acción Nacional no representa ninguna opción para el magisterio, pues este partido busca desde hace décadas la privatización de la educación y la precarización del gremio.
En lo que respecta a Morena, a pesar de su discurso en favor de la democratización de los sindicatos, este partido ya demostró que sólo se acercó a la base magisterial para ganar las elecciones. Mientras nos endulzaba el oído con promesas hasta ahora incumplidas, pactaba a nuestras espaldas con Elba Esther Gordillo y su séquito, posibilitándole resurgir de entre los muertos y otorgándole cotos de poder en el SNTE, además de otro partido nuevo.
Por otro lado, mientras Andrés Manuel López Obrador otorgó, a inicios de la pandemia, sumas millonarias a las televisoras para el teletrabajo, en la reciente negociación salarial nos aventó la migaja del 3.9 por ciento de aumento. Esto demuestra que la 4T solamente responde a los intereses de los empresarios.
Entonces ¿qué podemos hacer? Necesitamos crear una corriente sindical democrática dentro del magisterio, independiente de los partidos en el poder, que se organice desde la base para arrancar de las manos de los charros nuestro sindicato y ponerlo al servicio real de sus trabajadores; que exija auditorías independientes conformadas por los mismos trabajadores de la educación y por universidades públicas nacionales para rastrear a dónde ha ido todo el dinero de nuestras cuotas; que pelee por el cumplimiento de todas las demandas históricas del movimiento magisterial; que busque la unidad con otros sectores de trabajadores para multiplicar su fuerza.
En el mismo sentido, y ante las próximas elecciones, ninguna opción que aparecerá en la boleta representa las aspiraciones ni las demandas de la clase trabajadora, del movimiento de mujeres ni de la juventud. Por eso, es urgente crear un partido político de trabajadores, independiente de todos los partidos electoreros, que realmente represente nuestros intereses y rompa con la histórica tradición de las burocracias sindicales, oficialistas y opositoras, de convertir nuestras organizaciones gremiales en furgón de cola de los partidos que actualmente adornan el poder legislativo.
Estamos conscientes de que la consolidación de una organización política de estas características, independiente y combativa, no será un desafío sencillo. Ninguna tarea que contemple la transformación radical del futuro lo es. Y sin embargo, es el único camino real para acabar con la corrupción y la antidemocracia imperantes. Además, la historia paga muy caro la desunión de los trabajadores, pues más y peores penurias nos esperan si no actuamos a la altura de las circunstancias.
No obstante, también la historia nos enseña que la clase trabajadora es capaz de hacer maravillas cuando pierde el miedo y está organizada. Incluso, es capaz de inventar un mundo nuevo. Desde la Agrupación Magisterial "Nuestra Clase" y el Movimiento de Trabajadores Socialistas intentamos cada día abrir el camino hacia esa dirección. Te invitamos a formar parte de esta lucha.
* Lautaro Adriano es integrante del Movimiento de Trabajadores Socialistas y de la Agrupación Magisterial Nuestra Clase.