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Red Internacional
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Análisis. Elecciones de EEUU: la tensa espera del gobierno de AMLO

Posibles repercusiones en México de los comicios presidenciales en el imperialismo estadounidense. ¿Puede cambiar la posición de subordinación de AMLO a los designios de la Casa Blanca?

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Jueves 5 de noviembre de 2020

Incertidumbre. Con la amenaza de Trump de llevar las elecciones a los tribunales, su exigencia de que se detenga el conteo de votos, al tiempo que lanzaba acusaciones de fraude en las elecciones de la declinante potencia mundial, se dieron las primeras movilizaciones en las calles exigiendo que se respete el voto.

Al otro lado del Río Bravo, el presidente que actuó en uno de los videos promocionales de Trump llamó a esperar los resultados en la conferencia matutina de este 4 de noviembre. ¿AMLO le prendió la vela al santo equivocado?

“No podemos opinar nada hasta que se termine el conteo y la autoridad correspondiente dé al ganador; es una elección cerrada, no podemos nosotros dar ninguna opinión, repito, sólo desear que las cosas en Estados Unidos sigan transcurriendo como está sucediendo ahora, llevándose a cabo el conteo de votos”, señaló el presidente durante la conferencia matutina.

AMLO no dudó en rendirle pleitesía al magnate devenido presidente de EE.UU., mantiene una relación de amistad forjada a base de hostigar y perseguir migrantes en territorio mexicano para impedir que pasen a suelo estadounidense y de aceptar incondicionalmente los términos de Trump en el T-MEC, modernización del TLCAN.

La elección en EE. UU., AMLO y los migrantes

Abyectos gestos de AMLO, llegado al poder por el profundo repudio a los partidos patronales, responsables de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y acostumbrados a transar con el inquilino de turno de la Casa Blanca.

Desde un discurso con tintes “progresistas”, AMLO mantuvo la mano tendida hacia Trump, autor de insultos sin parangón contra el pueblo mexicano desde los días de su primera campaña electoral, responsable de la separación de familias migrantes y de la detención de niños en jaulas, heredadas del gobierno demócrata de Barack Obama, apodado “Deportador en Jefe”.

¿El mal menor?

El sentido común -el peor de los sentidos- cree que un demócrata en la Casa Blanca será menos intervencionista que un republicano. No es así. Biden, con el apoyo a la guerra en Irak, es un ejemplo de eso, pero también otros gobiernos demócratas como el de Obama, con los halcones demócratas liderados por Hillary Clinton que desarrollaron una ofensiva en Siria, así como la injerencia contra Venezuela, cuyo gobierno se negaron a reconocer cuando asumió Maduro mientras inició la aplicación de sanciones económicas.

Los analistas de la prensa a sueldo del gran capital sostienen que, más allá del signo político de quien gane, lo que le conviene a México -léase trasnacionales que operan acá y empresarios nacionales como Slim- es que sea alguien capaz de dar certidumbre a los negocios capitalistas. Es decir, lo mejor sería no estar sentados arriba de un polvorín como Trump.

Con Biden se prevé que se concrete la injerencia imperial en las fábricas, con inspecciones para verificar si se cumplen los términos del T-MEC. Mientras el demócrata apuesta a las energías renovables y los autos eléctricos, AMLO lo hace a los hidrocarburos, con su proyecto estrella, la reactivación de Pemex y sus refinerías.

Sin embargo, gane Trump o gane Biden, el lobby estadounidense del sector energético va a tener el apoyo del nuevo gobierno para que México mantenga las reglas de juego de la reforma energética. La estrategia de seguridad es otro tema en el que hay rispideces, como se vio con la detención del exscretario de Defensa de Peña Nieto, Cienfuegos, acusado de vínculos con el crimen organizado.

La economía en el centro

En el contexto de una crisis económica de magnitud histórica, surgida en 2008, con más de una década sin resolverse y magnificada ante la parálisis de la producción a inicios de la pandemia, las elecciones estadounidenses sacudieron los mercados internacionales.

En México, principal socio comercial del imperialismo estadounidense y gigantesca fábrica de ensamblaje de piezas producidas en otros países, el peso cotizó este miércoles aproximadamente 20.94 pesos por dólar, luego de haber llegado por la noche un máximo de 21.9 pesos por dólar, es decir, se depreció un 4,11%, fue la gran perdedora del martes electoral.

Según analistas, si gana Biden puede reformular la relación con China y dejar atrás la guerra comercial que inició Trump. Esta hipótesis, de darse podría redundar en que México deje ser la primera opción para el comercio internacional de EE.UU. No obstante, esto no está dicho, porque la guerra comercial es una tendencia de la crisis actual, que va más allá de la explosividad de Donald Trump.

Enfrentar al imperialismo

Al momento de cerrar esta nota, los resultados parecen inclinarse a favor de Biden. Sin embargo, aún el panorama no es claro.

De lo que podemos estar seguros es de que, gane quien gane la presidencia y el congreso estadounidenses, el hostigamiento contra nuestros hermanos migrantes no terminará. Seguirá sin haber sistema de salud pública en EE.UU., los jóvenes verán crecer deudas impagables para acceder a la universidad y la violencia policial y el racismo continuarán golpeando a afroamericanos y latinos.

La subordinación de México a los designios del imperialismo estadounidense no cambiará y los grandes capitales seguirán su política de saqueo y rapiña de los recursos naturales, y superploexplotando a la clase trabajadora al sur del Río Bravo, con bajos salarios, jornadas cada vez más extenuantes y expuestos a los riesgos de la pandemia en nombre de las sacrosantas ganancias capitalistas.

Para terminar con la expoliación imperialista, que incluye la fraudulenta deuda externa, nuestros aliados son quienes salieron a las calles con el Black Lives Matter, la clase trabajadora multiétnica de EEUU y los jóvenes a quienes el gran capital arrebató el futuro. Con ellos, los explotados y los oprimidos de México y Centroamérica podemos forjar una integración regional en favor de las mayorías, anticapitalista, socialista y antiimperialista encabezada por la clase trabajadora.