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Red Internacional
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ELECCIONES EN EL IMPERIO. Elecciones en EEUU: 96 millones de votos anticipados y el fantasma del fraude

Mientras la cifra de votos presentados a través de votación anticipada llega a cifras record, Donald Trump agita el fantasma del fraude electoral

Lunes 2 de noviembre de 2020

Hasta el momento han votado más de dos tercios del número de votos emitidos en toda la elección del 2016. Se trata de 35 millones de personas que ya han votado en persona y 61 millones que han emitido su voto por correo.

Ante este panorama, se prevé que la elección del 2020 rompa el record de 2016 cuando 139 millones de personas votaron. Texas y Hawai ya han superado su participación total de votantes en 2016, mientras los estados disputados (swinger states) de Carolina del Norte, Georgia y Florida ya han superado el 90 por ciento de su participación en las pasadas elecciones.

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Donald Trump y la desestabilización del sistema

En este contexto, Donald Trump ha centrado su estrategia para ganar en dos aspectos fundamentales, por un lado, buscando radicalizar a su base social diciendo que Joe Biden es un socialista alineado a la “izquierda radical” intentando meter miedo sobre las consecuencias económicas de su posible triunfo; por otro lado, no ha dejado de hablar de un supuesto fraude electoral que se estaría gestando en buena medida con el voto anticipado que sería de alguna forma manipulado a favor de los demócratas.

Trump pareciera preparar un desconocimiento del resultado en caso de que no le favoreciera y fuera muy cerrada la victoria de Biden, lo cual significaría una decisión histórica que pondría a temblar la estabilidad del sistema electoral estadounidense.

Esto en el contexto de que en la Suprema Corte los republicanos tienen la mayoría (6 a 3) con el reciente nombramiento vitalicio de Amy Barret, una jueza ultra conservadora que ha sido impuesta por el ejecutivo y que, llegado el caso, muy probablemente fallaría a favor de Trump.

Por si esto fuera poco, Trump llama a su base electoral, donde se incluye a grupos de supremacistas blancos fuertemente armados a “defender la elección”.

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El “mal menor” de Biden ante las horas decisivas

Por su parte, los demócratas, se muestran animados con encuestas que les arrojan pequeñas ventajas en los estados más disputados y han centrado su estrategia en convocar a negros y latinos para ir a votar en persona, para contrarrestar el voto presencial republicano.

Biden ha buscado, por un lado, capitalizar el enorme movimiento que cimbró el país recientemente contra la violencia policial y el racismo, y por otro aprovechar el fuerte descontento que hay en este país ante la gestión trumpista de la pandemia que ha costado de la vida de más de 230 mil personas.

No obstante, Biden no representa un cambio sustancial en la política estadounidense pues es parte del establishment demócrata y defiende un programa típicamente neoliberal. Si bien tiene formas distintas a las del populismo derechista de Trump, representa el interés del poder económico y financiero más concentrado del imperialismo estadounidense, y, en caso de ganar, buscará administrar la decadencia hegemónica de este país defendiendo los intereses de los grandes capitalistas.

La incertidumbre que generan estas elecciones, son resultado de las fuertes tendencias a la crisis orgánica que se viven en este país ante la emergencia de enormes movilizaciones populares y la disputa con China en el trasfondo de la situación internacional. Toda una postal de la decadencia capitalista.

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