Este domingo tanto el candidato republicano Donald Trump, como el candidato demócrata visitaron distintos Estados en busca de los votos que decidirán al próximo presidente de los Estados Unidos, el 3 de noviembre. Las encuestas muestran la ventaja de Biden, sin embargo la experiencia del 2016 le previene a cantar victoria antes de tiempo.
Lunes 2 de noviembre de 2020
FOTO: BBC
Ya es la recta final. Este martes 3 de noviembre se celebran nuevamente las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en la cual compiten los candidatos de los dos partidos más fuertes, Donald Trump (Partido Republicano) y Joe Biden (Partido Demócrta). Esto en el marco de la peor crisis económica vivida desde el 2008, que se condice con la crisis sanitaria abierta por el COVID19 a nivel internacional, y que hoy se expresa en el país de la “libertad” en más de 230 mil muertos y más de 9 millones de personas contagiadas.
A su vez las constantes fricciones en la denominada “guerra comercial” Estados Unidos y China, ya prefigura una serie de contradicciones para cualquiera de los dos ganadores donde el mantenimiento de política proteccionista y restrictiva por parte de Trump, o una línea busca de conquistar el consenso burgués en el caso de Biden, vuelven particularmente tenso el preludio a las votaciones.
Analistas y especialistas comienzan a realizar sus apuestas, en las que la gran mayoría dan por ganadores al representante del Partido Demócrata, sin embargo no sin descartar una sorpresa que podría dar Trump, sobre todo porque existen algunos estados clave en los que aún ninguno de los candidatos puede cantar victoria.
Biden lidera a nivel nacional pero aún no están zanjados estados clave
De acuerdo a la encuesta realizada por la agencia Reuters y empresa Ipsos, Biden estaría obteniendo una ventaja del 51% de las preferencias, sobre el 43% de Trump. Sin embargo el margen este margen que podría darle el triunfo a Biden, aún se encuentra en disputa en algunos estados que son clave.
En este sentido, y de acuerdo a los sondeos realizados por el RealClearPolitics Biden estaría aventajando a Trump en Estados clave como Pensilvania por 3,7 puntos; en Florida por 1,2 puntos; en Georgia por 0,8 puntos, y en Carolina del Norte por 1,2 puntos, mientras que en Ohio están virtualmente empatados, de acuerdo al medio Cooperativa, por lo que al parecer aún no es tan fácil cantar victoria para los demócratas.
Los viajes de los últimos días en la conquista del voto
Este pequeño margen que separa a los candidatos ha significado una serie de viajes por parte de ambos, en los que el presidente se presentó en cinco estados, Michigan, Iowa, Carolina del Norte, Giorgia y Florida, y este lunes seguirá su recorrido en Wisconsin, lugar en el que se presentó Biden, buscando asegurar el electorado. En el caso del candidato demócrata este lunes finalizará su campaña en el estado de Ohio, lugar del que es oriundo.
El bipartidismo y la captación de votos
Sin duda la captación de votos se ha vuelto un terreno de promesas donde los embates económicos y sanitarios producto de la crisis, acrecienta la incertidumbre en amplios sectores de la población que se ven en el medio tanto del periodo de inestabilidad internacional donde China se sitúa como el enemigo al cual hay que doblegar por parte de ambos candidatos. Aunque claro está desplegando todo la xenofonia virulenta por parte del presidente quien no se ha cansado de hablar del COVID19 como el “virus chino”, y Biden de una manera más centrada, pero asegurando que mantendrá medidas restrictivas hacia el gigante asiático como la imposición de aranceles.
Sin embargo la crisis interna que se vive, golpeando a sectores obreros y populares con un desempleo, y en que la precariedad de la vida se vive de la manera más cruda con 8 millones de personas que han caído por debajo de la línea de la pobreza en el contexto de pandemia, de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Columbia.
El reavivamiento del movimiento Black Lives Matter luego de la cruel muerte de George Floyd e manos de la Policía, que significó intensas jornadas de enfrentamientos y movilizaciones en las calles, significó un cuestionamiento al establishment que está muy por lejos de haber superado un situación que incluso puso en el tapete la posibilidad de disolver la policía o que fueran expulsados de los sindicatos.
Trump por una parte se juega el voto de aquellos sectores más conservadores como granjeros de zonas rurales, familias cristianas, y activistas ultraderechistas que respaldan la negativa del presidente ante derechos democráticos como el aborto legal, o derechos de la diversidad sexual o su política anti-inmigrantes.
En el caso de Biden la profunda crisis que se ha abierto durante el gobierno de Trump le abre la posibilidad de capitalizar el voto de estos sectores que se han visto afectados tanto por la crisis económica y sanitaria, como también frente a la segregación, la discriminación y la violencia. Siendo respaldados a su vez por figuras como el ex presidente Barack Obama, e incluso el precandidato Bernie Sanders, quien representa al Democratica Socialist of America (DSA), sector del Partido Demócrata que hoy vuelca todos sus esfuerzos, en hacerle campaña a Biden, el mal menor.
Lo cierto es cuales quiera sean los resultados, ya sea la victoria de Biden y Trump, persiste un complejo escenario en Estados Unidos, donde se han abierto varios flancos por los que se derrama la crisis que vive hoy en día la sociedad norteamericana, y donde el mantenimiento de una política proteccionista plasmada en el lema “America First”, o una salida como árbitro entre los movimientos de masas y los lineamientos del gran empresariado imperialista como intenta Biden, viene detrás de planes y ajustes que como siempre buscarán descargarlos sobre la espalda de la clase trabajadora y los sectores populares.