En una semana vence la conciliación obligatoria. La unidad de todos los trabajadores para que no pase ni un despido es fundamental. Ahora más que nunca ¡familias en la calle nunca más!
Martes 14 de junio de 2016
El próximo martes termina la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de trabajo, la negociación esta trabadas y el gobierno mira para otro lado. Seguramente la empresa intentara todas las maniobras posibles para dividir a los trabajadores y persistir con los despidos pero sabe que no va a ser tan fácil. El paro y ocupación del portón con el acampe fue una contundente demostración de la fuerza que tienen los métodos de lucha obrera, por más que la empresa quiera intimidarlos de nuevo los trabajadores cuentan con esa experiencia a su favor y saben cómo resistir. La unidad entre los despedidos y el resto de los trabajadores es la otra clave para mostrar fortaleza ante los ataques que puedan venir.
Si pasan los despidos la patronal va por todo
Detrás de cada trabajador hay una familia, a la empresa esto no le importa porque son tan solo un número más en su lista de empleados a quienes exprimir para mantener sus ganancias. De pasar los despidos la empresa se encontrara en mejores condiciones para aumentar los ritmos de producción, flexibilizar las condiciones de trabajo y seguir despidiendo, es decir, profundizar el atque en la fábrica. Eso es parte del plan político que ofrece el gobierno de Macri. Mas ganancia para los empresarios, y desocupación, tarifazo y ajuste contra los trabajadores. Los gobernadores del frente para la victoria aplican las mismas recetas en las provincias que gobiernan. Por eso la única salida para las mayorías populares tiene que salir de los trabajadores. La lucha de Emapi puede transformarse en un ejemplo a seguir en todas las fábricas de la región.
Es mejor estar preparado para lo que viene, la asamblea y las medidas de lucha son la única garantía para lograr que todos queden adentro. El sindicato tiene que ponerse a la cabeza de la defensa de los puestos de trabajo y que en Emapi no quede ni una familia en la calle.